Rumbo al centenario tombino: la segunda estrella brilló al compás de sus figuras

La base estaba. Con la columna vertebral del campeón de 1944, Godoy Cruz realizó una campaña brillante y volvió a alzar el trofeo de la Liga Mendocina en 1947. / Gentileza Dr. Julio Vega.
La base estaba. Con la columna vertebral del campeón de 1944, Godoy Cruz realizó una campaña brillante y volvió a alzar el trofeo de la Liga Mendocina en 1947. / Gentileza Dr. Julio Vega.

Con la categoría y el talento de nombres legendarios como Elso, Ovando, Izpura, Frigolé, Garín, Godoy, Amaya, Cipolla y compañía, el Tomba ganó de punta a punta el torneo de 1947.

La obtención del primer título liguero de Godoy Cruz, en 1944, resultó el punto de inflexión necesario para comenzar a desandar el protagonismo necesario para comenzar a engrandecer la historia. El Tomba ya había dejado de ser ese elenco humilde de las primeras dos décadas para comenzar a enrolarse entre los grandes protagonistas.

A tal punto se empoderó que dejó de ser ese equipo de mitad de tabla y, al año siguiente, el Expreso logró su primer subcampeonato: terminó a tres puntos del campeón Independiente Rivadavia.

El dato más positivo quizá haya sido que el “Negro” Godoy fue segundo goleador con 18 tantos. En 1946, el campeón fue su eterno rival: Andes Talleres. ¿El Tomba? Terminó tercero, a ocho unidades.

A la luz de sus campañas, lo concreto es que Godoy Cruz crecía como equipo. Y una muestra clara de ello fue que el 19 de octubre de 1947, tras empatar sin goles con Leonardo Murialdo en Villa Nueva, Godoy Cruz Antonio Tomba se proclamó campeón del campeonato oficial de la Liga Mendocina de Fútbol por segunda vez en su historia.

“Sobre la base del equipo campeón de 1944, cuyo entendimiento y armonía en los desplazamientos resultó promisorio, Godoy Cruz ha elaborado en el presente año una campaña que es justo premio a sus inquietudes y disciplina”, publicó Los Andes en su comentario del último partido ante Leonardo Murialdo.

Así lo reflejó Los Andes en su edición del 20 de octubre de 1947.
Así lo reflejó Los Andes en su edición del 20 de octubre de 1947.

El “representativo departamental” -como solía nombrarlo este matutino- realizó una campaña extraordinaria y lideró el campeonato de punta a punta. Sólo compartió el liderazgo con otros equipos en contadas situaciones. De hecho, a dos fechas del final, Godoy Cruz ya se había asegurado el primer puesto porque le llevaba cuatro puntos a su perseguidor en la tabla de posiciones, que era Talleres. Pero la derrota en la penúltima fecha ante Gimnasia hizo que tuviera que esperar hasta la jornada final para festejar.

En condición de local, Godoy Cruz ganó seis partidos y perdió tres (no empató ningún encuentro). Mientras que fuera de su estadio, el equipo mostró toda su jerarquía y terminó invicto: ganó siete partidos y empató dos

Elso, Ovando y Frigolé; Izpura, Garín y Arias; Boquete, Godoy, Cipolla, Quiroga y Amaya, fue el equipo que puso en cancha el entrenador José “Pepe” García en el último partido ante el Canario. El mediocampista zurdo Luis Amaya, quien solía jugar por el sector derecho, resultó el goleador del equipo con diez anotaciones.

Un dato anecdótico, pero que marca el sentido de pertenencia y el valor que Godoy Cruz comenzaba a darle a su inagotable cantera es que de los 15 jugadores que utilizó en ese torneo solamente cuatro no surgieron de las divisiones menores del club.

El Tomba empezaba a codearse con la gloria y su incipiente grandeza.

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