sábado 23 de enero de 2021

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Durazno, cereza y ciruela, según los datos oficiales, han tenido un impacto relativo. Las cosechas se vienen desarrollando con normalidad. Los vitivinícolas, con algunas dudas sobre la vendimia / Orlando Pelichotti
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Heladas: cuánto terminarán afectando las cosechas

Con 30.000 hectáreas afectadas de vid y 16.000 de frutales, referentes agrícolas analizan cuánto afectará en la cosecha. En plena temporada, hay tranquilidad en durazno e incertidumbre en la vid.

  • sábado, 2 de enero de 2021
Durazno, cereza y ciruela, según los datos oficiales, han tenido un impacto relativo. Las cosechas se vienen desarrollando con normalidad. Los vitivinícolas, con algunas dudas sobre la vendimia / Orlando Pelichotti
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¿Qué tanto repercutirá la helada esta temporada en las cosechas de vid y frutales mendocinas? Con esa pregunta en mente y los datos de la Dirección de Contingencias Climáticas (DCC), Los Andes consultó con referentes vitivinícolas y frutícolas para tener un panorama variado en vista de las próximas cosechas. Las respuestas varían en cada sector y se vinculan con problemas estructurales.

En principio vale aclarar que, una vez que ocurre una helada, como se dio el 5 de octubre pasado, deben esperarse 20 días para observar las consecuencias y denunciar la situación ante la Dirección de Contingencias Climáticas, de modo de poder cobrar el seguro agrícola o acceder a otros beneficios. Una vez que vence el plazo para denunciar, los peritos de la dirección recorren las propiedades para cuantificar el daño.

En esta ocasión, se recibieron 5.394 denuncias, concentradas principalmente en San Rafael (1.669), General Alvear (1.282) y San Martín (747). Los datos preliminares indican que las heladas tardías de esta temporada afectaron a unas 30 mil hectáreas de vid y unas 16 mil de frutales. Sin embargo, la helada no afecta por igual a todos los cultivos y por eso, en los viñedos, la afectación promedio estimada fue del 24%. En el resto de las frutas alcanzaría el 84%.

Una peculiaridad de la helada es que tiene una afectación masiva que es más compleja de calcular, a diferencia de otra contingencia como el granizo que es localizada y donde el daño es más visible. Si bien hay consenso en que es un fenómeno que debe enfrentarse, hay dudas de este año en cuánto afectará realmente a la cosecha.

Expectativa por la vid

Haciendo foco en el aspecto vitivinícola, en los viñedos se denunciaron daños de un 24% en promedio, en 30.373,61 hectáreas. La mayoría se encuentra en San Martín (7.204,43 hectáreas, con una afectación media del 32%), Rivadavia (5.950,37 ha, 26%) y Santa Rosa (5.428,16 ha, 32%).

Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina, considera que “la helada tiene un efecto muy fuerte con un alto impacto en la producción”. Si bien a nivel masivo afecta más que una tormenta granicera, “es difícil de estimar ahora el impacto que tendrán las últimas heladas sobre la próxima cosecha. Es seguro que habrá afectación, pero el volumen final no se sabe; lo veremos en la balanza”.

Lo que sí señala Villanueva es que este año es muy especial porque al haber bajo stock de vinos, los mercados han estado equilibrados sobre el alza. “Hay mucha gente haciendo consultas. Hay muchos establecimientos que buscan asegurarse la producción. Por ende, este factor de la helada se ha transformado en un factor importante”, afirma Villanueva.

En una línea similar, Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este prefiere ser cauto a la hora de hablar de números: “Nosotros, frente a estas situaciones, por experiencia de tantos años, somos muy prudentes con el tema de estimaciones apresuradas, porque siempre terminan más cerca del terreno de las especulaciones que de poder orientar a los productores hacia una situación cierta”.

Sosa comenta que en base a lo que hablaban con sus asociados concentrados en el Este, una de las zonas más afectadas por la helada, fueron haciendo cálculos y no les sorprende la estimación de 24% de afectación que arrojó la Dirección de Contingencias Climáticas, aunque prefieren esperar a que estén los números finales ya que todavía quedan unos días hasta finalizar los análisis.

“Abrimos un paréntesis de incertidumbre en cuanto a lo que todavía queda por verificar y en cuanto al tiempo que todavía queda para la cosecha, que implica seguramente algunos episodios de granizo o lluvias que traen otro tipo de problemas y que impactan en la producción”, señala Sosa.

Por su parte, algo en lo que los dos referentes concuerdan es que el efecto de la helada repercute en una cosecha que será especial por el contexto. Villanueva entiende que “la expectativa de la helada también influye en los mercados y en la gente que compra, para salir a comprometer vino. Esto hay que verlo en general. La helada es una variable que cuando ocurre tiene una fuerte afectación en el volumen. El granizo, al productor que le cae, le hace muchísimo daño, pero es una variable más constante que la helada”.

