San Martín, Favaloro y la educación

San Martín, Favaloro y la educación. / Foto: Archivo.
San Martín, Favaloro y la educación. / Foto: Archivo.

Favaloro fue un acérrimo admirador de San Martín y tenaz defensor de sus ideales de “unión en libertad” y “progreso” de los pueblos americanos.

Al cumplirse un aniversario más de la desaparición física de René Favaloro (verdadera inmolación como hemos expuesto en anteriores ocasiones), resulta oportuno resaltar algunos criterios que con calidad de auténticas sentencias, nos legara el eminente cardiólogo, considerado sin dudas el mayor prócer argentino del siglo XX.

Libertad y educación

Referidos a estos dos fundamentales temas para el desarrollo de las naciones, rescatamos algunas reflexiones que vienen a cuento en estos momentos en que Argentina atraviesa una nueva crisis de la enseñanza, en que vemos compatriotas que en el colmo del absurdo, cuestionan su enorme importancia para el desarrollo de las generaciones presentes y futuras.

Favaloro fue un acérrimo admirador de San Martín y tenaz defensor de sus ideales de “unión en libertad” y “progreso” de los pueblos americanos.

¿Conoce usted a San Martín?

Autor del libro que así tituló, con fecunda claridad Favaloro destaca la importancia que el Libertador brindó a la educación durante toda su vida (en especial durante la Campaña Libertadora), por las siguientes razones:

1) Porque asegura la defensa de la libertad y de la honestidad. “Sólo la libertad permite desenmascarar a los inmorales”, expresa con acierto en su libro.

2) Por ello resulta vital la creación constante de nuevos establecimientos educativos, ya que la ilustración universal es más poderosa que los ejércitos para sostener la independencia.

3) La planificación de la enseñanza primaria, sin mella de la importancia de las otras, debe concitar la mayor atención. Resulta imperativo terminar con el analfabetismo y el semianalfabetismo de millones de argentinos, porque “si no lo hacemos serán siempre utilizados por los demagogos de turno y no comprenderán la verdadera razón de lo que les pasa”.

4) Las escuelas de campo y en especial las escuelas hogar y escuelas albergue “deben estar rodeadas de una huerta, de colmenas, frutales y gallineros donde los niños, dirigidos por sus maestros produzcan sus propios alimentos aprendiendo a amar y cuidar la naturaleza” .

La televisión: ¿amiga o enemiga?

Nos advierte el notable médico sobre “todo lo que podríamos hacer en aras de la educación si la televisión (hoy añadimos “internet”) fuera utilizada en forma correcta; debiésemos imitar lo hecho por países de avanzada, agregando nuestra propia iniciativa”.

Recordemos el rol fundamental que cumplió este medio en el proceso de colonización de Australia, “permitiendo que la Escuela y la difusión de los valores y de la cultura en general”, salvara las grandes distancias para llegar a cada hogar.

Amor a la Patria

Quisiera ver las escuelas “aquí y allá: desde La Quiaca a Tierra del Fuego, con la pretensión de que por sobre todo se enseñe a amar a la Patria Americana que soñó el Gran Libertador San Martin “.

Ese sueño, compartido en su vida ejemplar y en el texto del libro que comentamos por “su amigo” el Dr. René Favaloro, es hoy renovado y relanzado por la Fundación Vivencias Argentinas como ferviente y sincero homenaje a su ilustre memoria en este nuevo aniversario de su muerte.

*El autor es Presidente de la Fundación Vivencias Argentinas.

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