jueves 3 de diciembre de 2020

El 11 que venció 3-1 a Villa Dálmine el 1 de marzo. Arriba:_López, Mondino, Lentini, Vera, Marchiori y Llama. Abajo: Molina,_Berterame, Aguirre, Ramírez y Carrizo.
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El Lobo perdió sin jugar en el receso

En el transcurso del parate por la pandemia, Gimnasia dejó ir piezas clave de una incipiente estructura ganadora. Todavía no concretó refuerzos.

El 11 que venció 3-1 a Villa Dálmine el 1 de marzo. Arriba:_López, Mondino, Lentini, Vera, Marchiori y Llama. Abajo: Molina,_Berterame, Aguirre, Ramírez y Carrizo.

Invicto en cuatro partidos (tres victorias y un empate), diez goles en tres partidos, 17 puntos de los últimos 30 y a seis puntos de la zona de clasificación al Reducido con un trascendental partido pendiente frente a Sarmiento de Junín. La campaña y, fundamentalmente, el fútbol exhibido por el equipo de Diego Pozo en los últimos dos partidos (Villa Dálmine y Atlético Rafaela) invitaban a soñar a más de un hincha del Lobo.

Sin embargo, el parate por la pandemia de coronavirus significó una trompada al mentón de una estructura futbolística que en poco más de cinco meses ya no es la misma.

Durante este tiempo de total incertidumbre, Gimnasia y Esgrima perdió piezas clave de un conjunto que empezaba a evidenciar parte del estilo romántico que enamora a sus hinchas y es toda una marca registrada en la historia de una institución emblemática del fútbol mendocino.

Alejandro Molina, Leandro Aguirre, Iván Ramírez y Gonzalo Berterame son cuatro intérpretes que ya no estarán en esa incipiente estructura que amenazaba con llevarse a todos los rivales por delante. Todos ellos fueron titulares la brillante tarde del domingo 1 de marzo, en la que el conjunto mensana vapuleó conceptualmente al elenco violeta de Campana.

Seis días después, tal levantada quedó ratificada con otra aplastante victoria (5-1) como visitante ante Atlético de Rafaela. Más que nunca, el Blanquinegro había recuperado una identidad futbolística que había comenzado a mostrar con la obtención de la Copa Mendoza y comenzaba a estar en boca de todos. Sin dudas, se había transformado en candidato al ascenso a la Superliga.

Poco ruido y mucho éxodo

La pandemia le puso un freno en todo sentido al envión blanquinegro. Los dirigentes, el entrenador y muchas de las personas que rodean al mundo Lobo decidieron llamarse al silencio. Y dentro de ese clima de cierta quietud, las primeras noticias que generó desde lo futbolístico estuvieron ligadas a la renovación de los contratos de dos jugadores experimentados e importantes como el marcador central Renzo Vera y el lateral izquierdo y capitán, Leandro Aguirre.

No obstante, seducido por las bondades económicas de un país (Malta)_en el que supo estar antes de volver a Mendoza, hace unos días el “Pela” hizo valer una cláusula de rescisión y se sumó a la partida de Iván Ramírez. El volante central, clave en el modelo de juego del equipo por su sentido y disciplina táctica, también se vio atraído por una oferta superadora y de un elenco de Primera División como Central Córdoba de Santiago.

Y las bajas continuaron. En las últimas horas, el lateral derecho chaqueño Alejandro Molina (cuyo pase pertenece a San Lorenzo de Almagro) acordó su llegada para jugar en San Martín de San Juan. Mientras, el veloz delantero Gonzalo Berterame está a punto de convertirse en refuerzo de Mitre de Santiago. Otro que no seguirá en el Parque es el centrodelantero Gonzalo Marronkle.

Tres que firman el primer contrato

Cristian Barco. El hermano de Ezequiel (jugador de Atlanta United)estaba en las inferiores de Independiente de Avellaneda, donde llegó a jugar hasta la Quinta División. Es enganche y muy habilidoso.

Ulises Gastón Guakinchay. Tiene 19 años (nació el 25 de enero de 2001). Juega de volante derecho o de interno por el mismo sector. Esta semana firmará su primer contrato profesional con el club.

Nahuel Agustín Guzmán. Otro valor de la categoría 2001. El 14 de junio cumplió los 19 años. Es centrodelantero y viene precedido de muy buenas referencias. Firmará su primer contrato esta semana.