viernes 4 de diciembre de 2020

“Detrás del arco iris”, la propuesta de teatro por streaming que volvió a reunir a Luisa Kuliok y Osvaldo Laport.
Espectáculos

Vuelve Luisa Kuliok: la actriz que interpretó a las heroínas más poderosas de la telenovela nacional

Junto a Osvaldo Laport, esta inolvidable pareja de la época dorada de las novelas argentinas, presenta “Detrás del arcoiris” con un meet & greet virtual al final de cada show.

“Detrás del arco iris”, la propuesta de teatro por streaming que volvió a reunir a Luisa Kuliok y Osvaldo Laport.

Una de las duplas más emblemáticas de la televisión argentina llega al streaming con una obra de teatro acerca del amor en tiempos de cuarentena, el reencuentro con uno mismo, las cicatrices y qué es lo importante en la vida. Luisa Kuliok y Osvaldo Laport se presentan en una sala virtual para personificar a Mabel y Luis, en “Detrás del arcoiris”, que se estrenó el 3 de octubre y estará en cartelera todos los viernes, sábados y domingos a las 21.30 en Teatroplay.com.

El personaje de Luisa Kuliok es una psicóloga de 58 años que está al corriente de las nuevas tecnologías y en la soledad de su casa, entabló una relación con su asistente virtual. Sin embargo, un click la lleva de nuevo a un pasado que creía olvidado, donde alguna vez fue feliz.

Osvaldo Laport es un soltero de 60 años, que antepuso su trabajo a su vida personal, pero en estos momentos su empresa está al borde de la quiebra. Así y todo el amor lo sorprenderá.

A este super combo de actores, se suman Beto Casella, Facundo Gabandé y Jazmín Laport para completar historias personales de soledades, amores y desencuentros.

La idea original y la dirección general están a cargo de Laport, en tanto la producción general es de Francisco Scarponi, Mauro Dana Alice, Leo Zanutto.

Luisa Kuliok y Osvaldo Laport vuelve a formar pareja protagónica en esta obra vía streaming.Lissandro.Kaell

En esta entrevista, Luisa Kuliok habló de su carrera, el trabajo con Laport y las particularidades del streaming.

-Te reencontrás con Osvaldo Laport, con quien hiciste grandes éxitos, ¿cómo fue este reencuentro?

-Fue un encuentro hermoso e inesperado, la cuarentena tiene sorpresas, a veces abre lugares que uno no pensaba ni se imaginaba.

En realidad (Osvaldo Laport) estuvo tanteando por algunos lugares a ver si se animaba a llamarme y cuando me llamó fue una felicidad muy grande porque siempre deseé volver después de lo que habíamos hecho juntos. Tenemos una relación que no diría de amistad, sino un matiz de la amistad, de esos que son muy profundos. En este caso, con él, no importa si hablamos todos los días, pero acompañamos cada uno el proyecto del otro. En el teatro nos vamos a ver, hablamos cada tanto. Fue muy intenso lo que vivimos haciendo las novelas y se creó un vínculo para toda la vida, muy especial y muy sensible para los dos.

-¿Qué virtudes tiene trabajar con alguien con quien ya has compartido proyectos previos, y sobre todo tan emblemáticos?

-¡Soy una loca! ¡Es la primera vez que va a dirigir un audiovisual! Yo lo vi dirigir en teatro pero ¡esto es un audiovisual! Le dije “voy, me pongo en tus brazos, ¿cómo no?” Así que me lancé con mucha alegría y además estoy muy confiada. Soy muy respetuosa de los directores y directoras. Creo que esa persona que tiene la totalidad, sabe qué busca, qué quiere contar y me hizo muy feliz poder acompañarlo en esta aventura que significa tenerlo como compañero y que dirija la totalidad.

-Protagonizaste numerosas telenovelas que han dejado huellas en el público, ¿qué particularidades tiene hacer este formato televisivo?

Este formato es como una tabla de salvación en este momento porque los artistas necesitamos contar nuestras historias y sostener ese vínculo y ese romance que hay sobre todo cuando hemos hecho tanta televisión y tantas historias contadas a través del medio audiovisual.

Cuando nos es imposible encontrar nuestros cuerpos presentes, la posibilidad de un streaming, de hacer una entrega a través de una plataforma que además es nueva, todo es como inaugural, no?

-¿Qué es lo que más te gusta?

-Volver a trabajar con él en un sistema completamente nuevo, en una plataforma que se lanza ahora que es Teatroplay. Me da emoción que hayan decidido convocarme a partir de Osvaldo y que los productores también hayan dicho que sí. Creo que es una luz mágica la posibilidad de hacer un streaming porque no tenemos el teatro. No es como el teatro, y yo aspiro a que esto sea una herramienta que sumamos los artistas y que cuando vuelva el teatro podamos hacer las dos cosas.

-Con “La extraña dama” lograste un reconocimiento que trascendió fronteras y generaciones, ¿qué significó ese proyecto a nivel personal y profesional?

