martes 4 de agosto de 2020

Mundo Club House

Esta es la fuerza femenina que construye mucho más que edificios

Durante años las mujeres han demostrado su talento y pasión a la hora de pensar en el diseño y la arquitectura. Con esa impronta nació en Mendoza un colectivo de arquitectas dispuestas a hacer crecer el rol femenino en este campo profesional.

“La unión hace la fuerza” es un lema conocido que figura en el escudo de armas de la República de Bélgica y que en Mendoza se ve claramente en la organización de un grupo de mujeres que integran el Colectivo “Arquitectas”. Esta leyenda es el reflejo de lo que, desde julio de 2019, se está gestando en la provincia y que, en pocos meses, ha crecido a pasos agigantados. Un encadenamiento real de féminas que trabajan uniendo individualidades en busca de un bien común: ser reconocidas en el campo de la Arquitectura.

De un tiempo a esta parte han sabido canalizar sus fuerzas y lo han hecho gracias a la diversidad que las caracteriza: generaciones de mujeres con miradas muy particulares -y a la vez amplias- de la arquitectura local, nacional e internacional. Vuelcan toda su labor y óptica en sus redes sociales, especialmente Instagram y Facebook, en las que con frecuencia muestran las obras y el recorrido de mujeres profesionales dentro de este campo “dominado” por hombres.

La idea que floreció gracias a una mujer

Nurit Schmulevich. Pionera de “Arquitectas”. Arquitecta durante muchos años y docente universitaria desde hace 5.

¿Qué es “Arquitectas”‘?

Hace mucho que tengo la idea de mostrar el trabajo de las mujeres arquitectas y de ganar más participación. En el país existen otros grupos de arquitectas: Inés Moisset tiene un blog llamado “Un día. Una arquitecta”, ahí publican el recorrido de una profesional por día. Me pareció fantástica esa idea y empecé a seguirla. Otro proyecto es el que se desarrolla en Buenos Aires, “Soy arquitecta” que es de Cayetana Mercé.

Descubrí que estaban organizando un encuentro de mujeres arquitectas en Buenos Aires y decidí viajar con una amiga. La verdad que fue muy lindo, conocimos a las organizadoras, presentaron a las arquitectas que se dedican a diferentes aristas dentro de la profesión: fotografía de arquitectura, quienes hacen joyas, que se dedican a la arquitectura, que hacen escenografías y demás. Muy lindo, nos llenó el espíritu y el alma. Luego de eso me dije: ¡tengo que armar un grupo similar! Empecé por WhatsApp, haciendo un grupo en el que agregué a mujeres arquitectas que tenía entre mis contactos y, en dos días, la cantidad de mujeres que querían participar era impresionante. Son tantas que tuvimos que hacer una lista de espera.

¿Y cómo se organizaron?

Fue tanta la energía puesta que una semana después de armar el grupo de WhatsApp, organizamos la primera reunión. Los objetivos que puse en ese grupo fue visibilizar la tarea de las arquitectas de Mendoza, intercambiar ideas, proyectos, inquietudes, siempre desde una mirada femenina. Hicimos el primer evento en el que participaron mujeres de todas las edades, de todas las características y miradas profesionales diferentes. Fue lindísimo, porque descubrimos la necesidad de este espacio, nos hacía falta un lugar donde sentirnos como en casa y protegidas.

Organicé, también, una mesa chica en las que están aquellas que pueden involucrarse un poco más. No todas podían participar más activamente, ya que las mujeres cumplimos con muchas tareas a la vez. Somos catorce mujeres que trabajamos muy bien y de manera organizada. Hemos llevado adelante encuentros en los que han participado profesionales con mucha trayectoria y conocimiento. La idea es hacer eventos e ir mostrando las distintas expresiones que tienen las arquitectas en el medio local.

Las mujeres que forman parte de la mesa chica son: Nurit Schmulevich, Chiara Sampirisi, Andrea Balaguer, Nidia De Nadai, Gabriela Dorigo, Julia Cerutti, María Luz Bustos, Luz Niven, Verónica Morini, Julieta Senn, Letticia Bruzone, Soledad Bermejo, Diana Zirulnik y Laura Acquaviva.

