Modelo: cómo poner en marcha la nueva fruticultura mendocina

Modelo: cómo poner en marcha la nueva fruticultura mendocina
La ciruela para industria ha mantenido la superficie, pero la productividad es muy baja e inestable. Foto: Patricio Caneo / Los Andes

El autor asegura que es necesario trabajar en un programa de gestión basado en la preparación del suelo, alta densidad de plantación, riego y nutrición. Una propuesta innovadora.

En la provincia, la actividad frutícola ha sido uno de los pilares de la agricultura, con una importante ocupación de mano de obra y generación de valor para la economía provincial.

En la última década, profundas transformaciones han sucedido. Casi han desaparecido los cultivos de perales, manzanos y damascos. La superficie de durazno industria, se ha reducido a un tercio y la de cerezas, a la mitad.

La ciruela para industria ha mantenido la superficie, pero la productividad es muy baja e inestable.

Comenzaron a crecer los frutos secos: nogales, almendros y pistachos, con aumento de superficies importantes, sobre todo si se los compara con lo existente hace diez años, cuando se cultivaban muy pocas hectáreas, (información IDR Mendoza)

Mirando hacia el futuro es necesario instalar un nuevo modelo productivo, con alta precocidad y productividad. La precocidad es necesaria para el rápido recupero de la inversión y la alta productividad asegura la rentabilidad y sostenibilidad del proyecto

Para instalar un nuevo modelo de fruticultura, se ha desarrollado e implementado el programa.

Con él se sientan las bases para una nueva fruticultura. Se establecen los lineamientos técnicos para generar cultivos altamente precoces y productivos

Este programa de gestión técnica se basa en cuatro pilares fundacionales:

• Preparación de suelo

• Planta y plantación

• Alta densidad

• Riego y nutrición

• Preparación de suelo

Cosecha de cerezas en una finca de Perdriel, Lujan de Cuyo.

Todos los suelos de la provincia están compactados en mayor o menor medida, en una capa a los 30 - 40 cm de profundidad, que impide el desarrollo radicular. Esa capa debe ser des compactada previo a la plantación. Para lograrlo es necesario contar con las herramientas y la potencia adecuadas. Es una labor de alto requerimiento de potencia. Si no se aplica correctamente, el suelo quedará compactado y las raíces no podrán explorarlo, reduciendo su volumen y, en consecuencia, la productividad de la planta. Es imprescindible contar con maquinaria pesada tipo Bulldozer.

Planta y plantación

La calidad de la planta proveniente de vivero, es fundamental para asegurar el desarrollo del AÑO 1 y los sucesivos. La calificación se debe hacer en dos aspectos:

• De acuerdo al desarrollo radicular y aéreo producido en el vivero.

• De acuerdo con la calidad del trabajo de extracción de su lugar de origen en el vivero.

De estas dos combinaciones, plantas de calidad muy bien extraídas, tendremos el elemento fundacional de la planta productora de fruta.

La actividad de plantación, constituye un momento sublime y único en la vida del monte frutal. Si ese acto se realiza en forma deficiente, se habrá condenado a la planta a ser un elemento más débil que reducirá su potencial productivo.

Alta densidad

La precocidad y productividad de un monte frutal depende del volumen de árboles iluminados cubierto por hectárea; cuanto mayor sea el volumen ocupado mayor será la producción obtenida. Allí radica la importancia de alta densidad. Al aumentar el número de plantas / ha, adelanta la entrada en producción y más pronto se cubren los espacios.

El sistema de conducción es muy importante. Su función es formar una estructura de planta con alta eficiencia energética (de transformar energía solar en hidratos de carbono y materia seca).

Riego y nutrición

Importancia gravitante en el desarrollo del cultivo, sobre todo en el AÑO 1. Del efecto conjunto de la aplicación de agua de riego (principal nutriente) y el resto de los nutrientes necesarios, macro y micro, bioestimulantes, reguladores de crecimiento, etc., depende el desarrollo del sistema radicular y aéreo de la planta. A mayor crecimiento y desarrollo de ambos, mayor será la precocidad y productividad futura.

De acuerdo con esto podemos concluir:

• La fruticultura necesita un cambio contundente en la manera de realizar el cultivo.

• Es necesario tomar conciencia de que estos cambios deben ser fundacionales, cambiar totalmente la manera de implantar frutales.

• Ese cambio debe comenzar desde el momento cero del proyecto, cuando se determina qué hacer.

• Los cuatro pilares fundacionales descriptos deben realizarse de manera muy eficiente.

• Deben ser pilares muy sólidos, sin perder de vista su objetivo en particular.

• Deben concretarse todos correctamente. Si alguno pierde calidad, desajusta el resto y no se lograrán los resultados buscados.

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