lunes 12 de abril de2021

Una monjita se interpuso entre manifestantes y militares para evitar un derrmamiento de sangre en Myanmar.
Mundo

Una monjita se interpuso entre militares y manifestantes para evitar una masacre en Myanmar:

La religiosa escuchó los enfrentamientos y salió a la calle. Luego le rogó a las fuerzas de seguridad que no detuvieran o dispararan a la multitud.

Una monjita se interpuso entre manifestantes y militares para evitar un derrmamiento de sangre en Myanmar.

Una religiosa se colocó entre las fuerzas armadas de Myanmar y un grupo de manifestantes, para pedir el fin de la violencia y que las fuerzas de seguridad no reprimieran a la muchedumbre.

El hecho ocurrió el pasado 28 de febrero en la ciudad de Myitkyina. Allí, un grupo de manifestantes se cruzó con uniformados y se armó una batalla campal en plena vía pública. A escasos metros del lugar se encontraba la hermana Ann Roza Nu Tawng (45), quien se encontraba en una clínica asistiendo a enfermos.

Una monjita se interpuso entre manifestantes y militares para evitar un derrmamiento de sangre en Myanmar.

Al escuchar gritos, corridas y estruendos, la religiosa salió a la calle y se encontró con un panorama de guerra: piedras, gases, disparos y detenidos que eran arrastrados. Semejante situación ameritó un pensamiento en ella: “Me sorprendió y pensé que era el día en que moriría”.

Todo ello la empujó a tener una actitud de arrojo e intentar salvar a la gente que protestaba de la brutalidad policial, por eso se puso en medio de la calle y pidió a ambos bandos que terminaran con la violencia.

Luego fue caminando despacio hacia los agentes y comenzó a gritarles que no los detuvieran: “Les pedía y les rogaba que no lo hicieran y les dije que los manifestantes no cometieron ningún crimen”.

Una monjita se interpuso entre manifestantes y militares para evitar un derrmamiento de sangre en Myanmar.

“Corría hacia donde golpeaban a los manifestantes. Estaba sucediendo frente a esta clínica. Fue como una guerra.

Pensé que sería mejor que yo muriera en lugar de mucha gente.

Estaba llorando fuerte. También me dolía la garganta. Mi intención era ayudar a la gente a escapar”, señaló la religiosa.

Luego relató que “Uno se me acercó y me dijo: ‘Hermana, no se preocupe tanto, no les vamos a disparar’. Pero le contesté que ‘También se les puede matar con otras armas. No les dispares. Son solo manifestantes’”.

Una monjita se interpuso entre manifestantes y militares para evitar un derrmamiento de sangre en Myanmar.

Luego la hermana Ann aseguró que está muy preocupada por la realidad que vive su país tras el golpe de Estado y la llegada de los militares al poder: “Siento que ellos (los militares) no son los guardianes de la gente, ya que has visto lo que le está pasando a la gente.

La gente no está segura y hay arrestos nocturnos brutales”.

La intervención de la religiosa en los enfrentamientos llevó a que ese momento sea bautizado como el “momento de Tiananmen”.