¿Cuántas son en este momento?

En este momento somos 300 mujeres profesionales. En el grupo de WhatsApp se hace evidente el profesionalismo, pero también el apoyo, somos como una red. Nos sentimos contenidas, nos apoyamos entre nosotras, sin prejuicio y dándonos fuerza. Lo bueno es que todas colaboramos en todo. Es una cadena industrial en la que cada una hace su parte para darle forma a este proyecto.

Sobre la visión femenina del proyecto…

Yo abogo por tener fundamentos, pero no fundamentalismo en el tema femenino.

En el grupo lo que pretendemos también es compartir lo que hacemos, pero también recomendar a profesionales mujeres que se dedican al mundo de la construcción como ingenieras, por ejemplo. Nos tenemos que potenciar entre nosotras.

¿Cómo es ser arquitecta en este mundo rodeado de hombres?

Es cada vez más grande la cantidad de mujeres que decide estudiar arquitectura. En 2019, más del 60% de estudiantes eran mujeres. Pero parece que los que se ven, son los arquitectos. En los eventos, las presentaciones y grandes conferencias, los primeros que se vienen a la cabeza para llamar, son hombres. Pero, todo esto está cambiando. Es hora de que haya una representación paritaria, hay mujeres muy talentosas y la idea es esa: mostrarnos. Queremos tener la misma visibilidad, los mismos sueldos, los mismos desafíos. Las mujeres están siendo cada vez más y con mucha fuerza. Y, en ese sentido, las redes sociales funcionan como un canal perfecto para dar a conocer lo que las mujeres arquitectas hacen y también para que otras colegas se sumen y formen parte de este proyecto.

¿Qué desafíos tiene “Arquitectas” para 2020?

Tenemos muchas ideas para el año. Una de ellas es la organización del Encuentro Internacional de Mujeres en Mendoza, posiblemente en octubre. También, hacer un mentoring, ayudar a arquitectas a fortalecerse como profesionales. Continuar con los encuentros mensuales y hacerlos con temáticas más dinámicas, para que se visualice la labor y también para enriquecernos. Además, seguir reconociendo a grandes mujeres arquitectas de Mendoza a través de nuestras redes, en Instagram y Facebook. Mostrar a las arquitectas y, también, otras miradas de la arquitectura desde nuestro lugar femenino.

“En el grupo lo que pretendemos también es compartir lo que hacemos, pero también recomendar a profesionales mujeres que se dedican al mundo de la construcción”. Nurit Schmulevich.

El punto de encuentro

Chiara Sampirisi. Arquitecta

¿Cómo llegaste a sumarte a “Arquitectas”?

Justamente, a través de las redes sociales. Me incluyeron en el grupo de WhatsApp, en menos de dos días éramos 200 mujeres. A todas nos interesaba ese espacio y el momento de encuentro para compartir nuevas perspectivas. Es un espacio de afirmación de la profesión muy interesante. Somos muchas las arquitectas y otras en obra; una no las encuentra en el día a día y esa visión estaba borrosa. Encontrarnos en este espacio fue abrir nuevas experiencias y es muy enriquecedor para todas.

En las redes sociales hacen un reconocimiento a cada mujer arquitecta de Mendoza. ¿Cómo las eligen, qué características tienen estás mujeres?

La idea es amplia, queremos mostrarlas a todas. No hay que ser una gran arquitecta para destacar la tarea que transita cada una, lo que nos importa es mostrar la amplitud del trabajo y campo de acción. Hacemos convocatorias y buscamos que haya profesionales de diferentes edades, aquellas que recién inician y las que llevan más años en el campo. Decir lo que cada una hace e ir expresando eso en exposiciones y muestras.

¿Tienen algún impacto las publicaciones? En la gente e, incluso, las mismas colegas y los colegas.

Sí, definitivamente. Entre nosotras, sin conocernos, tomamos conocimiento de la persona que tenemos en frente, qué hace y sus referencias. En encuentros en los que hemos participado encontramos a otros grupos de mujeres arquitectas que se sumaron a nuestra idea de redes. Se está generando una sinergia.

