Mendotran: nada más que una readecuación de los recorridos - Por Eduardo Sosa

El sistema se decidió para tapar un bache dejado por la planificación inadecuada que sufre el transporte desde hace años.

Mendotran: nada más que una readecuación de los recorridos - Por Eduardo Sosa
Mendotran: nada más que una readecuación de los recorridos - Por Eduardo Sosa

Mendotran no es una estrategia de transformación de la movilidad urbana en la región, un cambio de paradigma hacia la movilidad sustentable, una modernización o adaptación del sistema de transporte público a las tendencias globales, o un plan para mejorar el transporte urbano.

Mendotran es una simple readecuación de recorridos de los ómnibus urbanos, unido a un aumento de tarifas. El sistema no fue pensado de manera integral y proactiva, sino que se decidió para tapar un bache dejado por la planificación inadecuada que sufre el transporte terrestre desde hace muchos años.

Mendotran no fue sometido al procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (ley N° 5961/92) como toda obra o plan con impactos interjurisdiccionales, ni a la Evaluación de Impacto Territorial y la Evaluación Ambiental Estratégica (ley N° 8051/09). De haber sucedido, los errores se hubieran corregido anticipadamente y no estaríamos sufriendo la improvisación que denota su puesta en marcha.

En este contexto, en términos jurídicos Mendotran es un acto viciado de nulidad y por ende, anulable mediante una acción judicial de cualquier persona física o jurídica que invoque la categoría de afectado consagrada en la Constitución Nacional.

Debería competirle a otros medios de movilidad, en especial al auto particular, pero el cuadro tarifario promueve lo contrario, ya que en muchos casos el traslado en vehículo es más económico que utilizar el ómnibus, sobre todo si van más de dos personas. Entonces no solo es malo para el bolsillo sino también para el ambiente, al promover una mayor contaminación atmosférica.

Tampoco se previeron las consecuencias socio-económicas por acceder con tardanza al trabajo, a la escuela, a los hospitales, o los asuntos relativos a la seguridad  por tener que caminar mayores distancias hasta las paradas de ómnibus en horarios nocturnos o en zonas donde el delito es más frecuente.

No digo que todos tengamos que tener una parada de ómnibus en la esquina, sino que las distancias medias no superen las cinco cuadras o diez minutos de caminata hasta los recorridos troncales, que es la medida utilizada a nivel internacional.

Un sistema de transporte público debe mejorar la calidad de la vida de las personas, debe planificarse integralmente enlazándolo con los temas energéticos, de infraestructura, ambientales, de seguridad vial y ciudadana, de empleo, de economía familiar, de ordenamiento territorial y hasta con la perspectiva de género, entre otros temas que hoy se analizan a nivel global.

Nada de esto pareciera formar  parte de Mendotran, pero no podemos resignarnos a un destino que no buscamos.

Es necesario que los ciudadanos invoquemos las leyes y el sistema administrativo-judicial para mejorar el estado de situación, y si esta opción no resultara beneficiosa a los intereses colectivos, pues habrá que pensar en una penalización social para quienes gestaron este engendro, que seguramente quiso ser una planificación acorde a los tiempos que corren pero que la burocracia, la política y quizá los intereses corporativos convirtieron en un beneficio para pocos en desmedro de las grandes mayorías.

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