lunes 14 de junio de2021

Mundo

Francisco denunció “resistencia” a sus reformas a la Curia

Calificó de malintencionada la oposición a los cambios propuestos. “Las medidas no pueden ser vistas como una especie de lifting facial”.

  • viernes, 23 de diciembre de 2016

Las reformas dirigidas por el Papa Francisco en el Vaticano están encontrando “resistencia malintencionada”, aseguró ayer el Pontífice en su discurso prenavideño ante miembros de la Curia Romana.

“Una malintencionada resistencia (para cambiar) se enquista en las mentes equivocadas y se pone por delante cuando el diablo inspira las intenciones enfermas (y) se oculta detrás de palabras de autojustificación y con frecuencia de acusaciones, buscando la comodidad de las tradiciones”, dijo el Papa.

La reforma “no puede ser vista como una especie de lifting facial (...) para embellecer el cuerpo envejecido de la Curia o como una cirugía plástica para quitar sus arrugas. Queridos hermanos, no son las arrugas de lo que tenemos que precuparnos en la Iglesia, sino de las manchas”, dijo Francisco.

En su discurso, el Papa destacó la necesidad de reclutar más personal internacional, no religioso y a más mujeres para trabajar en las instituciones del Vaticano, también en posiciones de liderazgo, para reflejar el alcance global de la Iglesia católica.

El Pontífice “reformador” dirigió ayer su tradicional mensaje de Navidad a los dirigentes de la Curia, un ejercicio durante el cual ha tomado el hábito de aguijonear con relativa virulencia a los cardenales y obispos reunidos para escucharlo en el marco solemne de la Sala Clementina del palacio Vaticano.

En diciembre de 2014, en una requisitoria virulenta, enumeró 15 “enfermedades” que afectan a la Curia, como “el Alzheimer espiritual”, “la fosilización mental”, “la mundanidad” o “la corrupción de las costumbres”.

En diciembre de 2015, se mostró más alentador proponiendo “antibióticos” para esas enfermedades y enumeró las “virtudes necesarias”, como “la honestidad”.

Para esta edición 2016, el papa citó 12 “criterios” para guiar esta reforma. Entre ellos la “catolicidad” (o universalidad) de la Iglesia, “a través de la contratación de personal proveniente de todo el mundo, de diáconos permanentes y fieles laicos y laicas” sobre todo “en aquellos Dicasterios en los que pueden ser más competentes que los clérigos o los consagrados”.

El Papel de la mujer

“De gran importancia es también la valorización del papel de la mujer y de los laicos en la vida de la Iglesia, y su integración en puestos de responsabilidad en los dicasterios, con particular atención al multiculturalismo”, insistió Francisco en su largo discurso.

La muy masculina Curia cuenta actualmente con dos italianas en puestos de responsabilidad, una religiosa subsecretaria de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y una laica como subsecretaria del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.

Haciendo un balance de todas las medidas tomadas desde el comienzo de su pontificado, el Papa subrayó la seriedad de la reforma, que debe ser acompañada de “un cambio de mentalidad”. A su juicio “no basta sólo cambiar el personal, sino que hay que llevar a los miembros de la Curia a renovarse espiritual, personal y profesionalmente”.

“La reforma no tiene una finalidad estética, como si se quisiera hacer que la Curia fuera más bonita; ni puede entenderse como una especie de lifting, de maquillaje o un cosmético para embellecer el viejo cuerpo de la Curia, y ni siquiera como una operación de cirugía plástica para quitarle las arrugas” añadió.

“Queridos hermanos, ¡no son las arrugas lo que hay que temer en la Iglesia, sino las manchas!” lanzó el Papa, gran adepto a las fórmulas gráficas.

Investiga a un jerarca de la Orden de Malta

El papa Francisco lanzó ayer una investigación en torno a la salida de un importante jerarca de la Orden de Malta, la antigua institución católica fundada en la época de las Cruzadas, en medio de evidencia de que el propio enviado del pontífice orquestó la destitución sin su permiso en un caso relacionado con un presunto escándalo de condones.

El gran canciller de la orden, Albrecht von Boeselager, fue destituido el 8 de diciembre como líder de la organización donde llevaba tres décadas al tiempo que la agrupación anunciaba “una situación sumamente grave e insostenible”.

Von Boeselager se había negado a renunciar. Un cargo en su contra involucra un programa que estuvo trabajando hace muchos años que socorría a esclavas sexuales en Myanmar. Las mujeres traficadas eran obligadas a trabajar como prostitutas y les entregaron condones para que se protegieran del sida. AP