Covid-19 y vacunas en Latinoamérica

Imagen ilustrativa / Archivo.
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El manejo y distribución de las vacunas contra el coronavirus, expresa claramente la fuerte desigualdad que existe en el mundo global.

El proceso de vacunación frente al Covid-19 que tiene lugar cuando la segunda ola de infección crece en el mundo occidental, muestra que las vacunas finalmente tenían nacionalidad. Los pedidos de la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas para que esta vacuna sea “un bien público universal” no tuvieron ningún seguimiento. Por esa razón, políticamente se habla de la “vacuna rusa”, que estaría disponible en los próximos días, las varias con las que experimenta China y las occidentales, en las cuales predominan laboratorios estadounidenses.

Las vacunas se han nacionalizado en dos planos: el económico, que son los retos que tienen los laboratorios y sobre los cuales no hay acuerdo ni regulación global; y el geopolítico, que es la urgencia por conseguir el prestigio que daría a un país producir una vacuna que cuanto más se aplique en el mundo, más influencia otorgará.

América Latina, África y Asia emergente prácticamente no tienen participación en esta carrera nacional y regional por la producción, distribución y comercialización de las vacunas contra el Covid-19.

La última reunión del G20, organizada desde Japón el 27 de noviembre de este año, mostró a Angela Merkel afirmando, respecto a la cumbre virtual realizada 6 meses antes al comenzar la pandemia, que “la verdad es que no hemos hecho nada”, refiriéndose a la falta de acciones concretas para el mundo emergente.

El discurso del Secretario General de la ONU, António Guterres, reclamando la constitución de un fondo para financiar las vacunas de los países pobres, no tuvo ningún efecto concreto.

Como es lógico, las vacunas de China y Rusia tienden a centralizar el mundo emergente y la de Estados Unidos y sus asociados a hacerlo en el mundo desarrollado.

La “pre-compra” de vacunas por los distintos países confirma que cada uno desarrolla una política exclusivamente nacional respecto a la adquisición de vacunas. Un indicador importante para verificarlo es qué cantidad de vacunas en relación a su población han pre-adquirido los distintos países (un estudio que realizó el Global Health Innovation Center de la Universidad de Duke). Canadá ha adquirido 5 veces más vacunas que su población, es decir que por cada canadiense habrá disponibles 5 dosis. La proporción en Estados Unidos es de algo más de 4 veces y prácticamente la misma en el Reino Unido. La Unión Europea en su conjunto adquirirá un 250% más de vacunas que su población, es decir 2,5 vacunas por cada habitante del bloque, mientras que la proporción en Australia es de 230%. Hasta acá son todos países del mundo occidental desarrollado. En los países del Asia desarrollada, la compra fue mucho menor. Hong Kong y Japón adquirieron algo más de una vacuna por habitante, Corea del Sur 0,7 y Taiwán 0,6. En el Asia en desarrollo, India también registra compras por la mitad de su población e Indonesia por el 80%. Ningún país pobre ha adquirido vacunas para una parte importante de su población, mientras que la mayoría no ha adquirido ninguna.

América Latina integra el mundo occidental y tiene sus mayores niveles de infección, pero por sus niveles de adquisición se encuentra en una situación relegada en el contexto occidental. Chile, con 86 muertes y 3.140 contagios cada 100.000 habitantes, es el único país de la región que ha comprado más de una vacuna por habitante y será la Pfizer. Brasil, con 89 muertes y 3.450 contagios cada 100.000 habitantes, ha adquirido vacunas de AstraZeneca y Sinovac (China) para el 80% de su población. México, con 93 fallecidos y 1.046 contagios cada 100.000 habitantes, ha logrado hacerse con un lote de vacunas Pfizer que alcanza para vacunar contra el Covid-19 al 70% de su población. Argentina, con 94 fallecimientos y 3.463 contagios cada 100.000 habitantes, estaría por cerrar un acuerdo para adquirir la vacuna rusa Sputnik V -tras haber iniciado negociaciones con Pfizer y AstraZeneca-, que le permitiría inmunizar al 35% de su población. Perú, el país de la región más afectado en términos porcentuales por el Covid en la región con 116 fallecidos y 3.118 contagios cada 100.000 habitantes, no ha logrado aún cerrar un acuerdo efectivo que le permita comenzar el proceso de vacunación en el corto plazo, debido principalmente a la crisis política que vive el país -tuvo 3 gobiernos sucesivos este año-, en parte derivada de su desempeño durante la pandemia. Uruguay, por su parte, con 3,45 muertes y 378 contagios cada 100.000 habitantes, mantenía un acuerdo de pre-adquisición de 750.000 dosis mediante el fondo Covax de la Organización Panamericana de la Salud, que compra anticipadamente vacunas a distintos laboratorios, pero ante el agravamiento de la situación epidemiológica ha comenzado tratativas para adquirir directamente un nuevo lote de vacunas a Pfizer. Ecuador, con 81 fallecidos y 1.207 casos cada 100.000 habitantes, es junto a Chile y México otro de los países latinoamericanos que logró acceder a la vacuna Pfizer y comenzará el proceso de vacunación en enero de 2021, y lo mismo sucede en Colombia, que con 81 fallecidos y 3.035 casos cada 100.000 habitantes, se aseguró 1,7 millones de dosis de esta vacuna y comenzará a inmunizar a su población en febrero del próximo año.

Es así como el manejo de las vacunas contra el Coronavirus es una manifestación más de la fuerte desigualdad que existe en el ámbito global.

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