-“La extraña dama” fue para mí salir de la Argentina y llegar a los países que uno menos se imagina, como Turquía e Israel, donde salíamos con nuestra propia voz y subtitulados en hebreo, entonces la gente empezó a aprender el castellano con nosotros. Me iban escribiendo cartas en nuestro idioma. Ahí se me abrieron gran cantidad de posibilidades y también la confirmación de que en el mundo todos tenemos las mismas necesidades, el mismo sentido de vida y de muerte en cuanto a los miedos, los deseos y los sueños. Para mí fue además algo totalmente inesperado, nunca imaginé que me podría pasar semejante situación interpretando una novela. Eso me dio la posibilidad también de conocer otras culturas, de viajar y estar más cerca de las personas que era lo que a mí me gustaba.

-A lo largo de tu camino artístico te tocó interpretar a varias mujeres con gran fortaleza y luchadoras. ¿Qué les aportaste de vos, más allá de cuerpo y alma, y qué te aportaron ellas?

-¿Hay más aparte de cuerpo y alma? (se ríe). Mi sombra, no se puede andar por la vida sin la sombra que te acompañe, eso está siempre. Y también podemos entender la sombra como ese lugar que tenemos que tener en cuenta para saber que está el otro lado siempre, y también para que el público lo sepa. La cara de la moneda no es solamente una, hay dos, y también está la sombra.

Luisa Kuliok interpreta a una psicóloga que vuelve a un amor del pasado.Lissandro.Kaell

Pero entiendo a lo que te referís y creo que es “cuerpo, alma y pensamiento”. Para mí, encarar esos personajes de tanta fortaleza emocional, de tanto riesgo tomado con el cuerpo como fue “La extraña dama”, porque salía como baronesa Manfredi, en virtud de conseguir el amor de su hija y que fuera feliz, o sea que había una gran renuncia de por medio. Era el compromiso de una historia ética. Y como esa, también en “Venganza de mujer”, o “Más allá del horizonte” con esta mujer (Asunción Olazábal) que era una estanciera y defendía los derechos de los indios. O cuando en “Cosecharás tu siembra” se enfrentaba entre esos dos mafiosos y queda ciega, por lo mucho que puso en sus ideales. Siempre que uno transgrede, algo puede salir herido pero se abren los mundos luminosos de adentro y también lo que significa poder hacer un bien a los demás.

Así que para mí tomar esos personajes me hizo muy bien. Yo decía que cuando hacía “La extraña dama” era más buena porque tenía que apelar a mis zonas de más bondad y me hacían crecer como persona esos personajes.

-Has integrado historias con conciencia social como Juana Azurduy. ¿Qué valor le otorgas a los proyectos con compromiso social?

-Creo que esos son los espacios donde uno puede crecer mucho y de mi parte, como artista, siento un fuerte compromiso con lo que significa contar una historia. A mí siempre me gusta que tenga un mensaje que integre a la comunidad, que desde lo personal que cuentes tenga en cuenta lo que pasa. Somos seres sociales y es importante que esto se transmita y comparta. Es en la medida en que contando las historias las plasmamos con mucho compromiso. Como decía Brecht, así crecen y se transforman los pueblos.

-¿Cómo recibieron la noticia de poder hacer un proyecto artístico en este contexto de emergencia sanitaria? ¿Qué los cautivó del proyecto?

-No podría ser “Detrás del arcoiris” si no hubiera hecho todo lo anterior porque el hoy sin dudas tiene que ver con la memoria, con lo hecho y con el reencuentro que para mí es como encontrarme con Osvaldo en un lugarcito del arcoiris, donde los sueños son posibles, donde hay una mirada hacia adelante que tiene el mismo color.

“Detrás del arcoiris” es una comedia donde pasan cosas que nos tocan a todos desde el lugar de buscar una luz, la que tenemos adentro. Y todos los personajes tienen algo que los hace enfrentarse consigo mismos y poder desde allí hacer sus transformaciones.

Uno se sienta frente a una computadora o un teléfono para poder conectarse con el que está del otro lado y a veces uno se esconde detrás de eso, te armás un personaje para hacer eso en lo cotidiano. Acá, los personajes se animan a lanzarse con sus propias vidas y sus experiencias, a mostrarse en forma genuina. Por eso es tan rico “Detrás del arcoiris”, se van a encontrar con seres que son pura humanidad, puro sentimiento, pura ansia de vida. Me preguntabas si me identifico con este personaje y en algunos lugares sí. Yo no soy Mabel, ni Luis Osvaldo Laport, pero tenemos esas zonas más vulnerables, también errores, cuestionamientos, pensamientos, reflexiones, miedos, que los tenemos como todas las personas. Yo hice anclaje ahí. Son los héroes y heroínas cotidianas, lo que les pasa a las y los anónimos que andan por la vida, con lo difícil que es vivir, -más en estos tiempos- y buscan la luz, se comprometen, intentan y arriesgan. Me parece que arriesgarse es uno de los hilos que conducen “Detrás del arcoiris”. Y los invitamos a todos a subirse porque van a encontrar un lugar divino.