Carlos Parrella Furlán: “El cepo es la síntesis de no tener un plan consensuado”

El productor ganadero analizó el presente de la actividad y aseguró que hay mucho margen para crecer, pero con un plan integral.
El productor ganadero analizó el presente de la actividad y aseguró que hay mucho margen para crecer, pero con un plan integral.

El productor ganadero analizó el presente de la actividad y aseguró que hay mucho margen para crecer, pero con un plan integral.

Carlos Parrella Furlán señaló que se necesita un plan ganadero a nivel provincial, que dé sentido a las medidas aisladas que se van tomando, e insistió en la importancia de que el programa nacional, que comienza a delinearse, contemple las particularidades de cada región e incentive la producción. Pese a que es crítico del panorama actual, asegura que para él la ganadería es una pasión y que por eso sigue invirtiendo en este sector.

El empresario incursionó en la actividad ganadera en los ‘90. Tiene una hacienda de cría en La Paz y otra de recría en San Luis. Además, trabaja campos de siembra de granos en Sampacho (Córdoba). Su frase de cabecera, que guía su espíritu emprendedor, es “quien no cree, no crece ni puede crear nada”.

- El año pasado la principal preocupación era la sequía. ¿Cómo perfila esta temporada?

- Venimos de una sequía importante, que nos llevó el año pasado a sacar hacienda de los campos y sin ningún tipo de apoyo por parte del Gobierno de la provincia. No existe un programa ganadero que asista a los productores, como pasa con otros sectores. Cae piedra o hay una inclemencia del tiempo y el Gobierno ofrece subsidios para viñateros o los productores frutícolas, pero en ganadería eso no pasa. No sentimos que exista una retribución cuando es necesario. La sequía fue extrema en 2020. En algunas regiones no llovió durante nueve meses.

No hay un plan integrado por regiones para que esto se pueda evitar. Con el avance de la tecnología se podría ir previendo si es un año de La Niña o del Niño, si es húmedo o seco. Existen parámetros y entes estatales con profesionales que pueden prever esto y asesorar a los productores, porque los medianos o grandes tienen asesoramiento profesional, pero los chicos no. Si se sabe que habrá sequía, se les puede recomendar que hagan el destete precoz, como se ha hecho en años anteriores, pero no hay un proyecto de trabajo para el sector. Hoy hay ausencia.

- ¿Qué opina del plan ganadero nacional?

- Lo más importante es que el país debe estar diferenciado por regiones, porque no es lo mismo dedicarse a la cría en la cuenca del Salado que en Mendoza. Tiene que incentivarse la producción con tasa subsidiada a valor producto.

El plan ganadero debe tener pautas a corto, mediano y largo plazo, y se tiene que constituir en una política de Estado para que, sin importar quién gobierne, se respete a raja tabla, porque el ganado es un pilar, como el sector agropecuario.

El productor tiene que participar, pero también hay que poner a todos los profesionales veterinarios e ingenieros agrónomos, en planta del Estado nacional y provincial, a trabajar en este proyecto del plan ganadero nacional.

Cualquier proyecto ganadero necesita 36 meses para que la vaca quede preñada, se recríe y se transforme en carne o se dedique como vaquillona a la reproducción. Ése es el tiempo que demora el ciclo. Los productores hasta hoy son emprendedores, valientes, pero este plan nacional que se está gestando tiene que dar confiabilidad para favorecer este proceso productivo.

- ¿Qué se necesita para incrementar la producción?

- Reglas claras. Hoy falta credibilidad y certeza en el proceso productivo. El cepo es la síntesis de no tener un plan consensuado. No es difícil, pero no se hace. Se necesita incluir a las provincias, por regiones, y que la premisa sea producir más. También habría que crear un mercado interno y uno externo, diferenciados. Si no, se cae siempre en lo mismo.

Mendoza hoy produce menos del 10% de la carne que consume y hay 340 mil cabezas bovinas, 30 mil de ovinos, cerca de 400 mil caprinos y 30 mil porcinos. Esto muestra a las claras que no existe una política ganadera en la provincia. Hablan de acueductos, pero no de caminos ganaderos y, si no hay caminos en buen estado, no se puede entrar a los campos ni sacar la hacienda. Como algo novedoso, la Dirección de Ganadería de la provincia habla del nuevo registro de marca. Pero, ¿está consensuado con otras provincias? No.

- ¿Qué hace falta para que la ganadería provincial siga creciendo?

- Además de los caminos ganaderos, que el “plan vaca” y el “plan toro” lleguen a todos los productores y no a algunos o a los que llegan primero. También hacer destete precoz cuando se prevé que va a ser un año con sequía y explicar a los ganaderos que, si no lo hacen, esa vaca no va a quedar preñada. Además, tener un frigorífico exportador, con cadena de frío, para que la carne llegue en condiciones óptimas y no está mal contar con un centro donde se congelen embriones, como el centro biotecnológico que se instaló en La Paz. Lo leí con asombro, pero me gustaría saber cuáles fueron las vacas, para ver de qué manera se va a mejorar la genética, y cuántos embriones se congelaron. Insisto, no digo que esté mal, pero hagamos cosas dentro de un plan.

En los ‘80 nadie creía que se podía hacer ganadería en la provincia. Se ha crecido, pero hay que hacerla crecer más, porque en las tierras que hasta 2000 había ganadería, como Córdoba y San Luis, ya no hay más. La producción ganadera se ha recostado sobre el Oeste, porque la barrera de producción de granos se ha ido corriendo. Nosotros tendríamos que estar con programas para recibir inversiones, pero no los hay. Sí veo con buenos ojos los avances que han logrado los municipios del Este, como Lavalle, La Paz y Santa Rosa.

Mendoza está situada en el corredor bioceánico, a 360 kilómetros del puerto de San Antonio, salida al Pacífico y el mundo. Hay que prepararse para abastecer el mercado internacional. ¿Usted ha escuchado quien haya planteado un programa a 50 años? ¿No? Por eso no cree. Se tiene que proyectar al futuro. Tienen que dejar de ser tan mezquinos y pensar realmente en el futuro.

El plan ganadero debe tener pautas a corto, mediano y largo plazo. Se tiene que constituir una política de Estado, porque el ganado es un pilar.

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