sábado 23 de enero de 2021

La industria del vino está concentrada en unos pocos, que son los punta de lanza que abren mercados, pero también son los que ponen precio a la materia prima del productor
Fincas

Concentración: ¿preocupa en la industria del vino?

Estudios sobre el sector vitivinícola indican que las ventas en el mercado externo está concentrado en “unos pocos”.

La industria del vino está concentrada en unos pocos, que son los punta de lanza que abren mercados, pero también son los que ponen precio a la materia prima del productor

La vitivinicultura argentina y sus referentes siempre se jactaron de una cualidad única de la industria: se trataba de un sector con muchos jugadores donde los grandes no tenían una porción tan amplia del mercado y los chicos podían darse el lujo de competir y vender.

Pero esa afirmación parece haber cambiado. Un reciente estudio del Observatorio Vitivinícola Argentino (OVA) muestra que “de las 485 firmas que exportaron en 2019, las principales 10 empresas representaron el 68% del volumen comercializado, en tanto que 80 de ellas alcanzaron el 95% de las exportaciones. El dato preocupante es que las restantes 374 empresas sólo participaron en un 5% en cuanto a volumen, cuando en 2005 representaban el 18% del total y que de los 31 millones de litros que llegaron a exportar en 2007, hoy sólo despachan 9 millones de litros”.

Si bien el estudio del OVA no puede revelar los nombres de las empresas o grupos económicos, la consultora privada MRT, en un informe que publicó iProfesional, sostiene que las exportaciones de vino en Argentina serían lideradas por: 1° Grupo Peñaflor. 2° Grupo Catena. 3° Grupo Familia Zuccardi. 4° Trivento. 5° Grupo Salentein. 6° Norton. 7° Fecovita. 8° Puerto Ancona. 9° Grupo Pérez Companc. 10° Grupo Viña Santa Rita”.

Es cierto que, en el mundo, la industria del vino está concentrada en unos pocos, que son los punta de lanza que abren mercados, pero también son los que ponen precio a la materia prima del productor. Sólo hace falta ver el caso chileno.

A la luz de un nuevo año ¿son estos datos preocupantes?, en principio , sí.

Es que marcan que cada vez es más difícil para las más chicas lograr la salida exportadora y esto termina por achicarles las oportunidades de negocio y crecimiento que, a su vez, derrama en toda la cadena.

Pero, por otro lado, no es éste un proceso lógico por el que tiene que pasar una industria que está comenzando a transitar otra etapa en la venta al mercado externo.

La postpandemia, si es que este nuevo año logramos superar este gran problema mundial, dejará varios heridos en el camino.

¿Serán sólo las bodegas chicas las que sufran el embate o las grandes también se verán en problemas para seguir vendiendo?