Selección Argentina: nada como ir juntos a Qatar

La emoción de la Selección Argentina.
La emoción de la Selección Argentina.

En un partido caliente, Argentina igualó 0-0 contra Brasil el Bicentenario de San Juan, pero se le dieron otros resultados y logró la clasificación la Copa del Mundo del año próximo. La “Scaloneta” llegó a los 27 partidos invictos.

Los fuegos artificiales iluminan el cielo de la fría noche sanjuanina. Pero también, son el preludio de una inminente clasificación. Chile perdió con Ecuador en Santiago y la fiesta del show final de Ulises Bueno y Los Totora son el broche de oro para una clasificación anticipada que quedará sellada minutos después con la derrota chilena ante los de Alfaro.

Cuatro fechas antes del final, Argentina está en Qatar 2022. Brasil, que ya lo estaba mucho antes, llegó a San Juan con la intención de no perder. Fue empate y clasificación. Todos contentos.

Las señas particulares y el sello de este equipo de Scaloni se manifestaron desde el inicio del partido, Ante un rival a priori disminuido por las ausencias de Casemiro y Neymar, Argentina hizo un culto de la posesión del balón y salió a ganar el partido desde el arranque. Como es habitual, puso gente en ataque, ahogó la salida brasileña con la presión alta e intentó hacerse ancho para ir por los costados.

Sin embargo, la efervescencia inicial se fue apagando con el correr de los minutos. Bastó que Brasil sacara a relucir aquellas virtudes de las que Scaloni había hablado en la conferencia de prensa previa la partido: las transiciones rápidas del equipo de Tité. Yasí fue como Brasil intentó lastimar a Dibu Martínez.

Argentina perdió el medio porque estuvieron precisos los tres lugartenientes del mediocampo argentino, Rodrigo De Paul, Giovani Lo Celso y especialmente Leandro Paredes, que sintió el mes de inactividad por el desgarro que sufrió en el cuádriceps derecho, ya que su anterior encuentro había sido frente a Perú en la triple fecha de octubre.

Entonces Fabinho y Fred fueron quienes manejaron con mayor precisión el balón en los 20 minutos iniciales, y producto de ello generaron un par de ocasiones en los pies de Vinicius Junior y Matheus Cunha, a la sazón reemplazantes de Neymar y Gabriel Jesús, que fueron dilapidadas por la mala ejecución de ambos.

Cuando los laterales Nahuel Molina y Marcos Acuña pudieron despegar más por los costados y Lionel Messi empezó a encontrar más la pelota, Argentina fue el que se acercó un poco más a la valla defendida por Alisson y le devolvió gentilezas a su rival con otras dos llegadas de riesgo en los pies de Lautaro Martínez y De Paul, ésta muy bien resuelta por el arquero del Liverpool inglés.

Los minutos finales del primer tiempo se alojaron en algunas piernas fuertes y un codazo de Nicolás Otamendi a Raphinha que terminó con el volante del Leeds de Marcelo Bielsa cortado en el labio inferior, aunque lo único rojo que se vio en esa acción fue la sangre del brasileño y no la tarjeta que hubiese merecido el defensor de Benfica, quien anoche se metió entre los 10 jugadores con más participaciones con la camiseta argentina.

La segunda etapa arrancó ya con mayor presencia de Brasil, que de las insinuaciones observadas en ese mismo tramo del período inicial, pasó directamente a ejercer la posesión del balón y por ende a manejar las riendas del desarrollo de un cotejo que se le empezaba a hacer cuesta arriba al conjunto argentino.

Y esto sucedió pese a que desde el comienzo mismo del complemento Scaloni decidió sacar a Leandro Paredes para que ingresara Lisandro Martínez como volante central, aunque el jugador de Ajax hace un buen tiempo que dejó esa posición en el equipo neerlandés.

Argentina fue entonces más con fervor que con juego, a sabiendas de que Colombia había empatado sin goles como local con el Paraguay de los “Mellizos” Guillermo y Gustavo Barros Schelotto y el triunfo, que estaba al alcance de un gol, le sellaba el pasaporte al Mundial de Qatar 2022.

Pero esa conquista nunca llegó, para frustración de los de adentro y también para los de afuera, y aunque parecía estar al alcance de las manos, ni siquiera lo que pudo ser una genialidad de Messi, que no pudo con Alisson, le permitió al seleccionado cerrar el año con una victoria. Más allá de eso, del 0-0 que lleva tanto a La Pulga como a Neymar y a los suyos al Mundial, la Argentina quedó con varias deudas a saldar, sobre todo, ante un rival de fuste como los brasileños, que por algo son los líderes indiscutidos de estas Eliminatorias Sudamericanas.

Por lo pronto anoche, el conjunto Albiceleste llegó a los 27 partidos consecutivos sin derrotas y el final, con la mancomunión entre jugadores e hinchas cobijados en el magnífico escenario sanjuanino, también tuvo sabor a victoria y a una identificación entre las partes que hace mucho el fútbol argentino estaba deseando y necesitando. La clasificación se logró por muchos factores, y también porque se dieron los resultados que necesitaba. Ahora será cuestión de descansar, recargar pilar para lo que vendrá el próximo año, y tratar de encontrar una regludaridad en el juego que lo lleve a ser más constante durante todos los partidos.

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