sábado 24 de octubre de 2020

Senasa ya lanzó el primer alerta para el control químico-biológico de la polilla de la vid y los productores deberán efectuar la primera aplicación de los productos fitosanitarios cuando el cultivo presente racimos florales visibles.
Fincas

Otra plaga al acecho, con magra financiación

La autora sostiene que este año poco se podrá para frenar la polilla de la vid.

Senasa ya lanzó el primer alerta para el control químico-biológico de la polilla de la vid y los productores deberán efectuar la primera aplicación de los productos fitosanitarios cuando el cultivo presente racimos florales visibles.

La pandemia viene dictando el ritmo de la agenda en materia agrícola. Así, mientras la mayoría está preocupada por la falta de mano de obra para la vendimia, lo cierto es que otros problemas están mucho más cerca y pueden dejar consecuencias aún más graves: la polilla de la vid. Ya se sabe que para poner en marcha una campaña de control y evitar pérdidas significativas, según datos del Gobierno provincial, se requiere de un presupuesto mínimo de $683 millones. Si bien la Nación se ha comprometido a aportar unos $253,5 millones y el gobierno de la provincia pondrá otros $170 millones, ya se sabe que ese dinero no alcanza para poder realizar una campaña exitosa y baje la presión de la plaga. Cálculos de referentes locales sostienen que, con este presupuesto, sólo se podrá realizar un trabajo de “mantenimiento”, cuando tras tres temporadas exitosas hoy se podría estar encarando una campaña de erradicación. Una de las principales zonas que podría acceder a este status sería la región Sur de la provincia. Pero para alcanzar este objetivo se necesitan $259,5 millones más, un valor que quedó en la nebulosa y que hasta ahora nadie se ha comprometido a aportar.

Esta semana el Senasa ya lanzó el primer alerta para el control químico-biológico de la polilla de la vid y los productores deberán efectuar la primera aplicación de los productos fitosanitarios cuando el cultivo presente racimos florales visibles con el fin de controlar los huevos y las larvas, provenientes del primer vuelo de los adultos de la plaga. Con el tiempo apremiando y sin mucho más que discutir, Mendoza se encamina a tener que luchar frente a la amenaza de que esta plaga tenga un “rebrote”. Es que tal como ya se conoce, el precio del vino en el mercado de traslado, que mostraba señales de recuperación, parece haber llegado, por ahora, a un techo. Los productores ya se quejan de la falta de rentabilidad de su producción y, sin la ayuda del Estado, tampoco podrán realizar los controles correspondientes, menos aún comprar los fitosanitarios, muchos de ellos cotizados en dólares.

Al parecer 2020 será un año de retroceso, muchos dicen un año perdido. No obstante, aún queda tiempo para lograr algunas gestiones que destraben el conflicto Nación - provincia y que la ayuda llegue a los viñedos. Quizás no todo está perdido.