Nadadores, locos y soñadores: Mauricio, Darío y el desafío del agua helada

Nadadores, locos y soñadores: Mauricio, Darío y el desafío del agua helada
Nadadores, locos y soñadores: Mauricio, Darío y el desafío del agua helada

Mauricio López y Darío Silva partirán este miércoles a Eslovenia, donde participarán del Mundial de Natación de Invierno, en aguas heladas.

Cualquiera podría denominarlos como "dos locos"; otros podrían decir que son dos ejemplos; ellos mismos se describen como apasionados por lo que hacen, temerarios, que les gusta enfrentar desafíos nuevos y descubrieron en la natación en aguas heladas una pasión por lo extremo, que sin querer, los llevó a representar al país hace dos años.

Darío Silva, de 52 años, y Mauricio López, de 44, son dos hombres totalmente comunes, que por casualidad o destino se conocieron en la pileta y construyeron una amistad que fue explorando nuevos caminos y competencias. Se catalogan a sí mismos como "amigos del agua", que coincidieron en el mundo acuático por cuestiones de salud hace aproximadamente 14 años, pero hace 10 años se animaron a competir, para desafiarse a ellos mismos, encontrar una nueva motivación y desde ese momento van a todos lados juntos.

Su travesía empezó en las aguas abiertas, en carreras de 1500 metros, 3 mil y llegaron a bracear 10 mil metros. Pero en el año 2016 Darío quiso participar en el cruce del Canal del Beagle, aunque para eso debía prepararse: "Cuando me convocaron dije 'pará, me voy a meter a una temperatura que no estoy acostumbrado' y en agosto nos fuimos a Potrerillos a ver qué onda", relata Silva y luego Mauricio complementa: "Esa fue la primera inmersión en agua fría de 8 grados. Fue una experiencia rara". Darío a la par recuerda: "Casi salimos corriendo. Es más, yo volví desilusionado, porque no sabía qué iba a hacer, si no me aguanté 8 grados, menos me voy a aguantar 5 o 3. Preguntando nos dieron un par de tips para amainar el frío. La segunda vez ya nos amigamos un poco más, sufriéndolo, pero no fue tan duro como la primera".

A partir de ese momento fueron por más y tras algunas experiencias, como en la Laguna del Inca (Portillo) o en el Lago Nahuel Huapi, llegó la oportunidad en 2018, del Mundial de Natación en aguas heladas. Previamente visitaron San Petersburgo, para vivir una situación similar antes de la cita en Estonia. En el Mundial, la mejor carrera que disputaron fue la de 450 metros, que estuvo cargada de emoción. Nadaron en 7 minutos y medio, festejaron en el agua con bandera argentina, más allá del podio por su auto superación, como ellos dicen "terminar la carrera fue como salir campeones"... pero cuando dejaron la pileta, Mauricio cuenta que "salimos con todos los síntomas de la hipotermia. Dejamos de sentir los dedos, manos, brazos, todo".

Una vez que terminó el viaje, decidieron empezar a prepararse para Esolvenia 2020. El acondicionamiento es un aspecto que se hace difícil porque, en palabras de Mauricio, "agua fría no tenemos y no podemos meter un millón de cubitos de hielo en una pileta", pero se acompaña de "una preparación de años, de practicar técnica, de entrenamiento sostenido. Somos tipos que salimos de laburar y venimos acá con las energías que nos quedan", por eso está convencido de que es fundamental "la fortaleza mental, para buscar un nuevo horizonte y tolerar el dolor, porque no es para cualquiera".

Bled será la ciudad que los reciba dentro de algunos días cuando emprendan el viaje hacia el viejo continente. Se han inscripto para competir en todas las disciplinas, para tener la posibilidad de sumar más puntos. Las expectativas para el Mundial, en el que serán parte del equipo argentino, según Darío son "bajar el quinto puesto de Estonia. Sabiendo cómo es el todo el tema, creo que podemos hacer podio, vamos con toda esa ilusión". Mauricio proyecta que "tengo todas las expectativas, no llego como hubiese querido, pero el objetivo es ir, todo lo demás es un plus, si me traigo una medalla yo me vuelvo loco". Pero lo que más los emociona es que "a nuestra edad, representar a tu país en un deporte amateur, no tiene precio", confían.

