Ha llegado la hora de acordar

Ha llegado la hora de acordar / Foto: José Gutiérrez
Ha llegado la hora de acordar / Foto: José Gutiérrez

Es tiempo de acordar. Es momento de reunirse todos los líderes políticos y acordar algunos puntos en común, que todos tienen que tener en cuenta.

Pasaron las elecciones de medio tiempo, y las urnas dieron su veredicto. El pueblo no quiere seguir en estas condiciones de pobreza, de inflación desmedida, de inseguridad creciente, de falta de empatía de los gobernantes con respecto al pueblo que los eligió.

No es cuestión de hacerse los desentendidos, o de ver un triunfo donde hay una verdadera derrota.

Es tiempo de acordar.

Es momento de reunirse todos los líderes políticos y acordar algunos puntos en común, que todos tienen que tener en cuenta.

No creo que nadie esté en contra de que siga extendiéndose la pobreza.

No creo que ninguno de los políticos actuales, estén en contra de la seguridad, o de la terrible inflación que nos agobia, o de que nuestros jóvenes no vayan a la escuela.

Seguramente existen puntos en los que hay que acordar y todos estarán de acuerdo en que existen coincidencias en las cuales estarán de acuerdo.

Pero para eso, es necesario que quienes perdieron las elecciones de medio tiempo, recapaciten y vean los errores cometidos. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores que debemos enmendar.

Por su parte los triunfadores, con buen criterio, deberán dejar de lado el triunfo y acordar con los otros, los puntos necesarios para llegar a un gran acuerdo nacional.

Lo han hecho otros países y les ha dado resultado. ¿Por qué no darnos a nosotros lo mismo?

Para ello, quien detenta el poder –que debemos recordar no es propio, sino delegado por el pueblo para que cumplan con su mandato- no que quieran hacer lo que ellos quieran, deben entender que las urnas dieron un veredicto, que son órdenes para los mandatarios, dados por sus mandantes, los votantes.

Algunos políticos cuando ganan y asumen el poder, se creen invencibles y autónomos, sin darse cuenta que ese poder se los ha otorgado el pueblo, por lo que son serviles de ese pueblo que los eligió.

No son autónomos. No pueden hacer lo que quieran, sino que deben hacer lo que ese pueblo les ordenó al ungirlos gobernantes.

Y ese pueblo, no quiere seguir viviendo en la pobreza.

Ni quiere ver que los precios suben cada día por la incontrolable inflación que nos azota. Ese pueblo quiere salir a trabajar con seguridad y no que los asalten o los maten en la parada del colectivo.

Queremos paz. Queremos que disminuyan los pobres. Queremos que la inflación se contenga y baje. Que todos podamos llegar a fin de mes. Y sobre todo, que podamos vivir dentro de lo que se llama seguridad.

Hoy vivimos con niños que pasan hambre con familias disociadas porque no alcanzan a llegar a fin de mes.

Así no es viable una Argentina como la pensaron y soñaron nuestros grandes hombres del pasado. La generación actual los desilusionaría si ellos pudieran vernos sumidos en la pobreza, en la desesperación, en el desempleo, en el cierre de los mercados exportadores, en el aislamiento con el mundo. En la inseguridad creciente y en una inflación que ya no se soporta más.

Si nuestros gobernantes no cambian de actitud, me temo que en cualquier momento habrá una asonada o levantamiento popular, que será trágico para nuestro país.

Dios quiera que eso no ocurra, pero está en las manos de nuestros gobernantes delegados, en cambiar de actitud y entender lo que el pueblo dijo en las urnas.

*El autor es abogado.

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