Vitivinicultura: se acentúa la falta de mano de obra para la poda

El trabajo en negro sigue siendo una constante entre el personal temporario en fincas de nuestra provincia. Foto: José Gutiérrez / Los Andes
El trabajo en negro sigue siendo una constante entre el personal temporario en fincas de nuestra provincia. Foto: José Gutiérrez / Los Andes

La escasez de trabajadores impide un buen trabajo sobre los viñedos y pone en riesgo la calidad y el rendimiento a futuro.

Tanto los productores como los directivos de las cámaras que los representan coinciden en que están teniendo grandes dificultades para conseguir mano de obra para poda. El problema no es nuevo, pero no por eso es menor la preocupación por el impacto que puede tener en la producción. Asimismo, plantean que el actual esquema de planes sociales ha tornado aún más complejo el panorama.

Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, explicó que los problemas que tienen para conseguir cosechadores se trasladan a otras actividades temporarias, como la poda. “Cada año se va agudizando el problema. Es difícil conseguir mano de obra, ya sea porque la gente no se presenta a buscar trabajo o porque no quieren ser registrados, debido a la pérdida de los planes sociales”, planteó.

Para Sosa, no parece haber interés en solucionar este problema, porque en la última temporada se puso en marcha un mecanismo a través del cual a los beneficiarios de planes sociales se le permitía mantener los beneficios, pese a tener un trabajo formal temporario, pero no funcionó. En la práctica, lo que ocurrió fue que los trabajadores que se formalizaron pasaron de uno a tres meses sin cobrar los planes. En consecuencia, se redujo el número de personas interesadas en ser registradas. “Estamos en una encrucijada que debe ser resuelta por el gobierno, pero ya llevamos más de diez años con este tema. Entendemos que ya es una decisión que se ha tomado de no resolverlo”, lanzó.

A esto sumó que se trata de una situación muy difícil para los productores y que, de no resolverse, provocará que las economías regionales no tengan cómo levantar la cosecha ni cómo generar, a través de las labores culturales necesarias, las condiciones de producción que requiere un viñedo para obtener la uva en el momento oportuno y con la calidad y cantidad adecuadas.

En esta línea, manifestó que en la vitivinicultura se llega a una contradicción. Es que en otras actividades la queja es que la tecnificación desplaza a la mano de obra, pero en éste caso se da una necesidad de acelerar la incorporación de tecnología para poder suplir la falta de trabajadores.

Por otra parte, la gente que sí está dispuesta a ser registrada, como es poca, solicita salarios superiores, lo que ha incrementado los costos de producción de un modo que no hubiera sucedido si el mercado laboral hubiera estado ordenado. Sosa indicó que, producto de esta escasez de mano de obra y de los reiterados robos rurales, los trabajadores han pedido compensación adicional por tareas nocturnas, como la administración del agua o algunas de las labores que se hacen en bodega.

El efecto “planes sociales”

Nicolás Vicchi, subgerente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), coincidió en que es un problema que se está acentuando a nivel estructural en el sector vitivinícola, aunque ha tenido mayor impacto en las zonas Norte y Este. También apuntó a los planes sociales, ya que en la temporada pasada se aseguró que los trabajadores temporarios no perdieran la AUH ni la Tarjeta Alimentar, pero hubo otros, como los de incentivos para capacitación en oficios que no fueron contemplados y la gente los perdió porque el requisito era estar desempleado.

Vicchi acotó que, junto a Jucovi, el área de la juventud de Acovi, están proponiendo la creación de empresas que presten los servicios de mecanización y semi-mecanización que demanda el sector vitivinícola, ya que hay métodos de poda, similares a la cosecha asistida, que permiten bajar costos, optimizar la productividad y suplir la falta de mano de obra.

Eduardo Córdoba, presidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza, expresó que en las zonas más alejadas se complica conseguir mano de obra para la poda y que se depende mucho de los cuadrilleros que pasan por los barrios, buscan a la gente y la llevan las fincas. “La labor empezó tarde, no sólo por el clima, sino también porque la situación económica de productor no es muy holgada y en invierno no sólo hay que podar, sino también reponer la madera y estirar los alambres de los viñedos”, agregó.

José Luis Navarro, presidente de la Asociación de Productores y Empacadores de Fruta Fresca, manifestó que este año no han tenido mayores inconvenientes para conseguir mano de obra para la poda, porque suelen trabajar con gente de la zona, pero sí planteó que siguen teniendo el problema de que nadie quiere ser inscripto, para no perder los planes, lo que obliga a los productores a tomar a un alto porcentaje de trabajadores de modo informal (entre el 70% y el 80%).

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