Los únicos dos mendocinos que alguna vez han nadado en un Mundial de aguas gélidas, se dan cuenta de su condición, "estamos haciendo historia", se enorgullece Mauricio. La aventura recién ha comenzado para ellos, porque "es un dolor que agrada, que gusta" dicen, porque a pesar de tener más "no" que "sí", ellos van para adelante igual, contra la edad y contra cualquier impedimento. Son unos apasionados, que intentarán dejar al país en lo más alto.

¿En qué consiste esta modalidad de natación en aguas heladas?

La natación en aguas heladas hace mención a nadar con la singularidad de que la pileta está delimitada por una capa congelada de hielo; es decir, requiere realizar un agujero en el hielo. Aunque también se puede realizar en una piscina con el agua a una temperatura próxima a 0 °C, temperatura de congelación del agua. 

La natación en hielo es posible porque la congelación del agua libera el calor, de modo que el agua no se congela al instante. La natación de invierno se fundamenta en nadar con el agua a temperatura ambiental durante esta estación del año. Según la localización geográfica, y la época del año, el agua puede estar a una temperatura prácticamente helada, o puede estar bastante más caliente. Debido a que el agua está cercana al punto de congelación, a la actividad se la considera un deporte extremo.

Es por esto que, según comentaban Mauricio y Darío, antes de comenzar una competencia, a los participantes les hacen firmar un contrato en el que se responsabilizan de ellos mismos en caso de una catástrofe, como puede ser la propia muerte en la piscina.

Cuando los nadadores terminan la carrera, abandonan el agua, se cubren con una campera (aunque eso no les da calor) y pasan por tres etapas posteriores. Primero ingresan a una pileta de aproximadamente 25 grados, donde el cuerpo comienza a volver a su temperatura; luego a una pileta de 30 grados, para continuar el proceso; y por último, pasan a un sauna donde terminan de aclimatarse para poder volver al hotel.

Anécdota helada: se cortó un dedo y no lo notó

En el Mundial de Estonia 2018, Darío Silva vivió una situación desesperante en el momento, pero anecdótica luego, en la que se cortó parte de un dedo durante la carrera, pero no se dio cuenta sino varios minutos después de haber salido del agua. El propio nadador de 52 años cuenta: "Me saqué un bife del dedo, no sé con qué. Salimos del agua, nos tapamos y fuimos rápido al jacuzzi. Cuando apoyo las manos sobre las piernas, me veo la pierna y tenía sangre", relata mientras hace la mímica de aquel momento y abre los ojos como si lo estuviera viviendo en este preciso instante. "Le dije, 'Mauricio se me reventaron los testículos'" explota en risas y aclara, "es que no sentía nada. Cuando me empecé a limpiar me di cuenta que la sangre salía del dedo. Antes, por tanto frío que tenía en el cuerpo, no sangraba, recién sangré cuando llegué al jacuzzi", rememora Darío aquella historia que lo hizo 'sudar frío' en el momento, pero cuando supo que era su dedo, respiró con calma.

Perfiles

Nombre y Apellido

Darío Silva.

Fecha y lugar de nacimiento:  14/10/1967 (52 años) en Godoy Cruz, Mendoza.

Familia: Divorciado con 3 hijos.

Profesión: Dueño de una constructora.

Años como nadador: 10.

Nombre y Apellido

Mauricio Lopez.

Fecha y lugar de nacimiento: 07/01/1976 (44 años) en Luján de Cuyo, Mendoza.

Familia: En pareja, con 1 hijo.

Profesión: Empleado en la refinería YPF.

Años como nadador: 10.

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