La ‘casita de ladrillo’, más cerca para Tamara

Vive en una pieza precaria. En pocos meses, de seguir con el envión solidario, lo hará en una casa de ladrillo.

La ‘casita de ladrillo’, más cerca para Tamara
La ‘casita de ladrillo’, más cerca para Tamara

"Ya vamos por la mitad de la montaña, ahora falta la otra mitad. Pero seguimos y confío en Dios. Él nos va a ayudar a bajarla". Con optimismo Jessie Manivong, Julio Bardazza y su hija más chica (Tamara, de 3 años) caminan por el ya terminado contrapiso de lo que será su casa, en el terreno donde la obra avanza con empuje de la familia y de la solidaridad.

Los acompaña Dafne (8), la hermanita de Tami; mientras que Máximo -quien cumplirá 11 años el viernes- se ha quedado en la precaria casa en que viven, a una cuadra de "la casita de ladrillos" (sobre calle Corrientes, de Las Heras).

La situación habitacional y social extrema de Tamara y su familia se conoció hace 2 semanas, luego de que Los Andes contara la historia de la familia Bardazza-Manivong. Y desde entonces la solidaridad de los mendocinos no dejó de golpear a su puerta.

En abril pasado, a la niña le diagnosticaron leucemia; ese fue el comienzo de una batalla que todavía mantiene. A raíz de esta situación -y teniendo en cuenta que las defensas de Tami están bajas-, los médicos le recomendaron a sus padres que la cuiden "como si fuese de cristal". No obstante, la situación económica de la familia es crítica: viven en una habitación de adobe, con piso de tierra y techos de madera y nylon.

Hoy el panorama es más alentador para la familia. Por empezar, Tamara ya completó el tratamiento por vena y comenzó la quimioterapia de "mantenimiento" que consta de 2 comprimidos orales. "Tiene que hacerlo por 2 años", destacó su mamá acariciando la cabecita de la pequeña donde, poco a poco, está volviendo a crecer el cabello.

Además, la vivienda digna está más cerca de ser una realidad. Porque con la ayuda que recibieron de decenas de mendocinos que conocieron su situación y se comunicaron con ellos, están construyendo una casa de material a una cuadra de la precaria vivienda. Más precisamente, en un terreno que tenían desde hace ya algún tiempo.

"A Tami le encantan 'Los tres cerditos', está todo el día viendo en Internet escenas de ese dibujito que ya es viejísima. Entonces, cuando venimos acá a ver cómo va la obra o a echarle un poco de agua a los cimientos, ella se pone contenta y dice que vamos a venir a 'la casa de ladrillo', como si fuese la de los chanchitos", resumen con una imborrable sonrisa los padres.

Más allá de la ayuda ya recibida y de que la casa avanza poco a poco, aún resta un último empujoncito. Por eso, la cuenta bancaria sigue habilitada, así como los teléfonos siguen abiertos a cualquier ofrecimiento.

Esperanza

Julio se gana la vida haciendo cercos y rejas de seguridad y soldando. Luego de un 2017 con poco trabajo, el ‘18 arrancó un poco mejor. Aunque tampoco sobran pedidos. "Pero eso no es tan malo, porque me permite dedicarme a la obra. Estoy tratando de meter la mayor cantidad de tiempo para la casa. En menos de un mes terminamos el contrapiso y ahora voy a cortar caños para las paredes", explicó Bardazza, mientras señalaba dónde se va a encontrar la cocina, las habitaciones y la lavandería.

Cada centavo que han recibido lo han invertido en el acto para comprar material (caños, arena, cemento), y también tienen separados aquellos productos que les han obsequiado y que a futuro servirán para equipar "la casa de ladrillo". Ya han comprado los caños estructurales y Julio ayuda a los albañiles a montarlos. Incluso, los propios trabajadores le han hecho un "precio amigo" a la familia.

"Cada vez que venimos acá, Tamarita se entusiasma. Estamos en nuestra casa actual y ella empieza a insistir para que vengamos y prepara sus cosas. La otra noche vinimos a regar el contrapiso y se puso a chapotear en el agua, chocha de la vida. La hemos bautizado como la 'inspectora de vivienda'", contaron los padres.

La errónea información que circuló la semana pasada y que indicaba que una empresa constructora afrontaría los gastos de la construcción de la casa los golpeó un poco, sobre todo porque no es así y necesitan más ayuda que nunca. O, mejor dicho, la misma de siempre.

Para ayudar

Cuenta bancaria
Titular:
Jésica Alexia Manivong Félix
Banco ICBC
CBU: 01505160/01000149927070
Para depositar en el mismo banco, el número de cuenta: 0516/01149927/07
Por teléfono
153377343 y 4308731.

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