Historia del desarrollo industrial argentino III (1940-1943)

Imagen ilustrativa.
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El plan reconocía una nueva realidad: la aparición de industrias que abastecían al mercado interno y que podría ampliarse exportando a la región.

1938-42, asume como presidente MR. Ortiz, por enfermedad es reemplazado en 1940 por su Vice R. Castillo.

1940, la situación se complica por la guerra y el gobierno llama nuevamente al dúo Pinedo- Prebisch para economía. Estos formulan el Plan de Reactivación Económica, más conocido como Plan Pinedo, el cual proponía: • Protección Industrial, leyes Anti dumping. • Créditos a largo plazo. • Reajuste legislación de tarifas. • Tratado de integración con Brasil. • Obras Públicas. • Compras por parte del Estado de excedentes agrícolas

La Unión Industrial apoyó con fervor dicho plan, mientras la SRA, CARBAP y el ruralismo del interior lo rechazan de plano. La clase terrateniente no le interesa el plan porque debería compartir su poder económico y político y perdería hegemonía. La UCR también se opuso.

El Plan reconocía una nueva realidad en la sociedad Argentina y era la aparición de industrias que abastecían al mercado interno y que podría ampliarse exportando a la región. La exportación a Brasil pasó en 5 años del 5 a 8,6% y al resto de América Latina de 3,5 a 15,5%. Estas exportaciones no tradicionales podrían equilibrar el déficit con el dólar. El área con la libra inglesa había acumulado un saldo a nuestro favor debido a la guerra y de difícil cobranza.

La SRA alertaba que el fomento a industrias debe estar subordinado a nuestro intercambio. CARBAP fue mucho más lejos y rechazaba toda medida industrialista, reivindicaba el libre cambio y el crecimiento hacia afuera, no le importaba el mercado interno. La UCR, dada la importancia del plan, armó una comisión especial para estudiarlo. Lo notable es su rechazo diciendo que podrían caerse todas las chimeneas pero mientras el campo produzca y exporte, el país seguirá comprando lo que necesite. Vamos hacia una economía dirigida por el Estado, termina diciendo A. Sabattini que llegó a expresar que Argentina fue y será un país agrícola y ganadero. Pinedo, ante tan feroz rechazo, buscó apoyo en MT de Alvear quién tampoco lo ayudó, por lo que se vio obligado a renunciar.

1941. Se creó la Dirección Nacional de Fabricaciones Militares. También la flota del Estado con barcos incautados. En el año 1944 se creó el Banco de Crédito Industrial para dar créditos a los sectores industriales. Pero interferencias políticas obligaron al Banco a dar los créditos a las empresas argentinas más tradicionales.

1942, el Vice R. Castillo declara que “los países exclusivamente agrícolas-ganaderos están destinado a la servidumbre, eso es cosa del pasado”.

La industrialización fue necesariamente limitada y no rebasó los límites que le asignaba el sector dominante, sin embargo entre 1939-43 aparecieron 60.000 establecimientos industriales de capitales nacionales con lo cual aumentó la producción y acumulación de capital. También la industrialización aceleró el proceso de migraciones internas: la población rural, empujada por la crisis agrícola, se volcaron hacia los centros industriales, especialmente la Capital.

La experiencia industrial de Alemania, Italia y hasta la URSS luego del fin de la 1ra guerra mundial, parecían demostrar que sin una intervención del Estado promocionando a las industrias sería muy difícil que solo la actividad privada pudiera llevarla adelante. La idea de planificación está ligada a la estrategia militar, de allí que surgió un grupo de oficiales en el ejército que propugnaron un plan económico para el desarrollo de la industria minera y del acero con vista a la fabricación de armas.

Aquellos militares que tuvieron la oportunidad de viajar por Europa antes del estallido de la guerra pudieron observar el desarrollo industrial de Alemania e Italia sobre todo. Este último un país sin hierro y carbón, pudo desarrollar una industria avanzada con Mussolini cortando la emigración forzada por la pobreza, la industrialización dio trabajo y de comer a la población.

Aparece una clase intelectual que pública libros y artículos sobre la necesidad de un desarrollo industrial, las exposiciones iban desde un desarrollo autárquico a un desarrollo con inversiones extranjeras. Los más notorios fueron: • 1940, A. Bunge, Una Nueva Argentina. • 1940, A. Ruiz Guiñazú, Emancipación Económica y Revolución Nacional. • 1942, Adolfo Dorfman Historia de la Industria Argentina. • 1942, Gral. José M. Sarobe, Política Económica Nacional.

En estos años las grandes industrias estaban en mano extranjeras, mayormente de Estados Unidos. Entre 1937-45 los productos elaborados pasaron de $546 M a $1500 M y el número de trabajadores aumentó un 20% y el salario un 13%. Estos datos demostraban que era lo nuevo, lo más dinámico y que se lo debía proteger, pero el Estado no tenía una herramienta sólida ni un plan de industrialización, solo aparecían medidas según las necesidades.

La UIA tampoco jugó un rol importante en influir a los gobiernos para la expansión de una burguesía nacional industriosa, muchos de sus directivos eran a su vez directivos en empresas extranjeras.

Conclusión:

A igual de lo que sucedió en Inglaterra, Francia y Alemania durante el siglo XIX, la burguesía industrial (BI), en dichos países, nació desde los pequeños talleres artesanales y sin un poder político y económico. Se tuvieron que enfrentar a los aristócratas y terratenientes que eran la clase dominante en gobierno y parlamento.

En Inglaterra nunca llegaron a controlar totalmente el parlamento. En 1831-32 recién con las reformas electorales la BI pudo tener un lugar en el parlamento. Tuvieron que esperar hasta 1846 para que se apruebe el fin de la protección a los granos que favorecía a los dueños de la tierra. Sin embargo muchos terratenientes, viendo el éxito y alta rentabilidad de las industrias, invirtieron parte de sus ganancias en acciones y préstamos para el desarrollo industrial.

*El autor es Ingeniero Electromecánico UBA.

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