En esa expectativa también se posiciona Sosa, quien espera que haya “una rapidez en terminar estas evaluaciones para poder mirar de cara a la próxima vendimia”, de manera de saber con qué existencias llegan, qué cosecha probable tendrá la provincia y por ende, después de la comercialización, el stock que habrá. “Abre una expectativa de precio para los productores y elaboradores a fin de mejorar su situación”, considera Sosa.

Ciruela, entre frío y nutrición

Si se habla de frutales, los datos preliminares de la DACC indican una afectación del 84% en promedio, en un total de 16.341,27 hectáreas. El departamento que mayor superficie con daños tuvo fue San Rafael, con 7.143,91 hectáreas y una media de pérdida del 86%, seguido por General Alvear (4.391,33 ha, 99%) y Rivadavia (1.550,45 hectáreas al 75%). Los datos no especifican por el tipo de cultivo, pero se estimaba pérdidas en ciruelas y duraznos.

Desde la asociación Productores del Oasis Sur (POS), su presidente, Aníbal Luna, consideró que aún faltaban propiedades por tasar pero que estiman “un gran daño en los frutales por tema de heladas, te digo que superior al 84% sin temor a equivocarnos”, específicamente en frutales de carozo.

Referido a la ciruela, comentó que las variedades de transporte como la Santa Rosa se sintieron afectadas y la ciruela tipo D’Agen se habría perjudicado entre un 80 y un 85 %. “Hay sectores donde se acentuó más, otros productores con más poder económico hicieron defensa activa con máquinas de calor o fuego, pero en el productor chico la defensa es muy pasiva, netamente con humedad en el suelo planchado”, señala Luna.

Referido al impacto en ciruela de industria, los datos que maneja la Asociación para la Innovación Agrícola (AIA) indican que en el Este, en algunas propiedades inscriptas en su programa Ciruela 2025, se dieron daños importantes de hasta 80%.

En el Sur, en cambio, evalúan que en general los daños fueron menores, aunque en algunos lugares específicos fueron más severos, con una escasa cantidad de propiedades con defensa activa.

Alain Boulet, presidente de AIA, analiza que en este cultivo existe un gran problema de déficit nutricional y por ello los montes presentan una gran debilidad, falta de reservas y de nutrientes esenciales para la fructificación. Esto lleva a que, luego de una floración abundante, el cuaje sea muy pobre, la planta no pueda retener los frutos y se produzca una gran caída o purga post cuaje.

“Este fenómeno no es bien interpretado y las bajas producciones remanentes se justifican como resultado de daño de heladas. Tenemos casos de propiedades contiguas, una con el programa nutricional correcto que da 30 toneladas por hectárea y otra que da menos de 5 toneladas por hectárea. El productor vecino le atribuye a la helada su baja producción”, apunta Boulet. Según sostiene, como el fenómeno de heladas es zonal, no podría haber tanta diferencia entre dos producciones vecinas cuando ambas tuvieron las mismas temperaturas.

Ante esa visión, Luna prefiere no discutir sobre si se trata de productividad o de helada: “No voy a entrar en debate. Una cosa es el daño por helada, que es real, y otra es que mi planta no me produzca los kilos que espero.

Si yo tengo 3 ciruelas y se me helaron 2, las heló igual más allá del peso y el volumen. Una cosa es la helada y otra es tener una planta altamente competitiva”.

Productores aseguran que la afectación ha sido baja este año. Claudio Gutierrez

Un año más cálido para el durazno

Después de una temporada pasada marcada por las heladas, desde el sector duraznero consideran que esta temporada será mucho más provechosa, con una cosecha cercana a la media. Arturo Giaquinta, presidente de la Federación del Plan Estratégico del Durazno para Industria (Fepedi) consideró que el efecto esta vez ha sido variado, pero mucho menos significativo que el año pasado.

“Ha sido más o menos variado. Hay productores a quienes ha agarrado la helada y a otros, granizo. A mí me agarró la helada, alrededor de un 20%, pero no es significativo porque la misma helada es un fenómeno natural que te ayuda a ralear la planta. Si vos tuvieras el 100% que no te hiela, a una planta le quitas el 50%, muchísimo, por eso si te agarra un 20 o un 30% no te afecta tanto”, aclara Giaquinta. Mientras tanto, continúan analizando los pronósticos de cosecha con el IDR.

Boulet analiza los efectos de las heladas tardías en el Valle de Uco, donde se concentra el 85% del volumen del durazno de industria y el 70% del durazno en fresco. Referido al primero, indica que las variedades más afectadas fueron Ross y Rizzi, por ser de floración temprana. “En el resto la cosecha es normal, y en Pavía Catherine se observa una producción récord debido a ausencia de daño de heladas, una floración muy intensa y aumento de productividad”, señala el especialista estimando una diminución global del 10%.

