Francia decide entre Putin y la OTAN

Marine Le Pen y Emmanuel Macron / Archivo
Marine Le Pen y Emmanuel Macron / Archivo

Marine Le Pen tiene como modelo de liderazgo político a Putin porque comparte con él un profundo desprecio a la democracia liberal.

Si Marine Le Pen gana el ballotage, Vladimir Putin tendrá un instrumento más para desafiar a la OTAN en el escenario político europeo.

En las urnas de este domingo no sólo se enfrentan dos modelos económicos y políticos de Francia. También lo hacen dos visiones antagónicas sobre el lugar donde situar a Europa.

El voto de los franceses apuntará hacia la continuidad de esta Europa aliada de Estados Unidos y en guardia respecto a Rusia, o apuntará hacia una Europa “eurasiática”, en la que Rusia juega el rol que han jugado los norteamericanos Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

Emmanuel Macron representa la continuidad de la OTAN en el viejo continente, mientras que Le Pen pondría Francia a empujar en dirección a Moscú, concluyendo su estrecho vínculo con Alemania y alejándola de Washington. Lo planteó de manera abierta y frontal en la elección del 2017, cuando propuso abandonar la alianza atlántica y salir de la Unión Europea (UE), recuperando el Franco como moneda nacional en lugar del Euro.

Como el resultado final fue la derrota, la líder de la extrema derecha ha suavizado (o maquillado) su proyecto. Ya no habla de salir de la UE y del Euro, sino de reformular política y económicamente el proceso de integración europea. Y ya no propone sacar a Francia de la OTAN, sino sólo (y nada menos) de la estructura militar, como hizo Charles de Gaulle en 1966.

La diferencia es que el general que puso en pie la V República no quería acercar París a Moscú, sino fortalecer la posición de Francia en el espacio occidental, donde su debilidad había quedado expuesta de manera humillante en 1956, cuando el presidente Eisenhower ordenó a París y a Londres detener de inmediato la guerra que habían iniciado contra Egipto por el control del Canal de Suez.

En cambio, Le Pen tiene como modelo de liderazgo político a Vladimir Putin porque comparte con él un profundo desprecio a la democracia liberal y tienen en común una concepción conservadora del nacionalismo.

Nicolás Sarkozy reinstaló a Francia en la estructura militar del bloque euro-norteamericano. Ahora la candidata ultraderechista propone volver a sacarla. Y lo explica esbozando un razonamiento donde aparecen los trazos de la Europa que procura Putin.

Le Pen habló de una alianza de seguridad continental que incluya a Rusia. Algo similar describe Dmitri Medvedev cuando habla de un acuerdo euroasiático que abarque desde Vladivostok hasta Lisboa. El ex presidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, usa terminología de Alexander Duguin, el teórico del “euroasianismo” que influye sobre Putin.

De manera directa y también a través de las dirigencias ultranacionalistas europeas y de Donald Trump, el aliado que tuvo en la Casa Blanca, el presidente ruso lleva años trabajando para romper el vínculo Bruselas-Washington, achicar la UE y destartalar políticamente a la OTAN. Y Marine Le Pen es su ficha en Francia.

La hija del líder filo-nazi que fundó el Frente Nacional ha dejado de mostrar su identificación con Putin desde que el jefe del Kremlin inició la invasión de Ucrania. Pero ambos están en la vereda opuesta a la Europa liberal demócrata, junto con un arco de dirigentes europeos que incluye desde derechistas como el húngaro Víktor Orban, hasta izquierdistas como el francés Jean Luc Melenchon.

Precisamente del 22 por ciento de votos ultraizquierdistas que colocaron a Melenchon tercero en la primera vuelta, saldrán muchos de los sufragios que acompañarán a Le Pen en el ballotage. En su repulsión al centro, la izquierda termina virando hacia la extrema derecha. Lo demuestra Pas de Calais, en la región minera del norte francés, que siempre había sido un bastión de la izquierda, hasta que en las últimas décadas se convirtió en bastión de la extrema derecha.

La izquierda de Melenchon detesta la posición de la ultraderecha contra la inmigración y la diversidad sexual, entre otras cosas, pero su modelo económico está mucho más cerca del que propone Le Pen, compartiendo además con la líder de Reagrupamiento Nacional el aborrecimiento al modelo económico libremercadista y al modelo político liberal-demócrata.

Tras la primera vuelta, Melenchon pidió a sus partidarios no votar a Le Pen, pero no llamó expresamente a votar por Macron, que es la verdadera forma de evitar que Le Pen llegue a la presidencia.

Es posible que, tal como anuncian las encuestas, hoy Macron logre la reelección. Pero también es posible que muchos izquierdistas que a los encuestadores les dijeron que votarían a Macron, mintieran por pudor ideológico y el domingo terminen votando a la ultraderecha.

Las urnas revelarán hoy si Francia mantiene su firme alianza con Alemania y su pertenencia a la UE y a la OTAN, o produce un sismo político que la inclina en dirección a Moscú.

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