miércoles 28 de octubre de 2020

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Ramiro Labay, presidente de la Específica de Ganadería, de la Cámara de Comercio e Industria de General Alvear. / Gentileza
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Ramiro Labay: “Se necesitan cuatro años para recuperar lo quese pierde en la ganadería”

El presidente de la Específica de Ganadería de la Cámara de Comercio de General Alvear explicó cómo está el mercado de bovinos y qué se requiere para seguir avanzando.

Ramiro Labay, presidente de la Específica de Ganadería, de la Cámara de Comercio e Industria de General Alvear. / Gentileza
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Los ganaderos de Mendoza fueron noticia esta semana, por encabezar un conflicto con la provincia de San Luis, debido a las restricciones impuestas en pos de evitar la propagación del coronavirus las cuales generaron serias dificultades para los productores locales. Sin embargo, este año, la pandemia es sólo uno de los obstáculos que el sector ha debido sortear para ajustar sus costos y minimizar las pérdidas.

La sequía continúa siendo una dificultad para el ganado bovino local, y podría agravarse con el compromiso de Mendoza de entregar una cuota de agua a la provincia de La Pampa. Una optimización del riego y créditos para forraje, podrían ser la respuesta más cercana para un sector que tiene mucho margen de crecimiento, sólo con la demanda local.

En este contexto, el presidente de la Específica de Ganadería, de la Cámara de Comercio e Industria de General Alvear, Ramiro Labay, explicó en qué consiste “la tregua con San Luis”, y cómo afrontan los productores los desafíos de ser ganaderos en Mendoza.

-¿Qué avances se lograron con las autoridades de San Luis, para que los productores mendocinos puedan acceder a sus campos?

-Con el tema San Luis no se ha solucionado nada pero alcanzamos una tregua entre productores, transportistas y todos aquellos que pelean para que se flexibilicen los protocolos. Durante 15 días (contando desde el sábado 3 de octubre), se mantendrán reuniones en conjunto con las autoridades del Ministerio del Interior de la Nación, productores, y gente de la política de Mendoza para ver si se pueden aunar los protocolos para flexibilizar la transitabilidad.

Esta situación generó mayores costos económicos, pérdidas materiales, y las pérdidas asociadas a no poder tomar decisiones a tiempo. En este momento, están empezando las pariciones y estamos en un año de mucha sequía. El productor tiene que tomar decisiones, de vender o no, sembrar, suplementar a sus animales y no ha podido llevar a cabo todo eso. A excepción de quienes pudieron contratar a alguien en San Luis para hacer esas tareas, pero aún así no es lo mismo; se requiere presencia en los campos.

-¿Qué resolvería el conflicto?

-Un protocolo unificado en todo el país, que sea factible y dinámico. Hoy nos enfrentamos a la burocracia de cualquier ministerio, de cualquier provincia a la que se quiera viajar, y los tiempos políticos son totalmente distintos de los productivos. Se necesitan alternativas dinámicas, sin dejar de lado nunca la parte sanitaria, pero ambas situaciones deben convivir.

-Más allá del conflicto con San Luis, ¿cómo ha sido el año, hasta esta parte, para los productores ganaderos?

-El año para la ganadería, en todo lo que respecta a Mendoza, en precios venía bastante bien. Pero las condiciones climáticas nos han pegado duro, hemos tenido una primavera casi sin lluvias, y eso genera una merma en los stocks. Los ganaderos empezaron a liquidar stocks y se va a agudizar el conflicto si no llegan las lluvias.

Se procede al destete precoz e hiperprecoz, para resguardar el estado corporal de las vacas. Mientras más tiempo esté con la madre, más kilos puede ganar. De lo contrario, se venden superlivianos (70 kg). Los campos pasan a ser una sala de partos en estos momentos. En otras condiciones, al pie de la madre, un ternero llega a casi duplicar su peso (de 120 a 130 kg). Ahora, lo que se logra con el destete es que la madre vuelva a mantener el estado para repreñar.

