Dodge GTX, un auto que dejó su marca

Dodge GTX, un auto que dejó su marca
La Dodge GTX en "La Otra Mirada" de Carburando

En “La Otra Mirada” de Carburando conocemos la historia de uno de los autos más emblemáticos del Turismo Carretera.

Sedujo por sus curvas, que llegaron con un estilo agresivo, atractivo y tentador. En seguida se hizo notar, y todos hablaban de esa silueta distintiva. Era tan llamativa que cortaba el aire y en el ámbito deportivo todos la corrían desde atrás. Dodge, la seducción de las curvas.

John y Horace Dodge fundaron una empresa en 1902 y trabajaba con compañías de cocinas de hierro. Luego se acercó Ramson Olds, creador de Oldsmobile para que los hermanos Dodge produjeran las transmisiones de sus autos. Fue tal la efectividad de los productos, que Henry Ford se interesó en ellos. Negoció y les asignó la responsabilidad de la producción de los revolucionarios Ford A.

En una década trabajaron allí, pero en 1913, John Dodge renunció a la vicepresidencia de la compañía para construir sus propios autos. Tras la Primera Guerra Mundial, Dodge era la cuarta fábrica de los Estados Unidos, con una línea de montaje de 500 vehículos diarios.

La marca se amplió y medio siglo después, Chrysler Fevre Argentina lanzó en 1968 una serie de autos sedanes, derivados del Valiant y del Dart. De allí surgieron tres modelos de Dodge: el taxi, el Polara y el GT. La imagen de los últimos dos se asociaba más a coches de lujo que deportivos, por lo que surgió la necesidad d sacar una versión sport.

Llegó el Dodge GTX, a finales de 1970, con un motor de 6 cilindros y de 155 HP a 4500 rpm, aunque al poco tiempo se lanzó el GTX V8 y de 5210 cm³, con 212 HP y en la última etapa con 230 HP. También se produjeron algunos cambios estéticos, en la parrilla, laterales, llantas y en el interior, con las butacas, el tablero y algunos detalles que ya tenía Dodge, con la velocidad controlada del limpiaparabrisas.

La Dodge GTX en "La Otra Mirada" de Carburando

La data de las revistas especializadas asombraban: la cupé tardaba en frenar de 120 km/h a 0 en 87,69 metros. La velocidad máxima era d 192 km/h, mientras que por cada litro de combustible, apenas recorría 4,2 kilómetros con el acelerador a pleno.

Para afianzar el espíritu deportivo de un vehículo con curvas agresivas, qué mejor en aquellos años que competir en el Turismo Carretera. Si bien el reglamento no permitía el motor V8, ingresó con el impulsor del Dodge RT o el Polara.

La revolución de Dodge llegó tiempo después, cuando ya el GTX no se producía más en la Argentina. La década del 80 fue casi exclusiva para la marca en la popular categoría del automovilismo nacional.

El primero que se destacó y fue campeón fue Antonio Aventín, en la temporada 1980/81. Luego se agigantó la imagen de un ídolo: Roberto Mouras, al consagrarse en 1983, 1984 y 1985. Oscar Angeleti se coronó en 1986, y Oscar Castellano edificó la idolatría ene l automovilismo nacional con sus primeros dos títulos, en 1987 y 1988.

Fuera del país, un Dodge muy renombrado fue el Charger 69 anaranjado de la serie Los Dukkes de Hazard. Para los 145 capítulos de la zaga se utilizaron 150 autos.

El Dodge GTX no llegó a durar una década. En 1979, la línea cupé dejó de producirse. La venta del paquete accionario de Chrysler Fevre a Volkswagen fue el primer paso para la creación de Volkswagen Argentina SA. La línea sedán y el popular Dodge 1500 superaban esa instancia.

Toda la línea alcanzó a producir 38.500 unidades. Representó el lujo y luego se aferró al ámbito deportivo. Con su silueta, sedujo tanto que llegó a cortar el aire. Dodge, y la seducción de las curvas.

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