Catastro, una opción desperdiciada

Edificio de Administración Tributaria Mendoza. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Edificio de Administración Tributaria Mendoza. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes

La Dirección de Catastro viene sufriendo una degradación paulatina con la aparente pérdida de administración adecuada y un desorden palpable de archivos.

El sábado 23 de Mayo del 2020, se publicó en este prestigioso matutino, en sección Opinión (página 15) un artículo de mi autoría titulado: “Catastro, la alternativa”, referenciado a la situación y relación estrecha entre la Economía Provincial y la pandemia mundial, originada a otrora, por el Covid – 19.

Debido a la desaceleración de la economía mundial y por consiguiente la crítica situación económica que sumergió a la provincia y al país, sin excepción, es que planteaba la necesidad de la generación de políticas que posibilitaran una estrategia concreta de radicar empleos creativos y altamente productivos generados desde la actividad privada, que indiscutiblemente le proporcionan y aportan al Estado, los únicos recursos genuinos y transparentes de las economías regionales.

Con un apoyo franco y sincero a todas las Pymes del país, se menguaría ese flagelo creciente año tras año que nos ahoga sistemáticamente la desocupación, el trabajo informal, el asistencialismo desproporcionado, etc., etc.

Para ello, eventualmente, propuse conocer, cómo los administramos eficientemente y finalmente cómo optimizamos su rendimiento.

Para el cometido final, de una política abarcativa, sin ser discriminatoria de ideas políticas, ni grietas separatistas, es saber, conocer y administrar adecuadamente los datos económicos que tenemos, su ubicación física en la geografía provincial y nacional, por ende, la factibilidad de la aplicación de leyes tributarias que se muestren justas y equitativas.

Este cometido, se puede lograr y concretar, a través de la única herramienta, lógica y certera que lo constituye: un Catastro fidedigno-

Al ser el Catastro, el inventario real, ordenado y veraz de los bienes inmuebles urbanos, rurales y secano, que posee el Estado, a través de esa dirección, nos facilitaría la elaboración de métodos que permitirían el desarrollo estratégico de políticas de producción local, en beneficio directo del ciudadano común.

Esta memoria precedente, es para significar y acentuar que funcionalmente la Dirección General de Catastro, fue perdiendo y desvirtuando el propósito para el que fue´ creada históricamente, cuya función actual es meramente recaudatoria, alejada y de no estar al servicio a sus habitantes.

Si con certeza sabemos o conocemos la productividad de cada una de las parcelas, en especial la agrícola, la industrial y la minera, sería posible elaborar estrategias de comercialización, en forma coordinada con otros organismos estatales (Comercio Exterior, Promoción Industrial, Emprendimientos Activos, INTA, Industria y Comercio, etc.) que satisfagan la necesidad y demanda de los mercados externos e internacionales, que implica el consiguiente ingreso de divisas genuinas.

Esta idea es aplicable a la industria provincial, manufacturera, metalúrgica, agrícola (de fresco y elaborados), etc., que conforman parte del universo industrial y productivo mendocino.

La aplicación de éste concepto es factible, cuando con seriedad profesional y dirigencial se logra la actualización contínua y permanente de una fuente (Banco de Información Catastral – BIC), que permite decisiones políticas – económicas, que benefician el bien común de la sociedad que la conforma.

Desde la reglamentación e instauración del Plano de Mensura, como registro obligatorio para la transferencia de Derechos Reales sobre inmuebles, hace más de 50 años, se ordenó y organizó una generación cartográfica (urbano, rural y secano) de la totalidad de la Provincia de Mendoza.

La degradación paulatina que viene sufriendo la repartición, con la aparente pérdida de administración adecuada, ausencia de criterios de origen, con un desorden palpable del archivo histórico con que se contaba oportunamente, cuya cantera inagotable de datos fehacientes, originado por el trabajo sistemático y continuo de los profesionales habilitados (Agrimensores, Ingenieros e Ingenieros Agrimensores), con la activa participación, elaboración, registración, etc., por el entonces calificado personal administrativo y operacional de Catastro.

Principalmente, este deterioro es causado, desde mi punto de vista, por la desaparición funcional de áreas claves (Mesa de Entradas, Catastro Físico, Asesoría Letrada, Consejo de Loteos, Relación con Municipalidades y principalmente el Área Informática) en el vuelco de datos confiables originados por la Agrimensura.

Todos los cargos que fueron dejados vacantes por jubilaciones u otros motivos, no se renovaron ni fueron reemplazados y en algunos casos, sus correspondientes categorías fueron absorbidas en la órbita general de ATM, con el consecuente perjuicio de Catastro, lo que contribuyó a la extinción, anulación o posible privatización de toda la infraestructura que fue y sirvió de base indiscutible para el desarrollo de nuestro territorio, en toda su extensión.

Como conclusión de lo expuesto precedentemente, es necesario abordar sobre el origen, beneficios y utilidad de un organismo, que por evidente desconocimiento, ha sido degradado y mutilado en los últimos años.

*El autor es Ingeniero Agrimensor

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