Pero nunca se dejaron de hacer los remates de feria presenciales, aunque sí se sumaron precauciones para evitar los contagios (uso de tapaboca, distanciamiento social).

Y más allá de la pandemia, el temor que se tenía por el cierre de la hotelería, los restaurantes, y los salones de fiestas, de que se generara una sobreoferta, no ocurrió, y el consumo interno absorbió la oferta.

-¿Cuál es el destino de la producción local?

-Mendoza exporta vacas a China. Ese mercado está bastante firme, se ha sostenido y va en aumento. Los terneros, casi en su totalidad van a otras provincias como San Luis, La Pampa, y Buenos Aires para el engorde, e ingresan como carne faenada a Mendoza.

Mendoza produce el 10% de lo que consume, sólo el 10%. Lo demás viene de afuera, por lo que el potencial que tiene la ganadería es muy alto.

-¿Pero la sequía no le pone un techo a ese crecimiento, más allá de que la demanda exista?

La sequía condiciona la productividad, pero los mercados están y los precios se sostienen. Hoy los índices de preñez son bajos, los de destete también, y los kilos también van a ser bajos. El horizonte a mirar van a ser los campos de cría en zonas bajo riego.

Los productores tienden a combinar la ganadería con otros cultivos. En general, en el sur, en donde la fruticultura viene con problemas, se ha optado por arrancar potreros de frutales y poner alfalfa, que es uno de los componentes principales en la dieta de los bovinos.

De lo contrario, el productor tiene que hacer ajustes de carga, para que el ganado que tenga esté en buenas condiciones. Ahí el mercado chino ha servido para poder vender y limitar las pérdidas económicas.

-¿Cuánto se tarda en recuperar la producción después de un ajuste de carga?

-Se necesita un año para que una vaca pueda parir un ternero, dos años más para que éste esté en condiciones de aparearse, y nueve meses más para la gestación. No pasan menos de cuatro años para que se complete un ciclo.

-¿Qué requiere el sector para crecer?

-Políticas que se adapten a las diferentes necesidades: créditos flexibles a través del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, fomento para la cría bajo riego, y facilidades para la recría.

Cada productor tiene sus propias estrategias para hacer funcionar la economía de su producción, pero si queremos reconvertir la ganadería a zonas bajo riego, se necesita mucha tecnificación, sobre todo si se debe cumplir con la cuota del Atuel para La Pampa (en julio, la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió fijar como meta interina un caudal mínimo permanente del río Atuel de 3,2 m3/s en el límite entre La Pampa y Mendoza). Si no se aplican políticas para tecnificar el riego, va a ser muy difícil llevar adelante las explotaciones ganaderas.

-En cuanto a calidad, ¿el ganado local compite con el de la Pampa Húmeda?

-En esas regiones los commodities han venido ganando terreno (siembra de soja y otros cereales), porque se entra y se sale más rápido que la ganadería y muchas veces resulta más rentable. Entonces acá se hace la cría, y el engorde en otras provincias.

Pero la calidad local es excelente. De a poco se ha ido apostando al mejoramiento genético. Se requiere animales que se adapten a nuestro clima, más pequeños y más resistentes.

Lo que no nos hace tan competitivos en Mendoza es la distancia a la producción de alimentos para el feedlot (engorde a corral), frente a las provincias productoras de granos. De nuevo, para resolver eso se requiere el fomento para el cultivo de forrajes. En la zona bajo riego se tiene que generar el alimento: alfalfa, maíz y sorgo.

-Otro efecto de la pandemia, será un cambio en la Fiesta de la Ganadería. ¿Qué planean para este año?

-La Fiesta va a ser desde el 30 de octubre al 1 de noviembre, de forma virtual en parte, y con remates en forma presencial. El primer día, viernes, se inaugura, y luego van a haber jornadas técnicas, en modo virtual. El domingo, día en que tradicionalmente se celebraba con los costillares y el almuerzo oficial, se va a hacer bajo la modalidad “take away” (para llevar). Las tarjetas ya salieron a la venta.