miércoles 28 de octubre de 2020

Algunas vinotecas apuestan por opciones poco convencionales para atraer a sus clientes - Gentileza
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En Mendoza ganan los vinos clásicos, a pesar de la variedad de opciones

Dueños de algunas vinotecas cuentan a Los Andes cuáles son los vinos preferidos de los clientes de la provincia. Cuál es el maridaje perfecto y qué vinos elegir en esta época del año.

Algunas vinotecas apuestan por opciones poco convencionales para atraer a sus clientes - Gentileza

La pandemia de coronavirus dejó al menos una tendencia positiva para la industria del vino, ya que como se dio a conocer hace algunas semanas, según datos del Laboratorio Estadístico del Instituto Nacional de Vitivinicultura, las ventas en el mercado interno crecieron, entre enero y julio de este año, un 9,4% con respecto al mismo período de 2019. Sin embargo, esta cifra no se ha visto reflejada en las vinotecas, el lugar por excelencia donde compramos la bebida nacional.

Aplicando la lógica, podríamos pensar que las vinotecas son el sitio ideal para elegir el vino perfecto para cada ocasión. Más allá de la variada oferta que podemos encontrar en estos locales, con etiquetas que se adaptan a las necesidades del consumidor, el consejo de un experto se convierte en un valor agregado que ayuda a los que aún no están muy interiorizados en el tema.

Pero nadie es profeta en su tierra. Para este rubro siempre ha sido complicado llegar a los consumidores finales de Mendoza. Así lo entiende Nicolás Staneloni, dueño de Cavas del Bombal. Para él, la provincia siempre ha sido una plaza difícil, ya que el mendocino tiene un mayor acceso directo a la bodega y la compra directa, dejando a las vinotecas como una opción secundaria.

Con más de diez años de trayectoria, y con el desafío de cautivar a los mendocinos, en su vinoteca ofrece vinos de media y alta gama con precios que van de los $200. Con un espectro muy amplio de vinos -más de 600 etiquetas-, la apuesta, más allá de lo clásico, es por varietales poco convencionales en Mendoza y principalmente de Italia o Estados Unidos.

Si bien Nicolás cuenta que quienes llegan a su vinoteca ubicada en el barrio Bombal de Ciudad, en su mayoría son amantes del vino o personas que ya tienen un conocimiento del tema, alrededor de la mitad de los clientes llega al local lo hace buscando su consejo o algunas promociones y ofertas que suele ofrecer.

El favorito de los clientes de Staneloni es en un 70% el Malbec y en segundo lugar, en los últimos tres años ha tomado mucha fuerza el Cabernet Franc, desplazando al Souvingnion al tercer lugar.

En La esquina del vino, lo más buscado por los clientes es la combinación entre precio y calidad. Con esta premisa, el promedio de venta es de alrededor de $300 por botella. Su dueño, Iván Gabriel, comentó que por lo general se vende por cajas cerradas y el preferido de sus clientes es sin dudas el Malbec.

Con una experiencia de 15 años, Gabriel se ha encontrado últimamente con clientes que, si bien pueden pedir asesoramiento, cada vez tienen más conocimiento de los vinos, por la información que encuentra en internet, tanto en la calidad de los productos como en los precios a los que se pueden conseguir.

Una dificultad que han encontrado en la Esquina del vino, es que los clientes importantes del mercado, hoy prefieren comprar directamente en las bodegas. “Tenemos un problema porque es muy difícil competir contra quien te provee”, manifestó su dueño.

Para las vinotecas céntricas, que su mayor ingreso de clientes provenía del turismo, tanto nacionales como extranjeros, estos meses las ventas han presentado una baja muy significativa. Tal es el caso de la vinoteca Viognier. Su propietario, Alfredo Batistelli, aseguró que hoy tiene apenas el 20% de compradores que tenía antes de la pandemia.

Ese grupo fiel que se mantiene se inclina hoy por vinos más baratos. Aquellos que hasta hace algunos meses elegían una etiqueta de $500, por estos días prefieren otras opciones más económicas de $400 o menos, lo que también lo ha obligado a él a buscar opciones de una gama menor a la que estaba acostumbrado.

Por la misma situación pasa Terravino. Esta vinoteca gourmet, por su ubicación muy cercana a un importante hotel de Mendoza tenía una gran llegada a turistas, que ha pasado a ser nula. Vanina de Martis, dueña del local, aseguró que los clientes que aún los eligen son todos de Mendoza y se inclinan ahora por los vinos en promoción y no mucho más.

Para la Casa del Vino, ubicada en Calle Arístides, el ticket promedio entre sus clientes es de alrededor de $1.500. Martín Salvarredi, el dueño del local, comentó que en los primeros meses del año hubo un marcado aumento en la demanda, pero que en su caso ahora se encuentra los niveles de venta que han tenido en otros años en esta misma época.

Lo más pedido por los clientes ha sido la venta en damajuana y vinos hasta $500, con el Malbec a la cabeza, seguido por el Cabernet Sauvignon.

¿Cuál es la combinación perfecta?

Una de las visitas más frecuentes a las vinotecas suele darse cuando tenemos que elegir el complemento ideal para acompañar una rica comida. La respuesta por supuesto es el vino, pero decidir cuál es el mejor para cada ocasión no es algo sencillo.

Para ayudarnos a resolver este dilema, Ana Puelles, Licenciada en Enología, Magister en Gerenciamiento Estratégico y jurado internacional de vinos nos cuenta cuáles son los maridajes perfectos para cada preparación y cuáles son los vinos que mejor acompañan las altas temperaturas que se avecinan.

El maridaje puede ser de contraste o similitud. Con la intención de buscar el ensamble perfecto de comida y bebida, la experta advierte que la elección siempre dependerá del consumidor.

Los rosados, los blancos y los tintos jóvenes son fáciles de beber y al estar en casa para cuidarnos se pueden consumir más, explica Puelles. Especialmente en esta época del año, por ser frescos, florales o frutales, los rosados, secos o dulces, o los blancos, también secos o dulces, comienzan a ser más elegidos. También con el aumento de las temperaturas, los espumantes se convierten en una buena elección.

Imaginando un menú de tres pasos, con entrada, plato principal y postre, nuestro recorrido gastronómico podría comenzar con una tabla de quesos acompañada por vinos. En este caso la variedad de queso definirá el complemento: los más suaves se pueden combinar mejor con los rosados o los blancos y los tintos van más con quesos como el azul.

Pasando al plato principal, si la opción es un típico asado, la experta se inclina más por los tintos, ya sea joven o de reserva. Las carnes rojas o las comidas elaboradas maridan muy bien con los vinos estructurados, reservas, o con algún paso por el roble, y los tintos, con sus compuestos antociánicos, ayudan a resaltar más los sabores, limpiar el paladar y en boca son más atractivos. Puelles aclara que esto no quiere decir que haya gente que lo acompañe con un vino blanco, aunque en este caso deja fuera de juego al rosado.

En caso de que la elección sea una ensalada, la mejor bebida es un vino rosado. Lo mismo que con el sushi o pastas con salsas suaves. Los pescados o las carnes blancas, se complementan muy bien con los vinos blancos, lo mismo que un risotto o un wok de verduras.

Para concluir, la especialista manifestó que para el momento del postre la elección podría ser un rosado. Algunos de estos vinos se combinan muy bien en contraste con un cheesecake de frutos rojos o simplemente con algún chocolate.