martes 20 de abril de2021

Mendoza tiene la mayor superficie cultivada del país y el 90% se concentra en San Carlos.
Fincas

Orégano, Una temporada buena pero con algunas dudas

La producción local celebra un primer corte con buen volumen y precios, pero el alza de costos y un mercado variable, suman incertidumbre. En abril, se da el segundo corte y la inquietud aumenta.

  • sábado, 20 de marzo de 2021
Mendoza tiene la mayor superficie cultivada del país y el 90% se concentra en San Carlos.

Con la primera cosecha terminada en enero y a poco de iniciar la segunda en abril, el sector del orégano plantea un panorama positivo, aunque incierto, para este 2021. La suba de precio a mediados del año pasado, por exportaciones a Brasil, ha permitido que hoy se hable de un buen valor para el producto, pero se espera una cosecha con volúmenes normales y hay dudas de cómo seguirá el mercado.

Mendoza es la principal productora del país, con más de la mitad de la producción nacional. Los números del IDR indican que esta temporada hubo 1.103 hectáreas, más del 90% de ellas en San Carlos. Si bien el total de la provincia es menor que en la temporada 2018-2019 (1.169 hectáreas), referentes explican que este sector varía según los precios del producto.

Datos del INTA ilustran que la inmensa mayoría de los productores son chicos y medianos: el 80% de los productores tienen hasta 10 hectáreas mientras que un 15% tienen entre 10 y 25 hectáreas, y hay un 5% con superficies mayores. En cuanto a la superficie, es una relación inversa, ya que ese 5% de grandes productores tiene un 40% de la superficie cultivada.

Aldo Donnantuoni, principal productor y comercializador de la provincia, comenta que en primavera el tiempo no fue muy favorable por la falta de agua y además se redujo el consumo de orégano: “Cerraron muchos restaurantes que incluían orégano, como pizzerías y restaurantes y cerraron fábricas de prepizza. Son industrias que consumen mucho orégano, es parte de sus insumos”.

El lado positivo de 2020 fue una gran venta hacia Brasil que tonificó los precios. “De 70 pesos que se le pagaba al productor por kilo, se llegó a pagar 300 pesos. Ahora bajó y se paga entre 200 y 220 un orégano bueno”, detalla Donnantuoni, dando unos valores con los que coinciden otros referentes. Este año todavía no hay certezas de Brasil, un comprador que fluctúa según el precio y la disponibilidad de otros países, como Perú.

Se estima que Argentina consume 3 millones de kilos por año. De esos, 2 millones se producen en Mendoza, el Oeste argentino y Córdoba, y se importa el millón restante, desde Egipto, Perú o Turquía. “Nuestro orégano tiene el doble de esencia que el peruano o el egipcio. Hay muchas empresas argentinas que nos compran y después mezclan con el orégano importado, que es más barato”, señala Donnantuoni.

Respecto del volumen de cosecha, el referente señala que no será superior al año pasado por la falta de agua. Si bien los costos como agroquímicos y fertilizantes siguen aumentando, el cultivo “es rentable, no tanto como el ajo, pero más que el zapallo, el pimiento y la viña”.

Producción y comercio

Desde la Sociedad Rural del Valle de Uco, Pablo Chiconi comenta que la primera cosecha de la temporada se inició el 25 de diciembre y se extendió hasta el 15 de enero. La falta de lluvias durante ese mes contribuyó a mantener la calidad y en términos generales ha sido una buena cosecha.

“La próxima cosecha de abril viene bastante bien porque está haciendo mucho calor. Además, ahora, sí nos ayudan las lluvias. Viene muy bien de sanidad y esperamos que siga creciendo. En el primer corte tenés cerca de 4.000 kilos por hectárea de orégano cordobés, el segundo corte es de inferior calidad y es difícil llegar a 1.500 kilos por hectárea”, sostiene este productor.

Chiconi explica que es un mercado con precios muy variables, con un valor bajo durante estos meses pero que se recupera mientras avanza el año. En 2020, hasta marzo tuvo un valor muy bajo, cerca de $ 70. Después del segundo corte, empezó a subir hasta llegar a $ 300 el kilo y ahora ronda $ 220, aunque con costos más altos que el año pasado por la inflación.

Williams Rodríguez, parte de una familia productora y ahora dedicado a la comercialización, cuenta que los altos precios motivaron a muchos a comenzar plantaciones tardías, con un rendimiento menor pero con la idea de aprovechar el valor. “No se tiene que dar así. Es caer en el chiste de la oferta y la demanda: ahora, como hay más oferta, cae el precio”, señala este comercializador.

El trabajo actual de Rodríguez es comprar el orégano trillado y después procesarlo para quitarle palillos y tierra. Eso se vende “a granel” en bolsas de 12 hasta 30 kilos, principalmente con destino afuera de la provincia. “Asisto a productores y trabajo también con albahaca. Además de comercializador, les asesoro sin cobrarles. A mí no me sirve que saquen una mala cosecha porque después no voy a tener kilos. El productor siempre tiene que estar”, analiza.

