domingo 11 de abril de2021

Walter Fernández, junto a Alfredo Cornejo, Tadeo García Zalazar y Federico Chiapetta en la reciente reinaguración de los vestuarios del estadio cerrado. / Gentileza.
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Walter Fernández: “Si las canchas de Andes Talleres están repletas de niños y jóvenes, cumplimos el principal objetivo de todos”

Después de 20 años, Fernández dejará el traje de presidente. Recibió un club fundido con sólo 70 socios y 3 millones y medio de dólares de deuda. Hoy, la institución luce brillante, no tiene deudas, recuperó su nombre y su lugar en la provincia de Mendoza.

Walter Fernández, junto a Alfredo Cornejo, Tadeo García Zalazar y Federico Chiapetta en la reciente reinaguración de los vestuarios del estadio cerrado. / Gentileza.

Las agujas del reloj marcan exactamente las 20.35 minutos del día viernes 26 de febrero de 2021. Walter Fernández, presidente de Andes Talleres Sport Club, se sienta en la sala de reuniones de la secretaria del club, luego de unos segundos, se levanta nuevamente, corre la cortina del club y se queda unos instantes mirando el interior del club. A simple vista se puede observar, cancha de básquet, futsal y hockey sobre patines, repletas de niños y adolescentes, con entrenamientos y partidos oficiales. En el estadio cerrado, se están jugando los últimos minutos de un partido de hockey sobre patines femenino y ya están los planteles de Talleres y Banco Mendoza B de básquet esperando su turno porque hay fecha del tradicional Vendimia. El parque y los quinchos están repletos. Todavía queda gente dentro de la pileta. Y la piscina climatizada tiene todos los andariveles repletos. Se observan las luces del estadio de fútbol 11 encendidas. Un club, propiamente dicho, en pleno funcionamiento.

“Cumplí el principal objetivos que nos trazamos hace 20 años, el cual consistía en que si las canchas del club estaban repletas de niños y jóvenes, el trabajo había dado su fruto. Es una felicidad enorme, palabras exactas de Walter Fernández, titular de la tradicional Azulgrana, quien a partir del domingo 28 de febrero dejará su cargo tras 20 años y meses de gestión formidables.

Un poco de historia

Allá por el año 2000 Talleres desaparecía. El club estaba en un estado de abandono total. Quinchos incendiados. Servicios esenciales cortados: agua, luz y gas. Empleados con un atraso en sus sueldos de 6 meses, convocatoria de acreedores y una deuda que ascendía a 3 millones y medio de dólares y sólo 70 socios activos. Cuando el club Matador llegó a tener en la década del ’60 y ’70 más de 8000 socios que pagaban sus cuotas todos los meses. Un horizonte muy oscuro. El Club Mendoza de Regatas en su visión de expansión debido a su masa societaria, estuvo a dos firmas de lograr una fusión que terminaría en absorción a los pocos días.

Asamblea de socios y apareció el nombre de Walter Férnández, un hombre con un sentido de pertenencia del club admirable. Jugador y directivo de hockey sobre patines. Tomó la posta y se hizo cargo del club. Su primer refuerzo, su mano derecha, fue Ramón Signorelli, quien aquel momento se hizo cargo de la tesorería del club y después durante 20 años ocupó todos los puestos que uno se puede imaginar en una institución. Signorelli es sinónimo de gloria en el club no sólo en fútbol, también en básquet, hockey sobre patines, etc.

El estadio Azulgrana tiene una capacidad para 15 mil personas. / Gentileza.

La voz del presidente

El presidente histórico del club, recibió a Los Andes en el club y confesó: “No me puedo sacar el chip todavía. Creo, que a partir del próximo lunes me voy a relajar un poco. Queremos dejar todo ordenado. Costó mucho llegar hasta acá y queremos que el socio siga disfrutando de las instalaciones”.

-Veinte años al frente el club, te quedan horas y dejas el cargo, ¿qué sensaciones explotan adentro tuyo?

-Me cuesta mucho lo debo reconocer, pero queremos dejar un club ordenado, modelo y faltan horas para la asamblea. Por esta razón, aún continuamos trabajando. Miro el club, veo todas las actividades y sentimos una satisfacción muy grande.

