viernes 7 de agosto de 2020

La ganadería bovina en Mendoza puede traer desarrollo a zonas en donde las oportunidades escasean.
Fincas

Mendoza y el techo de las 500 mil cabezas

La última campaña arroja una caída del 10%. Cuáles son las razones que impiden el crecimiento.

La ganadería bovina en Mendoza puede traer desarrollo a zonas en donde las oportunidades escasean.

Mucho se habla de la ganadería bovina en Mendoza y cómo esta actividad puede traer desarrollo a zonas en donde las oportunidades escasean.

El Sur es un claro ejemplo de cómo se puede crecer y generar negocios. También ahora se ve cómo un puñado de productores se ha desarrollado en parte de la zona Este y crece con diferentes esquemas. Con ese ejemplo, algunos aventurados incluso se animan a decir que ésta podría ser una salida de reconversión productiva para los viticultores que tienen uvas con bajo poder comercial o que ya no son demandadas por el mercado. Pero vale la aclaración: hacer de un fruticultor un productor ganadero, es un gran cambio, que no todos pueden abrazar, ya que requiere de mucha inversión, conocimiento, y hasta un cambio cultural.

Desde 2011 a esta parte, Mendoza viene promediando las 520 mil cabezas. Si bien ha mejorado la cantidad de kilos, lo cierto es que esa plaza se mantiene en el promedio. De hecho, los primeros datos oficiales de la campaña de vacunación ya estarían indicando que este año la cantidad de cabezas se redujo en un 10%, como mínimo 50 mil menos.

¿Qué nos sucede? Como siempre, en Mendoza, la restricción viene de la mano del agua. No han sido gratis para el sector estos largos períodos de seca. Si bien 2020 parece traer un respiro, lo cierto es que el desarrollo de ganadería bajo riego tiene que ser central.

Ya en Mendoza, algunos productores están trabajando la producción intensiva de carnes con pasturas regadas con pívot central con buenos resultados, pero la inversión en dólares para el equipo, lo hace una opción sólo para algunos pocos que llevan años en la actividad y pueden afrontar el desembolso.

Entonces, para el resto, la ganadería bovina, ¿sólo puede ser pensada como una actividad marginal? No. Como en el resto de las actividades económicas, la inversión en infraestructura, que permita el desarrollo de forrajes para nuestros esquemas de producción de carne, es necesaria.

Por ello, desarrollos científicos como el hidropónico en La Paz, o los acueductos en el caso de obras del Estado, son imprescindibles para que haya más productores. Es que si no se puede producir forrajes a un costo razonable, el desarrollo de la actividad, según explican los referentes, es muy probable que quede sólo en buenas intenciones.