lunes 14 de junio de2021

Mejor que en casa
Mejor que en casa
Turismo

Mejor que en casa

Sanación mediante la lectura o puro placer; jabón de melocotón con bendiciones mayas y guardarropa con zapatos Louboutin y cartera Alexander McQueen, en hoteles de lujo.

  • viernes, 22 de febrero de 2013
Mejor que en casa
Mejor que en casa

Las propuestas originales o estrambóticas de las que disponen los alojamientos están sobre la mesa. En este marco vale mencionar la de St. Regis Bal Harbour Resort and Residences, en Miami, frente al mar, situado a escasos minutos de la movida South Beach. Para afianzar su atractivo turístico de lujo en "la intersección del arte, la moda y el diseño", el complejo ha lanzado recientemente El armario de Neiman Marcus, en asociación con la tienda Neiman Marcus de Bal Harbour.

Una innovadora experiencia personal de compras de lujo es lo que se ofrece a los huéspedes y residentes quienes, a su llegada, encuentran armarios bien dotados con los últimos artículos de moda de la afamada tienda, disponibles para la venta.

La metodología es la siguiente, un equipo formado por expertos de Neiman Marcus, se basa en un cuestionario que el huésped completa previo al check in con sus gustos y preferencias. Entonces, al llegar se puede encontrar con que el guardarropas tiene un perfecto vestido de noche de Marchesa, una suntuosa maxifalda de Michael Kors, unas elegantes plataformas de Christian Louboutin o el imprescindible monedero de Alexander McQueen.

La oferta es amplia ya que están disponibles más de cien diseñadores, que llegan, con una hermosa presentación al espectacular y espacioso vestidor de la habitación o suite. Las pruebas de prendas, calzados y accesorios se hacen en la intimidad. Luego pueden ser compradas o devueltas con toda facilidad mediante el servicio de mayordomo.

"Siempre estamos tratando de superar las expectativas de nuestros huéspedes y ofrecerles una experiencia sin rival que no se puede encontrar en ninguna otra parte del mundo", afirma su gerente general, Marco Selva. “Como principal comerciante minorista de lujo, Neiman Marcus es el socio perfecto para nosotros y nos entusiasma poder trabajar con ellos para ofrecer a nuestros huéspedes este exclusivo servicio personalizado”.

Jabón y bendición maya

El Viceroy Riviera Maya, en la costa Caribe de la Península de Yucatán, ofrece un detalle de cortesía, sin dudas, muy peculiar. Es que la casa dispone para los pasajeros de un conserje de jabón. Desde luego que este servicio es acorde con la onda del lugar. Para pintar la postal conviene decir que, cuando se llega, la bienvenida es dada a la manera de una bendición maya.

En ese contexto, no es un disparate recibir al conserje de jabón, quien asesora en la temática. De esta manera invita a escoger entre una  variedad de elementos de higiene de distintos tipos y aromas; cada uno promete una experiencia diferente. Una vez hecha la elección, el experto corta trozos a partir de grandes bloques disponibles.

Los jabones artesanales se hacen en las comunidades mayas locales siguiendo antiguas tradiciones de esa cultura. Están formulados con ingredientes orgánicos que se encuentran en la península. La amplia variedad implica que existan de aromas de limón, chocolate, romero, melocotón y harina de avena, por nombrar unos pocos. Por supuesto que cambian con las estaciones: de canela en invierno y melón durante la primavera. Cada uno también tiene una propiedad única. Por ejemplo, la avena es excelente para exfoliar, el limón es refrescante, y el chocolate ideal para la relajación.

De acuerdo con la duración de la estadía, podrán probarse diversas variedades. Si los huéspedes lo desean, pueden comprar para llevar a sus casas.

¿Me lee un cuento?

“¿Qué prefiere: revivir un viaje de sentido de la mano de Georgette Heyer, disfrutar de una risa elegante con Nancy Mitford o de algunos gángsters glamorosos con Jake Arnott?”. Los nombres mencionados son de novelistas británicos y la pregunta era hecha hace unos años por Damián Barr, un leedor de libros que se ofrecía entre los servicios especiales del hotel Andaz Liverpool Street, en Londres. Por poco frecuente que suene, este coqueto alojamiento ha brindado el placer de que alguien lea a sus huéspedes.

Concretamente se trataba de una residencia que realizó el periodista y escritor mencionado. Consultaba previamente con los interesados lo que deseaban oír y, tras diagnosticar sus necesidades, prescribía los textos a abordar, en lo que él llamaba biblioterapia. Así, durante dos semanas Damián acompañó, con sus lecturas, desayunos, almuerzos y cenas de cualquiera de los bares y restaurantes del hotel. “A muchos no les leían desde que eran niños”, solía decir.

Enclavado en el distrito financiero londinense, el Andaz hace foco en la atención personalizada. La lista de servicios para sus huéspedes es amplísima, aunque ya no incluye el lector, cuya labor se ejercía sin cargo, sin límite de libros, ni de temas.