miércoles 2 de diciembre de 2020

Costanzo Vive en Suiza con su esposa mendocina y sus cuatro hijos. / Gentileza
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Franco Costanzo, el arquero de River que no hablaba con la prensa: la vida con su esposa mendocina y su pasado Xeneize

El ex portero es representante de Basilea para Sudamerica y tiene una marca de guantes. Después de varios años se animó a dar una extensa entrevista.

  • Redacción LA
  • lunes, 29 de junio de 2020
Costanzo Vive en Suiza con su esposa mendocina y sus cuatro hijos. / Gentileza

Franco Costanzo fue uno de los arqueros destacados de River desde el 2000 al 2004 y fue criticado por la prensa del momento por no querer dar entrevistas. Hoy vive en Suiza (país de 8 millones de habitantes) donde representa a Basilea para Sudamérica. Y pese a haberse instalado con su familia, cuya esposa Carla es mendocina y sus cuatro hijos, cada año visita a su rio Cuarto natal para disfrutar de la pesca y el camping.

El ex arquero millonario salido de la cantera, si bien siempre soñó con ser médico como su papá, supo sacar provecho del fútbol. Jugó 120 partidos y logró 3 campeonatos.

Después de tantos años, Costanzo habló ante un micrófono. Fue con diario La Nación en donde hizo una autocrítica al respecto: “Ahora me doy cuenta por qué me hacían mierda, era más fácil hacerme mierda que hablar bien. La verdad es no quería ser parte del juego, de cierta manera me protegía a mí y a mi círculo más cercano no entrando, pero sin dudas hubiese sido más fácil entrar en el juego y no me hubieran pegado tanto como me pegaron”.

Ante la consulta si se arrepiente de no haber dado entrevistas, el arquero dijo: "Si me preguntás ¿hubiese sido más fácil mi etapa en River si yo hablaba?. La respuesta es "sí". En cierto punto era consciente de eso, pero parte de mi personalidad era construirme una coraza. O sea: yo quería ser el arquero de River, pero estar exento de lo que implicaba ser el arquero de River. No me gustaba contar cosas de mí, no me gustaba la exposición pública ni que me reconocieran por la calle. Iba a un boliche y quería hacer la fila como todos. Y ojo: sabía lo que era River, eh. No es que llegué de un club chico. No, yo me crié desde los 15 años en River".

El ex arquero tiene una empresa de guantes.

-¿Cómo es la pasión del fútbol en Basilea?

-Basilea es una ciudad muy futbolizada y tiene al equipo más popular del país. El fan del Basilea es muy seguidor, aquí casi no hay hockey sobre hielo, como en el resto de Suiza. Basilea se parece a un equipo alemán de mitad de tabla, se juega con 25 o 30 mil personas todos los partidos y la gente se manifiesta en la cancha si perdés. Pueden putear, pero después caminás por la ciudad y jamás nadie te va a decir absolutamente nada por más que te reconozcan. Cuando salió la chance de ir al Basilea, recuerdo que Pablo (Aimar), que lo había enfrentado por Champions con el Valencia, me dijo: "Tienen una hinchada increíble, cantan todo el partido". Y es así.

Costanzo colgó los guantes por su lesión en su rodilla. Después de ds operaciones se vio obligado a dejar de jugar. Iba a cumplir 37 años cuando eso sucedió. Sin embargo sigue practicando deportes como el padel y el mountain bike y gimnasio.

-¿Cuál es tu función en el Basilea hoy?

-Trabajo en una secretaría técnica, soy el encargado de Sudamérica. Trato de conectar al Basilea con los clubes de allá y hago un poco de scouting, porque aún sin proponérmelo, por la cantidad de contactos que hice en mi carrera me llegan oportunidades de chicos que pueden servirle al club. El Basilea busca ser una opción de entrada a Europa, como lo son clubes de Bélgica y Portugal. Además, tenemos tradición de jugadores argentinos a los que les ha ido bien: Matías Delgado, Julio Rossi, Walter Samuel, Carignano, Abraham, Christian Giménez, Sauro, Fede Almerares.

Estando en Suiza, el ex arquero de River se dio unos gustitos como el de concoer al "Maestro" Roger Federer

“Cuando yo atajaba, Roger venía a la cancha, se metía en el vestuario, saludaba a todo el mundo, es hincha del Basilea. Una vez, a través de un conocido, me pidió unas camisetas firmadas, que obviamente le mandé. Como un boludo nunca me animé a pedirle nada, me quedé con las ganas, ni siquiera le pedí una foto. Pasa que nunca fui cholulo ni tampoco me ocupé de juntar camisetas, tengo algunas que usé metidas en bolsos todavía, pero nunca pedí. Roger es un señor, un tipo sencillo, así como se lo ve. Súper gracioso, también. En 2018, para festejar los 20 títulos del Basilea, el club invitó a jugadores campeones y a Roger. Hacía 7 años que no jugaba en el club, estaba charlando con un ex compañero, y de golpe me tocan la espalda y escucho un ‘Hello Franco, ¿how are you?’. Era Roger, se acordaba de mi nombre y todo. Sus padres y su hermana siguen viviendo acá, gente súper humilde y simpática, te los cruzás por la calle o en restaurantes”, contó.

