lunes 25 de enero de 2021

La ministra de Justicia irlandesa Helen McEntee refutó el domingo las acusaciones del líder británico Boris Johnson de que la Unión Europea amenaza con instaurar un bloqueo en Irlanda del Norte.
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Ministra irlandesa de Justicia rechaza las “falsas” acusaciones de Johnson sobre un bloqueo europeo

Helen McEntee sostuvo que “cualquier insinuación de que esto creará una nueva frontera simplemente no es verdad”.

  • domingo, 13 de septiembre de 2020
La ministra de Justicia irlandesa Helen McEntee refutó el domingo las acusaciones del líder británico Boris Johnson de que la Unión Europea amenaza con instaurar un bloqueo en Irlanda del Norte.

La ministra de Justicia irlandesa Helen McEntee refutó el domingo las acusaciones del líder británico Boris Johnson de que la Unión Europea amenaza con instaurar un bloqueo en Irlanda del Norte.

“Esto simplemente no es el caso”, reaccionó Helen McEntee en Sky News, cuando las negociaciones sobre un acuerdo postbrexit se complicaron esta semana, y dijo que “cualquier insinuación de que esto creará una nueva frontera simplemente no es verdad”.

En un artículo de opinión publicado el sábado en el diario británico Daily Telegraph, el Primer Ministro Boris Johnson defendió su intención de incumplir parcialmente el acuerdo de Brexit -una violación del derecho internacional, como admitió él mismo- argumentando que se vio obligado a hacerlo ante la “amenaza” de que la UE estableciera un “bloqueo” alimentario en Irlanda del Norte mediante una “interpretación extrema” del texto.

“Tengo que decir que nunca creímos seriamente que la UE pudiera utilizar un tratado, negociado de buena fe, para imponer un bloqueo a parte del Reino Unido o que realmente amenazaran con destruir la integridad económica y territorial del Reino Unido”, escribió.

Pero Helen McEntee desmintió esta afirmación y señaló que las disposiciones sobre Irlanda del Norte en el tratado sobre la retirada del Reino Unido de la UE fueron acordadas por ambas partes para garantizar una competencia justa después de Brexit, pero también precisamente para evitar el retorno de una frontera física en Irlanda, ensangrentada por tres décadas de violencia hasta el Acuerdo de Paz del Viernes Santo en 1998.