miércoles 28 de octubre de 2020

AJO. Es una de las cosechas de mano de obra intensiva en la provincia. Por ahora aseguran que con los locales no se podrá levantar todo a tiempo. / Ignacio Blanco
Fincas

Covid. Trabajan en los protocolos para lograr avanzar antes de las cosechas

A semanas de comenzar la cosecha del ajo y algunos frutales, la provincia trabaja para garantizar la llegada de unos 15 mil trabajadores temporales. Preocupa la cercanía de las labores.

AJO. Es una de las cosechas de mano de obra intensiva en la provincia. Por ahora aseguran que con los locales no se podrá levantar todo a tiempo. / Ignacio Blanco

A tan sólo semanas del comienzo de la cosecha de algunos cultivos de la provincia de Mendoza, una de las principales preocupaciones de productores y empresarios locales es la posible falta mano de obra. Es que, pese a que las autoridades locales se encuentran trabajando con sus pares de las provincias del Norte del país para garantizar la llegada de los trabajadores denominados “golondrinas”, existen algunas cuestiones que necesitan la aprobación de la Nación, por lo que aún no hay un protocolo definido.

Si bien la cantidad de personas que ingresan por la cosecha nunca ha sido censada en la provincia, según los datos que se manejan en el Ministerio de Economía y Energía de Mendoza, se estima que serán entre 12 mil y 15 mil las personas que trabajarán en la próxima temporada. Para cumplir con eso, el pasado lunes autoridades de la cartera que dirige Enrique Vaquié mantuvieron una reunión virtual con representantes del Gobierno de Jujuy, la provincia de donde proviene la mayor cantidad de mano de obra para realizar las labores agrícolas. Además, en el corto plazo, entablarán diálogo con Tucumán, Salta y Santiago del Estero, de donde también llegan muchas personas.

Sergio Moralejo, subsecretario de Agricultura y Ganadería de Mendoza también anticipó que se han comunicado con las autoridades de la Federación Económica de Mendoza y las distintas cámaras de vitivinicultura y fruticultura de la provincia para poder hacer un diagnóstico total de la situación.

Según el funcionario, las problemáticas a trabajar en los próximos días y prácticamente a contrarreloj son: el transporte para los trabajadores; protocolos sanitarios para el ingreso y permanencia de quienes lleguen y la garantía de mantener los beneficios sociales otorgados por Anses para quienes puedan llegar a obtener el alta temprana.

Moralejo contó que para resolver el primero de los puntos se han mantenido reuniones con transportistas, teniendo en cuenta que ya existe vigente un protocolo para el traslado de personas que desarrollan actividades esenciales. Sobre este punto, tienen que definir los costos que implicaría que las unidades no vengan al 100% de su capacidad para poder respetar las normas sanitarias y que a su vez sea rentable.

Para el subsecretario de Agricultura y Ganadería, más allá de garantizar el medio de transporte de los trabajadores, hay que pensar en acuerdos interprovinciales para asegurar que en cada jurisdicción no se pongan trabas para el ingreso de las personas, algo que se ha visto en más de una oportunidad por las distintas reglamentaciones que tiene cada territorio.

Pasando al segundo aspecto, aún resta definir si el Ministerio de Salud de Mendoza pedirá un hisopado negativo obtenido en la provincia de origen del cosechador o si se hará al cruzar los límites mendocinos. Asimismo, se deberá establecer los plazos de cuarentena y los lugares donde se completará el aislamiento, en caso de ser necesario.

El siguiente paso para Moralejo es definir los lugares de destino y dónde se los va a alojar en su estadía. Este protocolo también deberá detallar cómo se debe proceder en caso de un contagio con la persona enferma y todos sus contactos estrechos en el entorno de trabajo.

El tercer eje ya no depende del Gobierno de Mendoza, sino que se trata de un pedido que se les ha hecho junto a las otras provincias de que no se suspendan los beneficios sociales que otorga la Anses, como el IFE o Asignaciones Universales.

Esto es porque cuando los empleadores deben darle el alta temprana, el empleado deja de cobrar los beneficios. Moralejo explicó que ante las demoras que pueden existir para retomar la ayuda social, muchas personas pueden preferir no trabajar para no perder el ingreso, lo que atenta contra la demanda de mano de obra que existe.