Para Rodríguez, hay suelos que se han desgastado por un mal uso y cree que queda poca capacidad de tierra para nuevos cultivos, además de señalar problemas como el aumento de costos. “No sé cómo siga todo, según cómo avanza el país. Por ahora es un cultivo medianamente rentable para poder trabajar. Es un mercado que varía mucho”, apunta.

Chiconi coincide con la problemática por los aumentos de costos, como por ejemplo el combustible. “Tenés que gastar 50 litros de combustible por día en usar la máquina trilladora, o cuando tenés que segar gastás en combustible y te incide más. Es un costo del día a día y tenés que echar lo que consume el tractor. No se puede ahorrar en eso”, señala el hombre de la Sociedad Rural del Valle de Uco.

En San Carlos y el mundo

Desde la Municipalidad de San Carlos, Silvio Pannocchia, director de Producción e Industria, defiende que la producción primaria es fundamental para el departamento ya que genera fuentes de empleo y es parte de su identidad.

Es así que en abril planean inaugurar la red San Carlos Produce con una plataforma online que vincule a productores, comerciantes y consumidores, una especie de Mercado Libre sancarlino. De esa forma, no haría falta que el productor fuera hasta la Feria de Guaymallén para vender su orégano y el verdulero fuera hasta allá para comprarlo, sino que podrían hacer la transacción de manera más directa y con menos costo de transporte. “El estado siempre apoyó la parte primaria con capacitaciones, subsidios y créditos, pero la parte de comercialización y logística es la que te maneja el sistema del pequeño productor, que no tiene estructura o termina malvendiendo sus producciones. Queremos intervenir en la parte comercial para eliminar intermediarios excesivos. El centro de logística lo van a manejar productores y el INTA va a ser parte del desarrollo”, detalla Pannocchia.

Además de promover el consumo en el departamento, están realizando tratativas con otras ciudades como San Lorenzo (Santa Fe) y Tigre (Buenos Aires). Incluso, en febrero pasado se firmó un acuerdo de desarrollo económico con la ciudad santafesina.

El director de Producción e Industria de San Carlos comenta también que mantiene reuniones con exportadores para poder buscar otros mercados externos, no sólo para el orégano sino también para otras especias aromáticas, vinos y ajo.

“Para nosotros es más que importante tener al orégano como producto estrella de nuestra producción. Somos el departamento con más volumen de la producción del país. Tenemos entre un 50 y un 60% del total nacional. Queremos hacer una ruta productiva turística con todo lo vinculado al orégano y las aromáticas. Un camino que incluya ofertas gastronómicas”, enumera el funcionario.

Un cultivo particular

Pablo Bauzá, investigador del INTA Centro Regional Mendoza con amplia experiencia en orégano, explica que esta planta tiene algunas características que lo diferencian de otros cultivos.

Un primer dato es que “la mayoría de los productores chicos arriendan la tierra, van a un porcentaje de la producción que es fijo por tierra y agua, oscila entre un 25 y 30%. La mayor parte tienen riego por turno. El que arrienda no paga la factura de Irrigación pero se hace cargo de regar”. Es un cultivo que demanda mucha agua en primavera y verano.

El hecho de no ser propietarios de la tierra desalienta la inversión en sistemas de riego como goteo o aspersión. Sin embargo, sí se ha avanzado en el riego por manga, ya que es una estructura móvil y si uno deja de trabajar la tierra, se la podría llevar. Estudios del INTA demostraron que se podría duplicar la eficiencia del riego, pasando de un 30 a un 60 %.

Otro dato es que más del 90% de la producción provincial se realiza en San Carlos, en especial Chilecito y Pareditas. Se trata de una zona con un aire muy frío que muchas veces comparte temperatura mínima con Malargüe. “Esa zona es de mucha amplitud térmica diaria. Eso ayuda al orégano. Si lo hacés en Lavalle va a andar. El asunto es la diferencia entre la temperatura del día y la noche. Eso potencia el aroma del orégano”, explica Bauzá.

Además de la cuestión climática, hay una tradición de muchos años en la zona y la gente se ha ido especializando y adquiriendo maquinarias específicas. En primer lugar es necesario una trilladora que desarme las plantas y separe los tallos de las hojas y flores. En segundo lugar, es necesaria una zaranda, con la que se termina de sacar los palitos finos y la tierra.

Si bien es el principal departamento, San Carlos no es el único. Se estima que hay entre 10 y 20 productores de orégano también en San Rafael, aunque van variando según el precio del producto. “El grueso de los cerca de 200 oreganeros de la provincia están en San Carlos. Cambia según el precio”, comenta Bauzá.

Otra característica es la “carrera contra las lluvias”, ya que el orégano, una vez cosechado no se puede mojar. Si lo hace, se mancha y pierde calidad estética. Lo tradicional es cortarlo a primera hora de la mañana; se deja secar durante el día y a la tarde se lo resguarda de las lluvias de verano.