En homenaje a Marta Cadelago de Stagni

Marta Cadelago de Stagni fue senadora provincial, docente y funcionaria del Ministerio de Salud de Mendoza.
Marta Cadelago de Stagni fue senadora provincial, docente y funcionaria del Ministerio de Salud de Mendoza.

De mi experiencia con Marta, que atesoraré en mi alma, me llevo una de las mejores enseñanzas de vida: el saber conciliar, el reunirse para enfocar leyes sin mezquindades ni divisiones.

Es difícil resumir en una nota las virtudes que rodean a una persona tan cercana desde lo afectivo como Marta Cadelago de Stagni.

Hoy me siento a escribir unas palabras no solo reconociendo la obra legislativa como senadora provincial y a los importantes proyectos de la que fue autora sino describir a Marta en lo cotidiano.

Pude compartir con ella un espacio de trabajo y de amistad. De las enseñanzas que me dejara recuerdo su tenaz obsesión por los niños/as y adolescentes, su entrega por aquello que, en principio, fue un proyecto para luego convertirse en Ley del Programa Provincial de Asistencia para el enfermo HIV/SIDA.

En los días, semanas y meses que ambos proyectos demandaron, Marta se reunió con personal de la salud, médicos pediatras del hospital Notti, según fuera el proyecto que iba a elaborar, recorrió los municipios, habló con cada uno de los intendentes para concientizar ambos proyectos.

Marta Cadelago de Stagni fue senadora provincial, docente y funcionaria del Ministerio de Salud de Mendoza.
Marta Cadelago de Stagni fue senadora provincial, docente y funcionaria del Ministerio de Salud de Mendoza.

No le interesaba a qué partido pertenecían, podía juntarse a diario con el recordado gastroenterólogo infantil Eduardo Chahla, con el cual compartía largas horas de diálogo y el apasionamiento por la defensa de los derechos de los niños/as y adolescentes cuyo fruto fue la creación por ley del Programa contra el maltrato infantil que afectó y sumó a distintos servicios de los centros de salud de los departamentos de Mendoza.

De esta experiencia que atesoraré en mi alma, me llevo una de las mejores enseñanzas de vida: el saber conciliar, el reunirse para enfocar leyes sin mezquindades ni divisiones.

Entender que los espacios institucionales son de colaboración para enfocar y hacerse cargo de los problemas reales, afrontar con valentía las dificultades para alcanzar objetivos y buscar una presencia articulada entre la sociedad y la legislatura provincial.

Generar un sitio de debate y contribuir a diseñar políticas públicas vinculadas a las problemáticas provinciales sin rigidez ideológica ni antinomias irreconciliables sino con espíritu de cooperación y respeto hacia las diferencias partidarias.

Marta contaba con talento necesario para concretar sus objetivos, pero por sobre todas las cosas fue una mujer de una gran generosidad, capacidad de entrega y compromiso, cualidades no siempre palpables en una sociedad atravesada por divisiones inútiles, ausencias y desprecio de los contextos deliberativos que pueden fortalecer la vida democrática.

Vayan estas acotadas pero sentidas palabras a quien fuera una referente en mi vida laboral y profesional.

*La autora es Profesora y Magister en Historia

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