Güemes, enorme engranaje de la independencia

Güemes, enorme engranaje de la independencia
Esos gauchos resistieron victoriosamente a los aguerridos ejércitos españoles. / Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

El decreto presidencial que en 2016 estableció como feriado nacional el día del aniversario de la muerte de Güemes simplemente puso en valor su coraje y vocación patria, el mejor de los homenajes hacia él.

El jueves se cumplieron 200 años de la muerte del general Martín Miguel de Güemes, héroe de nuestro proceso independentista a partir de su notable resistencia contra las fuerzas reales en el norte de nuestro territorio.

La pausa que impone el feriado de hoy, fijado en su memoria, obliga a detenerse unos instantes para resaltar su figura, desconocida por muchos pero valorada por quienes salieron al rescate de su aporte.

Grandes historiadores argentinos coinciden y destacan que el héroe salteño fue “el antemural en que se estrellaron los realistas en sus varias invasiones por el norte” y puntualizan que la notable acción “gauchesca” salvó la causa de la revolución que comenzó a gestarse en mayo de 1810, dándole fuerza, a su vez, a las deliberaciones del Congreso de Tucumán.

Un reconocimiento a su valentía y fuerte estrategia formuló el general José María Paz, quien señaló que bajo su mando “la heroica provincia de Salta fue un baluarte incontrastable de la república toda. Esos gauchos resistieron victoriosamente a los aguerridos ejércitos españoles. Si Güemes cometió grandes errores, sus enemigos domésticos nos fuerzan a correr un velo sobre ellos para no ver sino al campeón de nuestra independencia y al mártir de la patria”.

Uno de los mayores reconocimientos en vida y en pleno ejercicio de sus potestades militares se lo dio el general José de San Martín al designarlo jefe del ejército de observación de las operaciones al Alto Perú y de la expedición en Lima.

Fue también muy valorado por Manuel Belgrano; “lo amaba”, según la mirada del historiador, político y militar Adolfo Saldías.

El héroe salteño no fue siempre reconocido a lo largo de nuestra historia.

Ya en los tiempos de su noble aporte a la patria se lo veía como una suerte de marginal, a pesar de que los resultados de sus acciones bélicas a favor de la cruzada independentista no merecían reparos por la estrategia y el fervor de sus hombres. Es por ello que la movida reivindicatoria de los años recientes coloca las cosas en su lugar en materia de reconocimiento a sus méritos y predisposición.

En efecto, Güemes no surgió improvisadamente. Todo lo contrario: se perfeccionó militarmente. Fue militar de carrera. Tuvo gran actuación durante la defensa de Buenos Aires ante el avance invasor de los ingleses y eso se valoró aún más ya en tiempos revolucionarios. En setiembre de 1810 pasa a ser capitán, rango otorgado por la Junta a pedido del gobernador Chiclana; luego a estar al servicio de la Revolución de Mayo en la Quebrada de Humahuaca al comando de 60 hombres con la misión de interceptar y cortar las comunicaciones entre los realistas del Alto Perú y los de Córdoba. Esta fue considerada la primera gran avanzada patriota en aquella estratégica zona.

Su impronta guerrera, basada en la templanza de un gauchaje adicto y fiel, no corresponde relacionarla con orientaciones políticas de nuestros tiempos que muy lejos están de aquellos principios fundacionales e independentistas que movieron a nuestros héroes, entre los cuales sobresalió con humildad y talento.

El decreto presidencial que en 2016 estableció como feriado nacional el día del aniversario de su muerte simplemente puso en valor su coraje y vocación patria, el mejor de los homenajes hacia él.

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