El futuro del hombre está en la tierra

El futuro de la alimentación sigue estando en la tierra y sus cultivos. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
El futuro de la alimentación sigue estando en la tierra y sus cultivos. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

Fueron precisas dos terribles guerras mundiales para que la civilización occidental comprendiera que no se podía ocultar la realidad social del hambre.

Antes se consideraba indecente discutir, entre personas bien alimentadas, sobre el hambre de los menos afortunados. Hablar del hambre era tabú. Se escondía a los ojos del mundo, que millones de personas en China morían por no tener un puñado de arroz, o que por esa misma razón, en India morían millones de habitantes.

Pocas fueron las personas que se animaron a escribir sobre el problema de la hambruna. Fueron voces perdidas. Un brasileño, Josué de Castro, se animó a expresarlo en sus libros “Geografía y geopolítica del hambre”. Él hablaba sobre “la conspiración del hambre”, lo que significaba un flagelo universal y causa frecuente de las guerras y la paz; esta calamidad debía verse como preparatoria de las epidemias.

Y fueron precisas dos terribles guerras mundiales, para que la civilización occidental comprendiera que no se podía ocultar la realidad social del hambre, a los ojos del mundo.

La Revolución verde en Oriente

Considerando esos hechos, por los años 1960-1970, se produce una verdadera manifestación de crecimiento, desarrollo y apoyo a los vegetales, que se llamó “Revolución verde”, que dependía de la aplicación de fertilizantes, plaguicidas y uso del riego a fin de crear las condiciones necesarias para el desarrollo de las variedades de especies de alto rendimiento.

En toda Asia se difundieron rápidamente variedades mejoradas de trigo, a las que siguieron variedades de arroz. Durante veinte años casi la mitad de las tierras dedicadas al cultivo de trigo y arroz de los países en desarrollo se sembraron con las nuevas variedades. La Revolución verde fue mayor en Asia, donde hubo un aumento de 67 al 90% en las plantaciones de distintas variedades

En busca de alternativas de la carne

En el mundo actual, numerosas personas buscan alternativas de la carne vacuna. Crece la demanda de proteínas vegetales por aspectos económicos, ambientales, nutricionales, relacionados con la conciencia animal. Esta tendencia, que empezó en los vegetarianos, hoy se extiende a los veganos y flexitarianos (práctica de ser flexibles, vegetarianos en casa, consumidores de carne en algún evento especial) Buscando el reemplazo de carne, optan por vegetales en la mayor parte legumbres, como lentejas, arvejas, porotos, garbanzos. Incluyen zapallo, zanahoria, remolacha, papa, batata, choclo, palta tomate, zapallitos, berenjenas, coles, vegetales de hojas, etc…

Los alimentos vegetales deben ser bien combinados para obtener una proteína completa. Pero es muy alto el porcentaje de desnutridos crónicos que existe y si no se toman medidas de urgencia, aumentará progresivamente esta cantidad Para que esta tendencia pueda modificarse, será necesario mejorar de manera rápida y sostenible la producción agrícola.

Se deben incentivar al máximo los productos de la tierra; ya sean cereales, legumbres, vegetales o frutas.

¿Se necesita una Revolución verde?

La FAO sostiene que “El futuro del hombre está en la tierra” por ello no se descarta la posibilidad de una Revolución verde. En ella, juegan papel básico los cereales que son semillas o granos comestibles de las gramíneas, como arroz, avena, cebada, centeno, maíz, mijo, trigo y sorgo.

Proporcionan fundamentalmente hidratos de carbono, proteínas en menor grado y vitaminas del complejo B, minerales, fibra los que mantienen el germen proveen vitaminas A y E.

El maíz, llamado el “oro de la pradera”, se encontró en una caverna del valle de Tehuacán (México) entre los años 3.400 a 5.200 AC.

Los grandes cultivos de arroz se originaron cerca del año 4.500 AC en las regiones ubicadas entre el sur de China y el norte de India. También en Tailandia el arroz era muy importante cerca del año 4.500 AC. Es más nutritivo cuando se consume el grano entero (arroz integral).

La cebada se utiliza principalmente para elaborar la cerveza, una práctica que empezó en Egipto hace 5.000 años. Es utilizada completa, perlada y malteada.

Es muy empleada la avena, pero estaba casi olvidada, hasta casi principios de siglo, hoy se ha vuelto a considerar, y resulta ideal mezclado con trigo para hacer el pan.

En cuanto a legumbres, son frutos de semillas de diversas especies de plantas, especialmente de la familia de las leguminosas. Unas se consumen al estado fresco (arvejas, chauchas, habas) y otras, una vez desecadas se separan las semillas, que son las que se consumen: garbanzos, lentejas, porotos, etc.

La producción de soja en la Argentina ha crecido notablemente en los últimos años hecho de importancia, dado el gran aumento de la población.

En cuanto a hortalizas, producidas en huertas, son fuente importante de vitaminas Algunas son raíces, otras son tallos, hojas, tubérculos, flores de las plantas Aportan vitaminas, algunas son ricas en calcio, potasio, hierro, etc.

La utilización de vegetales en las comidas es imprescindible para lograr una alimentación equilibrada. Con el objeto de realizar una mejor planificación alimentaria, la dietología agrupa los vegetales según su contenido en hidratos de carbono con cifras promedio:

Vegetales grupo al 5% de hidratos de carbono: lechuga, tomate, berro, apio, hinojo, zapallitos, berenjenas, espárragos, brócoli, coliflor, repollo, endivia, rúcula, rabanitos, achicoria, pepino, espinaca, escarola.

Vegetales con 10% de hidratos de carbono: zapallo, zanahoria, remolacha, alcauciles, cebolla, arveja, palmitos, nabo, pimientos.

Vegetales al 20% de hidratos de carbono: batata, papa, mandioca dulce, palta, choclo.

En cuanto a frutas, son alimentos muy valiosos, que presentan diversidad de colores y de formas y son consideradas una fuente rica de nutrientes y sustancias naturales de alto beneficio para la salud: encierran alta cantidad de vitaminas, minerales (especialmente potasio), e hidratos de carbono; aunque bajo contenido en sodio y proteínas

En fin, hoy como ayer, los tesoros de la naturaleza siguen reinando y favoreciendo a la humanidad.

Sabias palabras las de Martín Luther King: “Aunque supiera que el mundo se va a terminar mañana, yo, hoy, aún, plantaría un árbol”.

*La autora es Licenciada en Nutrición

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