Educación: una vez más, la vacuna que nos salvará

La educación es el antídoto. / Foto: Orlando Pelichotti
La educación es el antídoto. / Foto: Orlando Pelichotti

Los países que apuestan hace décadas por la educación, son los que descubrieron y fabricaron en tiempo récord la vacuna contra el covid.

Hace algo más de un año -con bastante incertidumbre- desconocíamos si el mundo iba a tener una vacuna contra la Covid-19. Hoy, aceptamos con naturalidad la existencia y necesidad de más de media docena de ellas, que han desacelerado el efecto devastador de la pandemia, tanto en vidas como en la economía mundial.

Este éxito sin precedentes en cuanto a velocidad e impacto, no se hubiese logrado sin la ciencia ni la capacidad productiva para llevar sus resultados a la práctica.

Asimismo, los científicos no habrían existido sin un proceso educativo previo, ese que forma desde la infancia para que un día un grupo de personas descubra, por ejemplo, la cura o al menos un paliativo.

Por eso, una vez más lo que ha salvado a la humanidad de una profunda devastación no son solamente las vacunas, que en todo caso son una consecuencia, sino la educación en la que invirtieron durante décadas los países que la elaboraron, y la fabricaron, convencidos de que ese era el camino acertado. Las respuestas provinieron del ámbito educativo-científico-tecnológico.

En Argentina se planteó la falsa dicotomía de salud o economía, una elección imposible e innecesaria. Perdidos en el laberinto de hallar la salida común para ambas, en gran medida se ignoró la única puerta que lo resuelve y que nos salvará a futuro de casi todo: hablo de la educación. El gobierno Nacional decidió cerrar las escuelas durante demasiado tiempo y otro tanto hicieron las universidades, causando el abandono escolar de al menos un millón de chicos y chicas según datos oficiales, y un fuerte deterioro en la calidad educativa.

La educación es la solución y no el problema y es la forma más eficiente de garantizar el desarrollo de la sociedad; por eso debemos de inmediato, revertir esta tragedia.

Hay herramientas, como la ley de la Cédula Escolar nacional que Mendoza vía el GEM aplica de modo ejemplar, y permite tener un diagnóstico, saber quién está y quién no en el sistema y salir a rescatarlos. Lo que se hace en Mendoza debe aplicarse de manera efectiva en todo el país.

Hay que avanzar a la doble escolaridad para todos. ¿Cómo? De forma bimodal: aumentar las horas de clases combinando presencialidad y virtualidad, profundizando lo aprendido en estos meses en la opción digital. Para ello hay que invertir más, esto implica una nueva ley de financiamiento educativo que incremente la inversión en educación en relación al PBI.

Hay que poner a las Universidades a liderar estos cambios, tienen la infraestructura, el personal y el conocimiento para hacerlo. Deben tener sus puertas abiertas y salir a la calle, al territorio, mediante por ejemplo la puesta en marcha de pasantías universitarias solidarias.

Los países que lideran el mundo, y que apuestan hace décadas por la educación, han sido finalmente quienes descubrieron, elaboraron y fabricaron en tiempo récord la vacuna contra el coronavirus.

Por eso creo que nuestro país debe recuperar el sistema educativo y concentrar todas sus políticas en rescatarlo, fortalecerlo y transformarlo en un sistema robusto.

Hay que avanzar con urgencia y decisión, entender que la educación es el antídoto, la vacuna que una vez más, nos salvará como sociedad.

*El autor es Senador Nacional por Mendoza.

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