Además de la pasión por la arquitectura, ¿qué otra cualidad creés que las une en este colectivo llamado “Arquitectas”?

La sensibilidad y no la sensibilidad romántica por el hecho de ser mujer; sí una sensibilidad estética y hacia la vida. Como arquitectas estamos atentas al detalle, a eso que llamamos “bello”. Una mirada especial, distinta y que cada una, con diferentes roles dentro de la arquitectura, lo transforma en un denominador común.

¿La arquitectura puede verse desde una perspectiva de género?

Totalmente. Hay una perspectiva de género, porque hay necesidades propias de los roles en los que nos desarrollamos las mujeres y para incluir nuevas miradas.

“Como arquitectas estamos atentas al detalle, a eso que llamamos “bello”. Una mirada especial, distinta y que cada una lo transforma en un denominador común”. Chiara Sampirisi.

Las mujeres y sus múltiples roles

Nidia De Nadai. Arquitecta. Docente. Pintora.

¿Qué rol ocupás en Arquitectas?

Estoy en Arquitectas desde un principio. Me uní porque me pareció muy buena la idea de formar un grupo de arquitectas mendocinas, ya que comparto el propósito de lo colectivo, en relación a un grupo que trabaja para un fin común. En este caso, el de visibilizar el trabajo de las arquitectas mujeres de Mendoza y unirse a otros grupos que ya están trabajando en el país. Formo parte del grupo que decide las reuniones que se hacen. Tenemos distintos trabajos. En las reuniones mensuales hemos conocido arquitectas jóvenes y con aquellas que ya no están ejerciendo la profesión, pero tienen aún una gran destreza de la arquitectura por lo que han transitado. Entonces, es un momento en el que las profesionales se encuentran y transfieren información.

¿Cómo explicar esta idea de mujeres en la arquitectura? ¿Qué le aporta la mirada femenina a este campo profesional?

Creo que es inmenso. En las reuniones –y en la vida- hemos descubierto que realmente las mujeres tenemos una sensibilidad diferente al del hombre y, no es que sea ni mejor ni peor; es diferente. Entonces, organizamos charlas mensuales para identificar justamente cuál es esa mirada que tiene la mujer en relación a la arquitectura, en el hábitat de una ciudad, con el urbanismo, en la forma de elegir los materiales y construir. La mujer tiene una sensibilidad cuando escucha a otro, cuando trabaja para una ciudad, un hábitat, cuando mezcla también otras disciplinas que tienen que ver con la arquitectura (como el arte o lo audiovisual). Entonces, me parece muy importante visibilizar ese trabajo y la idea que lo sustenta y su filosofía. Además, es muy importante escucharnos y aprender de todas, porque todas tenemos algo importante que decir y, en este grupo, las mujeres tienen mucho que compartir porque hay quienes recién comienzan y otras que llevan años en el campo.

“Es muy importante escucharnos y aprender de todas, porque todas tenemos algo importante que decir y, en este grupo, las mujeres tienen mucho que compartir porque hay quienes recién comienzan y otras que llevan años en el campo”. Nidia De Nadai.

Gabriela Dorigo. Arquitecta

¿Cuál es tu rol en Arquitectas?

Más que roles, tenemos miradas diferentes dentro del grupo, que es muy plural. Me uní a Arquitectas Mendoza por su intención de visibilizar la actividad de las arquitectas mendocinas, pero no me siento identificada con la visión desde el género. Desde ese lugar, tiendo a cuestionar planteos y propuestas, tratando de evitar una visión sesgada. Somos profesionales con distinta formación y experiencia y con especialización en distintas áreas, lo que nos permiten abordar diferentes temáticas desde múltiples ángulos.

La arquitectura puede ser vista desde distintas aristas: social, cultural, urbana, ambiental, académica, política, proyectual y tecnológica. ¿Las mujeres están involucradas en todas, en algunas, en ninguna?

