El agro provincial se integra con clústeres y fondos sectoriales

En 2020 y 2021 ganaron formalidad la ciruela para industria, el ajo y la cereza. Foto: Roberto Salvadores / Archivo
En 2020 y 2021 ganaron formalidad la ciruela para industria, el ajo y la cereza. Foto: Roberto Salvadores / Archivo

La ciruela para industria, el ajo y la cereza son ejemplos recientes de asociación entre actores de una cadena para apostar al crecimiento. Los proyectos en carpeta.

Más de una vez se ha dicho que la integración y la cooperación entre productores, industriales y exportadores es clave para el crecimiento de una agroindustria. También se dice que del dicho al hecho hay un largo trecho pero, en el último tiempo, se vienen fortaleciendo clústeres y fondos de integración y desarrollo con el apoyo de la provincia e instituciones.

Un antecedente clave de integración institucional es la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), establecida por la ley nacional 25.849 en 2004 y con un plan estratégico a largo plazo. Otros ejemplos posteriores son la Federación Plan Estratégico de Durazno para Industria (Fepedi), formalizada en 2007, y el Clúster Ganadero de Mendoza que comenzó a formalizarse en 2012.

Más recientes, en 2020 y 2021 ganaron formalidad la ciruela para industria, el ajo y la cereza. Vale aclarar que estas experiencias de asociativismo reciben distintos nombres según su nivel de integración, participantes y fines, como fondo de desarrollo e investigación, clúster, asociación, federación o corporación. En todas, la idea es mejorar la institucionalidad de un sector.

“El apoyar y promover estos grupos ha sido una política consistente nuestra”, apuntó Alejandro Zlotolow, subsecretario de Industria y Comercio de Mendoza. La primera razón es visibilizar los distintos sectores económicos, ya que “cuando creás una organización y consolidás una institucionalidad, lo ponés en la vidriera”. La segunda razón es poder articular acciones público-privadas, con políticas acordadas y consensuadas.

Para Zlotolow, lo principal es que los sectores ganen en institucionalidad, se asocien y puedan hacer análisis y trabajos en conjunto. “Algunos prefieren un fondo y otros un plan estratégico. Depende de los intereses y la realidad del sector. Nosotros tratamos de poner sobre la mesa todas las opciones y que cada cual elija qué tipo de organización sería la mejor”, explicó el funcionario.

Incluso, ahora se trabaja en generar un nuevo clúster de Energías Renovables vinculando a distintos actores, como quienes hacen distribución eléctrica y quienes producen energía con biomasa. Así, el sector ganaría visibilidad, podría organizar acciones de concientización y aprovechar fomentos y financiamientos.

El clúster de ciruela

En abril de 2020 nació el clúster del sector ciruelero, después de otras instancias conformadas en el sector, que integra a 18 instituciones entre productores, industriales, exportadores y organismos como el INTA y el Instituto de Desarrollo Rural (IDR). Francisco Araujo, coordinador del clúster, detalla que durante ese año se concretaron 9 reuniones de directorio para “dar un seguimiento y representatividad al sector”.

Este año comenzaron con un plan de mejora competitiva, cuyo primer proyecto busca trabajar en herramientas para optimizar la producción primaria e industrial. “Ese proyecto lo dirige el INTA y consiste en generar un manual y capacitaciones para la parte primaria y la industrial. Es como llevar un huerto y los procesos agroindustriales, de secado y el descarozado de la ciruela”, sostuvo Araujo.

Un segundo proyecto es generar el Observatorio de la Ciruela, con un trabajo del IDR que pretende generar información para tomar mejores decisiones en el sector. En ese marco, se está haciendo un censo: ya llevan relevados a 2.500 productores y se quiere llegar hasta 4.000 en la provincia.

El tercer proyecto del plan de mejora competitiva se llama “Fortalecimiento institucional” y busca fortalecer el clúster y sus miembros (incluye a muchas instituciones privadas). “Incluye generar talleres de capacitación para instituciones, como por ejemplo para cooperativas que necesitan renovar autoridades. El Congreso de Ciruela Industria de Mendoza (28 y 29 de noviembre) es parte de este proyecto”, apunta Araujo.

Cereza y ajo

En el caso de la cereza, en octubre de este año el Senado provincial aprobó por una amplia mayoría el proyecto de ley para crear el Fondo de Integración y Desarrollo de la Cereza (Fidec). Se busca promover la producción e implantación de cereza en la provincia, así como hacer más competitiva la comercialización, promocionar el consumo, incentivar la exportación y promover el uso de nuevas tecnologías para mejorar la calidad.

Faltando poco para la nueva cosecha, Diego Aguilar, presidente de la Cámara de Cerezas de Mendoza, comentó que actualmente esperan la reglamentación de la ley para armar el comité que esté a cargo de administrar el Fidec. Serán alrededor de $ 2 millones, conformados con el aporte de 1,3 centavos de dólar (US$ 0,013) por kilogramo empacado. El Fidec también será una base para captar fondos nacionales e internacionales para fomentar el cultivo.

“Las expectativas son muchas, salió la ley como la habíamos pedido, con unas concesiones mínimas, y es hora de reglamentarla definitivamente. Hemos estado en contacto con el Ejecutivo y tenemos que armar el reglamento interno del comité”, adelantó el presidente de la cámara. En principio, el comité estará integrado por socios de la cámara, más representantes de IDR, Iscamen y Ejecutivo provincial. “Esto es un paso como grupo para que sepan que existimos y vamos en serio”, agregó Aguilar.

Un ejemplo similar es el del ajo, un sector que en 2000 había logrado, a través de la ley 6.832, crear el Fondo de Integración y Desarrollo del Ajo (FIDA), pero quedó en “veremos” hasta fines de 2017. Recién en octubre de este año se reunió su Consejo de Administración, compuesto por productores, empacadores, representantes del gobierno y el IDR. El fondo busca promover la producción de ajo y sus derivados, la competitividad, el consumo y la exportación.

Empacadores y exportadores de ajo deberán contribuir con aproximadamente $ 0,50 por cada caja de 10 kilos que se exporte, mientras que el Estado complementará esos aportes. En 2022 se planea contar con unos $ 4 millones que serán destinados a temas estratégicos vinculados a la producción primaria, el empaque y la comercialización.

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