-Por qué aceptaste el desafío de asumir la presidencia del club hace 20 en las condiciones que estaba.

-Muchísimas personas de mi entorno me dijeron que no entendían dónde me metía. Sin embargo, hablé con Ramón (Signorelli), me costó convencerlo, pero arrancamos y acá estamos.

- ¿Sólo 70 socios pagaban la cuota en el año 2000?

-Fue el desafío más grande que tuvimos que afrontar. Vos venías al club y había más de mil personas adentro. Pero, sólo 70 pagaban la cuota. Había un desorden general. Por lo tanto, tuvimos que cambiar la cultura de la institución. Querés usar el club, tenés que pagar la cuota. Y fue muy duro, pero se logró. En la actualidad tenemos cerca de 2000 socios, aunque la pandemia nos pagó duro a todos los clubes.

-¿Cómo fue la reorganización de todos los deportes, por ejemplo el básquet, ese año no participó con su primera división en los torneos de la FBPM? Y el básquet femenino había desaparecido de la institución

-Desde un primer momento, siempre alentamos a la organización de las subcomisiones de cada deporte. Y cada subcomisión tenía que ser autosuficiente, ya que la plata que se generara en la institución era para levantar la convocatoria en un primer momento. Después de lograr el primer objetivo, empezamos a soñar con obras en el club. Nosotros entendimos que teníamos que darle un servicio al socio. Recuperamos la escuela de verano, la pileta del club, las bombas estaban embargadas, hicimos un experimento y la llenábamos con camiones de agua y con una agua que traíamos del frigorífico Aconcagua. Tardábamos 30 días en llenarla (risas). Hoy, lo hacemos en 2 días, tenemos un pozo propio que nos permite el riego del estadio de fútbol y el parque también. Con respecto a las disciplinas, sumamos vóley, judo, patín artístico, volvió el básquet. Ese mérito es propio de los directivos de cada disciplina

-¿Cuáles son las principales obras que tiene el club en estos últimos años?

-Recientemente inauguramos el sector de vestuarios, camarines y baños del estadio cerrado. Una inversión que se logró con recursos propios. Se construyó un salón de usos múltiples, canchas de vóley en playón deportivo y en el estadio de parquet, pileta climatizada, se recuperó el sector de quinchos, se construyó un quincho cerrado. Además, de todas las instalaciones de gas, electricidad y agua que se realizaron. Camarines en el sector de pileta. Desde el día uno hasta mañana, siempre dije que al club le iba a dejar obras. Hoy, el club cuenta con un sistema de seguridad de 19 cámaras y tiene wifi en todos los rincones del club.

Natación Andes Talleres.

-¿Te queda una deuda pendiente en la institución?

- Con la mano en el corazón, me hubiese gustado ayudar a los deportes, pero el club necesitaba tener infraestructura para poder practicar y formar deportistas. Las obras siempre fueron fundamentales y uno de nuestros máximos objetivos. Ahora, falta que se termine de construir un alojamiento en la institución, el cual ya está en marcha. Es un viejo anhelo y en breve lo podremos disfrutar.

- El próximo lunes te sacarás el traje de presidente, serás hincha, socio, papá y abuelo de jugadores del club, podrás despegarte de tu función.

-Será difícil, pero viene un equipo de trabajo muy joven (Eduardo Godoy asumirá como presidente del club, actual Secretario de la institución), con ganas de trabajar y llegó el momento de disfrutar el club desde otra posición.

Las Pumas vs Andes Talleres. /Gentileza

Ahí está Walter Fernández junto a su amigo y compañero Ramón Signorelli caminando los pasillos del club. Son sinónimos de gestión y reconstrucción de Andes Talleres Sport Club. Institución deportiva pionera en Mendoza, pero que en la década del 90 estuvo al borde del abismo. Hoy, recuperó su nombre, su honor, su credibilidad y recuperó su lugar en el deporte y la sociedad mendocina.

Ramón Signorelli junto a Walter Fenrández.