El argentino además tiene una empresa de guantes para el alcance del "pueblo", al alcance de los chicos de ligas amateurs o juveniles, de fabricación pakistaní.

"Mi intención era hacer un guante a mitad de precio, así que averigüé y distintos proveedores de Pakistán me fueron mandando sus látex para que los analizara. Dibujé el guante que me gustaba y los fui probando en los entrenamientos. Así nació Volk, que viene de Folk, que en alemán es 'pueblo'", contó, a la vez que aclaró que en Argentina lleva el nombre de VGFC: Volk Goalkeeping by Franco Costanzo.

Jugó durante cinco temporadas en el club millonario.

Su familia

Carla es mendocina y vivió en distintas partes del país por el trabajo de su padre, que es ingeniero y hacía plantas de energía. En uno de esos viajes cayó en Río Cuarto, vivía a la vuelta de casa. Nos conocimos a los 13 años, éramos noviecitos, después yo me fui a River y ella a Rosario, y nos volvimos a encontrar casi 10 años después. Es economista. Tenemos cuatro hijos: Emma (12), Zoe (10), Ciro (9) y Sienna (4). Hablan inglés y alemán, porque todas las materias son en esos idiomas. También tienen francés, es increíble lo rápido que aprenden, son esponjas. De todos modos, tienen sus palabras bien cordobesas, porque todos los años se junta la familia en Alpa Corral, unas sierras a 70 km de Río Cuarto”, expuso Costanzo.

Medicina, el tema pendiente

"Mi desafío a los 15 años fue probarme en River y en cuanto no funcionara volverme a Córdoba para estudiar medicina. Mi sueño era ser médico como mi viejo. Y así me fui tomando las cosas. Llegó el Sub 17 y dije: 'Pruebo, y si no funciona, vuelvo a estudiar' . Un día firmé contrato profesional en River pero mi ilusión seguía siendo ser médico: me anoté en el CBC y una vez les pedí a Pablo (Aimar) y a otro amigo que me acompañaran a una clase de matemática en Ciudad Universitaria. Para mí fue chino básico. Nos levantamos y nos fuimos. Me quedó esa espina de haber estudiado y sacado una carrera adelante", explicó.

Costanzo sin la “ene”

-¿Te molestaba cuando el periodismo te llamaba “Constanzo”?

-Mi viejo siempre se peleaba: “Es Costanzo, ¡sin la ene!”. Esa frase la escuché mil veces: “¡sin la ene!”. Todos nos criamos sabiendo que había que explicar. En el Sudamericano Sub 20 que ganamos en Mar del Plata, dos días antes del debut, vi “Constanzo” estampado en mi buzo. ¡Qué desilusión! Pensé: mi viejo me deshereda. “Yo con esta camiseta no juego”, le dije al utilero. No recuerdo si el primer partido jugué con la ene tachada y después lo corrigieron. Al día de hoy tengo que seguir aclarando.

¿Hincha de...?

Idolatró a Navarro Montoya y su padre lo influyó. Sin embargo esa herencia se quebró: “Mi viejo era recontra futbolero, y me llevaba a la cancha a ver a Atenas, también lo iba a ver a sus torneos de veteranos. Yo seguía mucho a mi viejo y a mi hermano Lucas. En casa, mi vieja era de San Lorenzo, mi hermana de River y el resto éramos de Boca. Obviamente, después terminamos siendo todos de River, menos mi viejo, que cuando jugaba un clásico en primera me decía: ‘Que te vaya bien y empatemos’. Hasta ahí llegaba su amor (risas)”.

Las atajadas más recordadas y una aclaración clave

“A veces vemos cosas juntos con mis hijos. En el penal a Riquelme fue una lástima que mis compañeros no llegaran al rebote y Riquelme metiera el gol de cabeza. ¡Qué bronca! Ese penal lo pasan seguido en la tele, porque después Román le hizo el Topo Gigio a Macri, y yo aparezco en el medio, como actor secundario, ja, ja”, confesó.

Y luego aseguró: "Lo que quiero desmentir es que le atajé un penal a Ronaldinho estando en el Alavés, cuando Ronaldinho era el mejor del mundo. Lo tiró por arriba, no lo atajé".

Su partida al exterior fue una decisión personal “ya no disfrutaba a River” y partió a España después de la cuarta fecha del Clausura 2005. después de allí pasó al Basilea donde hizo raíces.

Jugó un total de 82 partidos en la liga argentina y ganó tres Torneos Clausura con River Plate, en 2002, 2003 y 2004. También, llegó a la final de la Copa Sudamericana, la cual perdió contra Cienciano de Perú.

Fuente: La Nación