Mayor sería el daño en el durazno en fresco, de alrededor de un 30% sobre el global. Se afectaron variedades de floración temprana como Caldessi, Rich Lady y Súper Rich, mientras que las tardías como O’ Henry no estuvieron afectadas. “En duraznero, el daño de heladas se pudo atenuar en aquellos montes donde se realizaron tratamientos hormonales para retrasar la floración. Con esto se logra una semana de retraso, que este año fue la diferencia entre daños severos y cosecha completa, por ejemplo, en variedad Ross”, apunta Boulet.

Volviendo al durazno industrial, Leandro Roldán, gerente de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (Cafim), considera que “en durazno de industria las heladas no han tenido una gran afectación” y esperan una temporada normal en base a los pronósticos del IDR.

“De nuestras empresas hubo algunos que han perdido producción pero no significativamente. La helada no ha afectado de manera importante. Tanto en cantidad de fruta como en calibre, hablamos de una cosecha normal. Nuestras industrias nos han confirmado que toda la producción de durazno va a ser procesada, van a absorber todo el durazno de industria que se haga en la provincia”, señala Roldán.

Cereza y otras defensas

Una última producción que se puede mencionar es la cereza. Si bien es un cultivo que ocupa una menor cantidad de hectáreas, también se vio afectada en el Valle de Uco, especialmente en Tupungato. El año pasado el sector también se vio afectado por la helada en la cantidad de frutos pero, como se dio un raleo natural, mejoró el calibre y aumentaron los kilos, es decir que en términos generales se terminó compensando.

Diego Aguilar, presidente de la Cámara de Cerezas de Mendoza, detalla que en el Valle de Uco hay entre 450 y 500 hectáreas. La helada tardía del 5 de octubre afectó la zona y calculan que habría una pérdida de un 15% a un 20%.

Para combatir las heladas, en este cultivo lo que hacen es aplicar un fito regulador que hace que florezca todo junto para mejorar el cuaje, pero sin adelantar la floración de manera de atrasarla y estar más a salvo de los fríos. “Mantenemos el árbol con hojas durante más tiempo en el otoño; extendemos los riegos de las plantas lo más que se pueda hasta mayo. En junio se corta el agua, de manera que la planta se ‘va a dormir’ y empieza a acumular frío. Hacés que las hojas se prolonguen más tiempo y, por ende, va floreciendo un poco más tarde”, explica Aguilar.

Efecto certero : más de lo que se dice

Un detalle importante a la hora de analizar la afectación por heladas es que no todos los productores hacen la denuncia por esa contingencia. Según explican algunos productores, si alguien tuvo un daño chico no tendría sentido hacer la denuncia porque el seguro agrícola se activa con pérdidas superiores al 50%. Es cierto que hay otros beneficios como la erogación de pagos pero, en ocasiones, si se trata de un daño chico, no creen que valga la pena el trámite.

Así lo explica Sergio Bertona, productor mediano de la zona centro: “Si yo tengo un daño del 10 o 20% no tiene mucho sentido denunciar, y eso se da con muchos conocidos. Creo que hay una gran superficie en Mendoza afectada por la helada que excede a los números oficiales que, si bien son porcentajes chicos, cuando lo multiplicás por varias hectáreas resulta importante para la cosecha”.

Este productor de 70 hectáreas considera que hay una merma significativa de uva por helada, “más allá de ese núcleo que indican de un daño de alrededor del 30%. Yo creo que ahí el daño es significativo y evidente a la vista, pero después hay círculos alrededor en donde el daño ha sido menor, pero existe”.

“En otras palabras, lo que quiero decir es que, respecto de la helada hay más hectáreas con un daño inferior, pero que representa una gran superficie. No creo que haya más uva que el año pasado, sumado a que los estados de los viñedos siguen siendo calamitosos y las curvas de producción vienen cayendo de manera significativa”, sostiene Bertona.

En la mirada de Aníbal Luna, como presidente de la asociación Productores del Oasis Sur insiste en que se haga la denuncia de daños por más que sea un valor chico: “El productor no pierde plata por denunciar y, cuando hay beneficios para el agro, tienen prioridad los que más afectados están”. Además, es posible que uno a ojo haya calculado menos del daño que realmente tenía y eso lo corrige un técnico.

Luna aclara que si uno ha pagado el seguro agrícola debe hacer la denuncia, más allá de que le haya afectado sólo un 20%. “Yo como presidente de POS no dejo que nadie quede sin hacerla, porque a nivel estadístico me interesa saber y que se sepa cuánto se afectó en la provincia, cuánto hubo el año pasado o éste”, subraya Luna antes de sumar que como asociación tienen una página directa donde pueden hacer la denuncia.

Desde la DACC recomiendan hacer la denuncia para que un perito sea quien evalúe el daño total.

Incluso, si el resultado fuera menor al que considera el productor, éste puede reclamar y pedir una nueva tasación. También aclaran que para reclamar el pago del seguro agrícola por contingencia puede sumarse la afectación de una helada y de un granizo, de modo que si un productor por helada tuvo un 20% de pérdida y después con una tormenta granicera perdió otro 30%, sumando ambos valores se activa el beneficio.