jueves 3 de diciembre de 2020

Nadia Podoroska clasificó a octavos de final de Roland Garros y es la sensación femenina del torneo. / Gentileza
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La chica “SuperPodoroska”

La argentina clasificó a octavos de final de Roland Garros y es la sensación femenina del torneo.

Nadia Podoroska clasificó a octavos de final de Roland Garros y es la sensación femenina del torneo. / Gentileza

“El éxito llega ahora porque dejé de buscarlo. Cuando era chica, tenía tantas ansias por estar donde estoy hoy que me perjudicó”. La frase, soltada en medio de una conferencia de prensa que tuvo más periodistas de lo habitual, refleja la madurez con que transita su explosión.

“En los últimos meses, me sentí más cómoda con mi juego. Durante la cuarentena, estuve tres meses mejorando”, agrega Nadia Podoroska, la rosarina de 23 años que ayer hizo historia al vencer 6-3 y 6-2 a la eslovaca Anna Karolina Schmiedlova y clasificar a octavos de final de Roland Garros, donde desde 2011 no había una argentina en esa instancia del tradicional torneo francés.

Además, el triunfo le permitirá dar un salto dentro del ranking de la WTA y será por primera vez en su carrera top 100. El éxito, justo cuando dejó de buscarlo.

“Tiene un guante en la mano”, dijo el ecuatoriano Andrés Gómez, ganador de la Copa de los Mosqueteros de Roland Garros hace tres décadas, en la recordada final frente a Andre Agassi, tras el triunfo de Podoroska. Ese fue uno de los tantos elogios que recogió la argentina, quien definió como “un sueño” su primer vez en el torneo parisino.

El otro, y quizás el que más sensaciones le haya provocado, fue una especie de festejo, lanzado por la Gabriela Sabatini, la mejor tenista de la historia de nuestro país, en la red social de Twitter. “Partidazoooo!!! Vamoooossss”, escribió ‘Gaby’, la única argentina que ganó un torneo de Grand Slam (fue el US Open de 1990) y que llegó cinco veces a semifinales de Roland Garros (1985, 1987, 1988, 1991 y 1992).

Hasta el momento, acumula seis triunfos en la actual edición (tres desde la qualy y tres en cuadro principal) y anuncia que va por más. “Me sentí muy bien, jugué muy sólida, por momentos muy agresiva, cometí pocos errores, saqué bien. Todo fue muy bien”, analizó.

En 2017, cuando perseguía el éxito con una obsesión que la abrumaba, alcanzó su primera victoria a nivel WTA. “Fue ante Madison Brengle, en Monterrey”, recordó. Un año antes había accedido al cuadro principal del Abierto de los Estados Unidos, aunque no pasó de la primera ronda.

Y ahora, en un París que entrega sus primeros aromas otoñales, Podoroska promete ir “partido a partido”. Ya sabe que alcanzó a Gisela, Dulko, la última argentina en acceder a octavos de final de esta competencia, allá por 2011. Ahora, si finalmente vence a la checa Barbora Krejčíková, mañana, en horario y cancha a definir, habrá dado un paso más, alcanzando lo hecho por Paola Suárez en 2004. Sin embargo, avisa: “No tengo vértigo. Mi idea es seguir como vengo y ver hasta dónde puedo llegar”.