domingo 28 de febrero de 2021

La hora de acomodar las deudas - Por José Luis Toso
Opinión

La hora de acomodar las deudas - Por José Luis Toso

  • domingo, 24 de mayo de 2020
La hora de acomodar las deudas - Por José Luis Toso

Hace exactamente un mes el gobierno provincial alertaba sobre la posibilidad de que los empleados públicos no cobraran en término los sueldos a partir de la liquidación de mayo debido a la difícil situación generada por la caída de la recaudación provincial y otros ingresos. Efectos de la falta de actividades por la emergencia de la pandemia.

Verdaderamente, lo de los salarios era solo una parte del complejo panorama que debe afrontar la Provincia. La estrategia del gobierno de Suárez incluyó la tramitación de una urgente renegociación de las deudas que el Estado provincial tiene con sus acreedores. Solucionada la situación con el Banco de la Nación, una de las preocupaciones, en el orden de prioridades también se incluía la negociación por dos bonos y la emisión de Letras para intentar obtener recursos en forma rápida. Vale recordar que también la conducción económica nacional venía reclamando desde hace más de 30 días a los encargados de Hacienda provinciales la negociación con sus respectivos acreedores en dólares para no engrosar el riesgo de default, teniendo en cuenta que esas cargas están en línea con las de la Nación.

En ese contexto, la noticia política de la semana fue el anuncio del no pago del vencimiento de deuda por 25 millones de dólares dentro de un plan de reestructuración para el presente año. Si Mendoza no paga el 20 de junio entrará en default. Mendoza, quinta provincia más endeudada en el país, figura junto con Buenos Aires, que es el distrito más apremiado, ante el compromiso de tener que afrontar el tema este año. Otras administraciones, en cambio, puede hacer planes más cómodos para 2021.

En el gobierno local se mantienen atentos a los pasos que da la conducción económica nacional, ya que los compromisos adquiridos en dólares por las provincias están en línea con los de la Nación. Desde el área de Hacienda destacan, en ese sentido, que la intención de la Provincia será siempre la de cumplir con las obligaciones pero siempre enmarcadas en las capacidades de la Provincia para afrontar dichos compromisos. Esa es una de las premisas para la negociación, asesores financieros mediante, para intentar cumplir en junio con lo que no se pudo pagar este mes. También busca reperfilar bonos de 500 millones de dólares y de más de 5.200 millones de pesos.

A Rodolfo Suárez no le molesta que se conozca esta instancia, que se enmarca en la incómoda situación financiera de la Provincia. Pero sí se ve comprometido el Gobernador en la continuidad de una relación más que cordial con el Ejecutivo nacional desde que la estrategia contra el coronavirus puso al Presidente y los jefes de provincias en un mismo camino. La asistencia nacional ante la emergencia sanitaria es vital para el mantenimiento del sistema de salud y para sostener otros servicios básicos de cualquier gestión estatal.

Los cuatro jefes provinciales no pertenecientes al Frente de Todos se ven en la necesidad de alineamiento con la Nación en virtud de los alcances de la pandemia. Pero en estos momentos los más urgidos son Suárez y el porteño Horacio Rodríguez Larreta. El mandatario de nuestra provincia, que puede mostrar con satisfacción que Mendoza hizo bien los deberes en lo referente a estrategia sanitaria contra el coronavirus, no puede evitar que su antecesor, Alfredo Cornejo, siga estando en la mira del kirchnerismo, que lo critica por el endeudamiento de esta provincia; y el macrista arriesga su bien ganado capital político entre el acecho del virus y el hartazgo de los ciudadanos por la inevitable prolongación del aislamiento. La ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense reúnen más de las dos terceras partes de los contagios y victimas en el país.

Por otra parte, a ambos los alcanza el fuego cruzado político intensificado en las últimas semanas. Cornejo es uno de los más fuertes críticos de las medidas del gobierno de Alberto Fernández y en respuesta casi siempre lo apuran con la toma de deuda de Mendoza durante su gobierno; Suárez permanece en prudentísimo silencio para no incomodar al poder nacional y no producir heridas dentro del radicalismo local. Y a Rodríguez Larreta varios jefes municipales peronistas del Gran Buenos Aires comenzaron a criticarlo, sin mayor sustento, por medidas de flexibilización que dispuso en la etapa de aislamiento que finaliza hoy, sin advertir, torpemente, que si lo atacan también lo hacen con el Presidente, que trata de mantener el mayor consenso posible con el porteño. Varios analistas sostienen que Fernández, Rodríguez Larreta y Kicillof son los que más exponen su imagen ante las consecuencias del aislamiento si el cansancio de la población es más fuerte que el éxito de la cuarentena.

Volviendo al embate kirchnerista contra Cornejo, en la semana Alberto Fernández volvió a diferenciar, en su visita a Tucumán, a los opositores que están alineados con la Nación a partir de la crisis sanitaria de los que, sin mando en provincias o municipios, se convierten cada vez más en fuertes críticos de su gobierno. Pero esta vez, a diferencia de la última conferencia de prensa para anunciar la nueva fase de la cuarentena, citó al jefe del radicalismo con nombre y apellido. Y, en sintonía con el Frente de Todos mendocino, se refirió al endeudamiento del Estado mendocino “por culpa” de Cornejo.

Muchos se preguntan si esta creciente tensión, que tiene al ex gobernador como protagonista y destinatario de los embates del oficialismo nacional, llegará a descubrir fisuras en el radicalismo mendocino. Un gran anhelo del PJ, que desde su asunción viene tentando a Suárez con la promesa de respaldo a su gestión a cambio de un blanqueo del estado de las cuentas heredado. Ya se ha señalado que las diferencias que pudiesen surgir entre Suárez y su antecesor siempre quedarán en el ámbito más íntimo de la relación entre ambos. Y también se comenta de desacuerdos entre los “cuadros” subalternos del suarismo y el cornejismo. Para algunos una suerte de guerra fría. Nada es comprobable aún.

Sí señalan algunas voces que no habría un total conformismo con las medidas más trascendentes que ha propuesto hasta ahora el Gobernador; la reforma constitucional y la creación del Consejo Económico, Social y Ambiental serían ejemplos de dicha frialdad. Pero se trata de iniciativas ambiciosas que no encontrarían lugar para su análisis con la actual coyuntura, en especial la ambiciosa reforma que pretende reducir a una cámara la Legislatura.

Mientras tanto, Suárez carga con el compromiso de administrar cada fase del aislamiento. Su alineamiento con la Presidencia incluye una elaboración de protocolos para ir liberando actividades que contaron hasta ahora con la venia de la Jefatura de Gabinete. Pero también carga con la crisis económica potenciada por la emergencia y con la necesidad de responder a tiempo con los compromisos de pago o refinanciar en términos razonables. Demasiado como para estar pensando en peleas políticas.


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