viernes 7 de agosto de 2020

Club social y deportivo Poste de Hierro
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A 64 años de un sueño que se esfumó en el tiempo

Jorge Vega, pionero y exjugador del club, evocó los inicios del Club Social y Deportivo Poste de Hierro de Alvear. Pasaron de la gran ilusión de ascenso a la triste realidad.

  • Redacción LA
  • martes, 30 de junio de 2020
Club social y deportivo Poste de Hierro

Allá lejos en el tiempo quedaron grandes historias de clubes y de hombres pujantes de la comunidad, que soñaron con un mundo mejor, como darle alternativas recreativas a los habitantes del lugar. Así nació, en la zona Sur Oeste de General Alvear, entre medio de salitrales, frutales, viñedos, lagunas y una larga ruta Nacional 143, el Club Social y Deportivo Poste de Hierro, entidad que marcó parte de la historia del fútbol departamental.

En primera persona, a sus 84 años, Jorge Vega, uno de los pilares del club y del lugar, fundador, exjugador y capitán en el ascenso; narra, evoca y se emociona recorriendo la época de apogeo del club, pero también se lamenta por el presente. “Hoy muchos años después de poner los cimientos y ver la cancha, me pasa de todo por mi cabeza. Ya no queda nada, o muy poco, de lo que hicimos. Éramos como hermanos con Pérez, Durán, Pont, Granados, Cordero y muchos más, y vivíamos pensando en el club”, le cuenta Vega a Los Andes.

Los inicios. El club se fundó un 20 de junio de 1953, cuando un grupo de entusiastas deportistas de la zona se reunieron en asamblea y formaron la primera comisión directiva, que estuvo presidida por Guillermo Rojo, cuya conducción fue acompañada por: Carlos Chamorro, Guillermo Duran, Juan Gili, Fausto Rojas, Pedro Pérez, Juan Duran, José Pont, Armando Bosso, Jorge Vega, entre otros vecinos del paraje, ubicado a kilómetros del centro alvearense.

Club social y deportivo Poste de Hierro

A la entidad se la denominó “Club Social y Deportivo Nueva Argentina”, nombre que debió cambiar en 1956, por una disposición del régimen nacional de facto de ese momento, ya que su nombre se lo relacionaba con algunos de los preceptos del gobierno depuesto; es así que tomó el nombre de Club Social y Deportivo Poste de Hierro. “En esa época había Segunda División, además de la Primera, y yo con 14 años jugaba en esa categoría en 10 de Setiembre, donde salimos campeones y decidimos irnos (Pichón Paso, Pato Rojas, Ñeco Bugarin, entre otros) a Poste de Hierro, que lo habíamos fundado y queríamos jugar en la Liga. Armamos el equipo y entramos en el ascenso”, recuerda Jorge Vega.

Crónicas alvearenses, en uno de sus párrafos, señala que en esos años gracias a la tozudez, perseverancia y fuerza de voluntad que caracterizaba a los inmigrantes que iban poblando aquellas parcelas de monte virgen en suelo alvearense; surgieron pequeñas instituciones, con garra, pasión y corazón. Producto de ese esfuerzo y sacrificio se cubrieron de cultivos de viñedos, frutales y hortalizas, siendo la fuente de trabajo de muchos de los jugadores del Club Poste de Hierro.

“Recorríamos el camino, 7 kilómetros en 40 minutos a la ida durante varios años, pero a la vuelta ese tiempo se estiraba, por lo que llegábamos al atardecer. Nos comprábamos 20 centavos de pan, lo comíamos por el camino hasta casa, mientras jugábamos a la pelota”, agregó Vega.

El primer gran paso. En 1959 Poste de Hierro se afilió a la Liga Alvearense de Fútbol, en un momento donde se producen cambios en dirigencia, quedando formada así: Presidente, Carlos Chamorro; Secretario, Pedro Pérez; Tesorero, Fausto Rojas y los acompañan en esa gestión: Guillermo y Juan Durán, Vega, José Pont, Armando Bosso, Marcos Granados, Raúl Poncina, Carlos Escudero, Lázaro Torregosa, Carlos Cordero, Gregorio Morales, Bonifacio Moyano, Juan Gili y Bautista Moyano, entre más audaces habitantes del lugar, motivados por contar con su propia institución.

Club social y deportivo Poste de Hierro. Jorge Vega.

“La cancha era una laguna, estaba en la calle O, antes del desagüe, y yo vivía enfrente, al igual que Gregorio Rojo y Carlos Escudero. Después de trabajar en la finca le dedicábamos mucho tiempo a nuestra cancha, para nivelarla, forestarla y hacer un cierre perimetral que aún se conserva y que se armó con postes de quebracho del ferrocarril y alambre del mejor”, evoca Vega.

Alegría inmensa. En 1966, Poste se corona campeón del ascenso, logrando subir a Primera División del fútbol alvearense. Ese equipo estuvo conformado por: Rafael Oros, José Medina, Marcos Granados, Joaquín Bugarin, Juan Carlos Emilia, Jorge Vega (capitán), Ángel Lucero, Arnaldo Páez, Rufino Sosa, Juan Moyano, Ricardo Montes de Oca y José Domínguez.

Vega, que jugó hasta los 38 años y hoy con 84 es dueño de una memoria prodigiosa, cuenta que la cancha de Poste de Hierro era ocupada en temporadas por comunidades de gitanos: “Nos hicimos amigos de ellos y hasta a un casamiento nos invitaron”. Ya con el ascenso en el bolsillo, Poste de Hierro buscó mejorar su cancha y se fueron de la laguna unos metros más arriba. Querían tener su propio estadio y así adquieren una parcela de 3 ¼ hectáreas, la cual era parte de un extenso salitral, al que todos los vecinos, poniendo su trabajo y recursos, lograron transformar en un hermoso predio cubierto de frondosos eucaliptos.

“Trabajaba en una finca de 11 hectáreas, almorzaba y me cruzaba a la cancha por que vivía enfrente, al lado de Carlos Cordero, y como queríamos mejorarla para que fuese lo que soñábamos con los otros muchachos de la banda, el trabajo lo hacíamos invierno y verano”, señaló Vega, el gran capitán de Poste de Hierro.

Aquellos pioneros imaginaban un gran club deportivo y recreativo, que no solamente se circunscribiera a lo futbolístico. Por ello planificaron y construyeron un vivero propio que llegó a tener casi 1000 plantines, con la idea de forestar todo el predio e ir previendo la adquisición de mayor cantidad de hectáreas para forestar todo el parque. Además fueron incorporando churrasqueras a las instalaciones para que sean disfrutadas por las familias del lugar.

El “Club Social y Deportivo Poste de Hierro”, logró sendos campeonatos en categorías de Quinta División y fútbol infantil, donde muchas de sus formaciones hicieron historia en estos torneos. Sin embargo, los años pasaron, pero el fervor de los iniciadores, a 63 años de su fundación, sigue intacto. Buscan que el presente del otrora glorioso club, pueda recuperarse a través de la voluntad y el tesón de los jóvenes de antes, plasmados en los de ahora.