El ajo, la primera cosecha

Si bien la mayor demanda de trabajadores golondrinas se da para la vendimia, en octubre ya comienza la cosecha de ajo y luego siguen los frutos de carozo, etapas que demandan una buena cantidad de trabajadores.

Guillermo San Martín, gerente de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajo, Cebollas y Afines (Asocamen), manifestó su preocupación porque en apenas unas semanas hay que levantar 12.000 hectáreas que hay en la provincia en un mes y medio, lo que exige la llegada de aproximadamente 7.000 personas de otras provincias, sumadas a 5.000 cosechadores locales.

Con el calendario presionando, la necesidad de un protocolo se ha vuelto una cuestión urgente, por lo que desde Asocamen han transmitido a las autoridades provinciales sus inquietudes.

San Martín sostuvo que en el sector entienden que hay que trabajar en un protocolo preventivo pero que contemple la realidad económica, más teniendo en cuenta los costos adicionales que pueden llegar a generar las nuevas disposiciones.

Si bien esto puede significar una nueva complicación para productores y empresarios, las consecuencias de no levantar la cosecha podrían llegar a ser más negativas que pagar algunos nuevos gastos por el ingreso de los trabajadores.

Desde el sector manifestaron que hoy su principal preocupación pasa por la llegada de los trabajadores, por lo que están dispuestos a enfrentar los costos y cumplir con todas las reglamentaciones necesarias para que la gente pueda ingresar a Mendoza.

El ajo representa el 70% de las hortalizas que se cultivan en Mendoza y, hasta ahora, se espera una buena temporada. Respecto de 2019, la superficie cultivada se ha incrementado un 4% y 2020 ha presentado una buena acumulación de horas de frío, lo que resulta positivo para el cultivo.

Los planteos de los productores

Esta indefinición de los protocolos aumenta la incertidumbre entre los productores, quienes entienden que es completamente necesaria la llegada de los trabajadores del Norte del país, ya que con la mano de obra local no alcanza. Asimismo, han planteado a las autoridades algunas posibles soluciones que se suman a las que ellos ya barajan.

José Luis Navarro, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas de Mendoza planteó que más allá del problema con las asignaciones sociales, no es fácil encontrar gente en Mendoza para que trabaje. Generalmente, quienes están dispuestos pertenecen a poblaciones rurales, pero el número no alcanza para completar la demanda.

En cuanto a los protocolos sanitarios, Navarro entiende que, en las fincas, la distancia social no sería un problema, ya que allí se trabaja con una separación natural. Los inconvenientes podrían estar en el traslado hasta los lugares de trabajo y el alojamiento de los cosechadores.

El panorama puede ser un poco más complicado en galpones de empaques, donde la separación entre las personas es mucho menor y, además, se manipulan los alimentos.

En este caso, Navarro expuso que en caso de darse un contagio en estos espacios, la producción debe parar por al menos diez días. Sería un golpe letal ya que se trabaja con productos perecederos que tienen uno o dos días de margen para su empaquetado.

Las soluciones que se barajan son el trabajo escalonado con diferentes grupos o la detección temprana de los contagios y los contactos.

Desde la Unión Frutihortícola Argentina, Omar Carrasco, su presidente, comentó que se han propuesto algunas soluciones al Ministerio de Economía, tomando como base los protocolos utilizados en la cosecha de cítricos que se ha dado en otras provincias.

Uno de los planteos de Carrasco es que, ante el temor de los trabajadores de trasladarse por los contagios, podría ser que ingresen a Mendoza aquellos que ya han sufrido el coronavirus, por lo que el riesgo se reduce notablemente.

En cuanto a la mano de obra mendocina, la sugerencia es que aquellos trabajadores que no han sido despedidos de sus trabajos pero que han sufrido una rebaja salarial, puedan tener en la cosecha un trabajo secundario, sin perder su ingreso original. Algo similar a lo que se plantea con los beneficios sociales.

Otra propuesta de la Unión Frutihortícola Argentina es un apoyo económico del Gobierno para que los productores puedan pagar mejor la cosecha y así la alternativa podría volverse más atractiva para los cosechadores.