Al menos seis muertos, incluidos cuatro niños, en un ataque con misil en la capital de Afganistán

"EEUU llevó a cabo un ataque militar en Kabul" intentando hacer blanco en militantes del Estado Islámico. Télam
"EEUU llevó a cabo un ataque militar en Kabul" intentando hacer blanco en militantes del Estado Islámico. Télam

De acuerdo con el testimonio de dos funcionarios estadounidenses a una agencia internacional de noticias, el ataque con misil fue lanzado por Estados Unidos. El presidente Joe Biden había considerado “muy probable” un nuevo ataque antes de la retirada de sus tropas el 31 de agosto.

Al menos seis personas, incluidos cuatro niños, murieron hoy a causa de un ataque lanzado presuntamente por Estados Unidos en Kabul, informó la televisión afgana Ariana News citando a testigos. El ataque dejó también cuatro heridos y destruyó dos vehículos y parte de una vivienda, según el medio.

Rashid, el jefe de policía de Kabul que, como muchos afganos, tiene un solo nombre, informó que el cohete cayó el domingo por la tarde en el vecindario de Khuwja Bughra de la capital afgana. Un video obtenido por The Associated Press después del ataque mostró humo saliendo de un edificio en el sitio a 1 kilómetro (media milla) del aeropuerto.

De acuerdo con el testimonio de dos funcionarios estadounidenses a una agencia internacional de noticias, el ataque con misil fue lanzado por Estados Unidos. “EEUU llevó a cabo un ataque militar en Kabul” intentando hacer blanco en militantes del Estado Islámico, comunicó la agencia Reuters citando a dos funcionarios norteamericanos, según recogió la agencia de noticias rusa Sputnik.

El suceso tuvo lugar tres días después del sangriento atentado en el aeropuerto de la capital afgana. Todo sucedió el jueves al anochecer, un atentado suicida reivindicado por el grupo Estado Islámico del Khorasan (EI-K), adversario del nuevo régimen talibán, generó un baño de sangre, con más de 180 muertos, en su mayoría civiles afganos concentrados ante el aeropuerto con la esperanza de ser evacuados del país, así como 13 soldados estadounidenses. Tras este atentado, el sábado, el presidente estadounidense, Joe Biden, consideró “muy probable” un nuevo ataque antes de la retirada de sus tropas el 31 de agosto.

Por otra parte, el domingo se informó que un combatiente talibán mató a tiros a un cantante folclórico afgano en una inestable provincia de montaña en circunstancias poco claras. El crimen reavivó el temor entre activistas a que los insurgentes reinstauren su duro régimen en el país, después de que su ofensiva relámpago derrocara al gobierno.

El asesinato de Fawad Andarabi se produjo mientras Estados Unidos culmina una histórica operación aérea en la que decenas de miles de personas fueron evacuadas del aeropuerto internacional de Kabul, donde se han producido escenas de caos desde que el Talibán tomó el país hace dos semanas. Tras el ataque de la semana pasada, el Talibán redobló la seguridad en torno al aeródromo.

Los aviones de mercancías del Ejército estadounidense seguían llegando al aeropuerto el domingo antes de la fecha límite del martes fijada por el presidente, Joe Biden, para retirar a todas las tropas tras la guerra más larga de Estados Unidos.

El crimen del cantante folclórico ocurrió en el Valle de Andarabi, que le daba su nombre, una zona de la provincia de Baghlan unos 100 kilómetros (60 millas) al norte de Kabul. El valle ha registrado violencia desde la conquista talibán y algunos distritos cayeron en manos de milicianos opuestos al Talibán. El Talibán dice haber recuperado esas zonas, aunque la vecina Panjshir, en las montañas del Hindú Kush, sigue siendo la única de las 34 provincias del país que no controlan.

Combatientes ya habían visitado y registrado la casa de Andarabi e incluso tomado té con el músico, según dijo a The Associated Press su hijo Jawad Andarabi. Pero algo cambió el viernes. ”Era inocente, un cantante que sólo entretenía a la gente”, dijo su hijo. “Le dispararon en la cabeza en la granja”. Su hijo dijo que quería justicia y que un consejo talibán local había prometido castigar al asesino de su padre.

El vocero talibán Zabihullah Mujahid dijo a los medios que los insurgentes investigarían el caso, pero que no tenía más información al respecto.

Larima Bennoune, enviada especial de Naciones Unidas sobre derechos culturales, y Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, expresaron su preocupación por el asesinato. ”Hay una creciente evidencia de que el Talibán de 2021 es el mismo que el intolerante, violento y represivo talibán de 2001″, escribió Callamard en Twitter. “Veinte años más tarde. No ha cambiado nada en ese aspecto”.

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