Las mujeres están involucradas en todas estas áreas de la arquitectura. De hecho, en el grupo hay profesionales especializadas en una variedad de áreas que incluyen impacto ambiental, urbanismo, recursos patrimoniales y otros. No veo diferencia en cuanto a los ámbitos en los que pueden desarrollarse las arquitectas, quizás sí en la escala de los proyectos, con los grandes proyectos de arquitectura, en general, en manos de arquitectos. Creo que es una tendencia que se irá modificando. El último premio Pritzker a las arquitectas Yvonne Farrell y Shelley McNamara de Grafton Architects da una buena señal en ese sentido.

¿Podemos pensar que desde una mirada femenina se puede mejorar el hábitat en el que vivimos?

Me parece que un hábitat saludable refleja la mirada y atiende las necesidades de todos los usuarios, incluyendo niños, discapacitados, turistas y otros. Creo que podemos aportar en función de nuestra formación profesional y nuestras experiencias como individuos, que son las que nos generan la sensibilidad necesaria para abordar un proyecto en cualquier ámbito o escala. Podemos mejorar el hábitat mejorando la formación de quienes intervienen el espacio urbano. En nuestro medio se ven intervenciones urbanas realizadas con la mejor intención, pero a veces se dejan de lado ciertos aspectos por desconocimiento, independientemente del género de quien estuvo al frente. Un método participativo que incluye a los distintos usuarios, así como a especialistas en distintas áreas, lleva a un resultado superador. Lo que más daño genera al hábitat son las propuestas de quienes generan proyectos desde el aislamiento creyendo que se tiene la llave del éxito.

“Creo que podemos aportar en función de nuestra formación profesional y nuestras experiencias como individuos, que son las que nos generan la sensibilidad necesaria para abordar un proyecto en cualquier ámbito o escala”. Gabriela Dorigo.

¿Qué podemos decir del Premio de Arquitectura Pritzker recientemente otorgado a dos mujeres?

N. S.: Por primera vez en la historia se lo han dado a dos mujeres. Está cambiando todo, realmente hermoso. Estoy feliz porque estamos cambiando, las mujeres nos estamos haciendo ver. Sin embargo, queda mucho, queda igualar los sueldos, los lugares de trabajo...Hemos hecho mucho, pero queda por hacer. Y estoy feliz de participar de eso.

N. D.: Me resulta muy coherente con todo lo que está pasando en el mundo en relación a la mujer. A medida que se visibiliza el trabajo que han hecho arquitectas en la antigüedad y actualmente, se posicionan y dan cuenta de que hay arquitectas maravillosas. En este caso estas dos mujeres de Irlanda son arquitectas que comenzaron a ejercer la arquitectura en 1978 y tuvieron un concepto social al tener en cuenta el lugar a donde hacen el proyecto, su material, su tradición y, obviamente, un trabajo de calidad. Trabajan con la idea de ayudar a otras mujeres, a visibilizarlas. Me parece más que merecido este premio, de 42 ediciones que ha tenido solamente cinco arquitectas han sido reconocidas. De ahora en más se tendrá en cuenta el trabajo de mujeres que han estado solas o en compañía, o al lado de otros arquitectos.

Mujeres que entienden que “Crisis es oportunidad”

Aun en tiempos de pademina “Arquitectas” continúo sus actividades de capacitación y encuentros. Previo al aislamiento social, preventivo y obligatorio dictaminado por el Gobierno Nacional, este grupo de mujeres desarrolló el encuentro: Universos Sensoriales, en la que desarrolló una interesante exposición de arte.

El desafío estuvo durante los momentos cumbre del confinamiento en el que, continuaron trabajando y organizando actividades. Así es como de manera virtual (a través de sus redes sociales y de manera online) llevaron adelante acciones vinculadas con urbanismo, reflexiones acerca del territorio, violencia de género y empoderamiento, desarrollo sustentable, marketing para arquitectos, entre otros temas. En cada uno de esos encuentros exponentes locales, nacionales e internacionales aportaron su “granito de arena” a la propuesta de “Arquitectas”.

Auténticas y capaces de romper paradigmas: Así son estas mujeres que motivan a las demás a trabajar en equipo y a aprender de las diferentes generaciones para permitir el crecimiento de la profesión desde una óptica femenina.

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