jueves 17 de junio de2021

Messi sobrevive a estas incongruencias por una sencilla razón: es Messi - Por Fabián Galdi
Messi sobrevive a estas incongruencias por una sencilla razón: es Messi - Por Fabián Galdi
Opinión

Messi sobrevive a estas incongruencias por una sencilla razón: es Messi - Por Fabián Galdi

La Selección es la combinación de incertidumbre, improvisación y proyectos truncos. Cerca de Rusia, a Leo sólo lo estabiliza su ecosistema.

  • miércoles, 28 de marzo de 2018
Messi sobrevive a estas incongruencias por una sencilla razón: es Messi - Por Fabián Galdi
Messi sobrevive a estas incongruencias por una sencilla razón: es Messi - Por Fabián Galdi

En menos de una semana, seis días para ser más exactos, España había recibido siete goles - cinco contra Holanda y dos frente a Chile - que le provocaron una caída vertiginosa en primera ronda, dejando al campeón mundial vigente sin la chance de revalidar su título en la pasada Copa del Mundo. En semifinales, en un Mineirao a punto de implosionar por tanta energía producida en las tribunas, Brasil sufrió la goleada más humillante de su historia: los siete goles alemanes se instalaron para siempre en el inconsciente colectivo de un pueblo que tiene el fútbol metido debajo de la piel. Ciclo cumplido para la Roja y la Verde Amarela era, por entonces, el denominador común en títulos de la prensa deportiva a escala planetaria. Los sinónimos de frustración y desesperanza se amontonaron en proporciones simétricas. El fin de una era. La sepultura de sendas leyendas futbolísticas. La derrota no sabe de calificativos de medianía ni de excusas que atenúen el impacto.

Cuatro años después, España y Brasil asoman como dos de los tres candidatos principales a ganar el Mundial 2018; el tercero es Alemania. Las principales causas hay que buscarlas en hechos palpables a simple vista: el saber reinventarse a sí mismos, la renovación generacional y una autocrítica saludable, sobre todo puertas adentro.

En idéntico período, Argentina fue un reflejo de improvisaciones, impericias y abusos de poder que esmerilaron su poder de fuego hasta convertirla en un manojo de incertidumbres. Mientras los españoles y los brasileños dieron sus golpes de timón a tiempo en 2016, con Julen Lopetegui y Tité como entrenadores, respectivamente, la Selección cambió a Alejandro Sabella por Gerardo Martino, a éste por Edgardo Bauza y finalmente al Patón por Jorge Sampaoli. En síntesis, cuatro DT en igual cantidad de años. Cuatro visiones diferentes, cuatro modelos distintos y cuatro proyectos puestos en un plantel de futbolistas que casi no tuvo cambios.

Todos los caminos del análisis conducen a Lionel Messi, desde ya. Veamos: Leo debutó con la albiceleste en la gestión José Pekerman, luego pasó por las de Alfio Basile, Diego Maradona y Sergio Batista antes de la traumática experiencia del cuarteto Sabella/Martino/Bauza y Sampaoli. Ocho lecturas de juego, ocho miradas personales y ocho planteos con matices de acercamiento o alejamientos con las experiencias anteriores.

Messi sobrevive a todas estas incongruencias por la sencilla razón de que es Messi.

Un futbolista de cualidades excepcionales, multicampeón y ganador cinco veces del Balón de Oro, que continúa corriendo los límites siempre hacia adelante y que no tiene equivalencia futbolística con ninguno de quienes lo han rodeado en las sucesivas etapas con el seleccionado nacional.

Si juega, se le pide que haga todo; lo propio y lo de los demás también. Si no juega, la endeblez del equipo queda expuesta a grado máximo; las eliminatorias recientes así lo demostraron.

Messi, cabe imaginárselo, debe soñar con que la consolidación de un estilo de juego colectivo aparezca - al fin - en una selección argentina.

Es demasiado paciente, quizás, como para imponer condiciones desde su condición de líder natural de un grupo que colecciona más contratiempos que éxitos de nivel premium en la alta competencia.

Leo tuvo en Sampaoli al director técnico que quiso y ésto tampoco es novedad. La promesa era conseguir un sistema que rodeara al mejor jugador del mundo de las más confiables compañías. Sin embargo, se tuvo que cargar al hombro la responsabilidad de obtener el cupo a Rusia y sin margen de error en la noche plena de tensiones en Quito.

No es sano que en la Argentina futbolera se siga utilizando los neologismos Maradonadependiente y Messidependiente, porque esto implica - ni más ni menos - que se internaliza la idea base de un caudillismo de tipo paternalista, el cual disgrega en vez de generar un valor agregado.

Quedan dos meses y medio para el debut contra la ignota Islandia, en Moscú.

La clave estará en la concentración que el cuerpo técnico planeó para mayo en Barcelona. Convivencia y trabajo táctico a tiempo completo.

Conversaciones profundas y no de ocasión: jugará quién esté en mejor condición que el otro, sin importar el peso del apellido ni la trayectoria.

La consigna es reinventarse, renovarse y ser autocríticos, tal como los españoles y brasileños están demostrando que siempre se está a tiempo de renacer.