miércoles 14 de abril de2021

Esta temporada regresaron los eventos al aire libre y en salones, con gran concurrencia de jóvenes y adultos.
Espectáculos

Una tendencia que crece en pandemia: las milongas

El circuito de eventos y lugares para los amantes del 2x4 se expande en toda la provincia. Una costumbre popular que en plena pandemia revitaliza plazas y salones.

Esta temporada regresaron los eventos al aire libre y en salones, con gran concurrencia de jóvenes y adultos.

El tango, una danza propia del contacto, en el que el abrazo transmite y acompaña el movimiento no parece ser viable en tiempos de pandemia. Pese a las restricciones y meses de espera, las milongas al aire libre y salones volvieron a dar la bienvenida a los amantes del 2x4, que buscan en estos espacios, un momento de encuentro, aprendizaje y disfrute de buena música y baile, ahora con barbijo y alcohol en gel incluido.

Las milongas no es un fenómeno nuevo en Mendoza. A comienzos de los ’70 los sitios de baile y música se repartían por todos los departamentos y gozaban de gran popularidad. Suceso que volvió con fuerza en la última década y hoy en cada departamento hay un milonga donde despuntar el vicio y sacarle lustre a la pista con una de las danzas más notorias de nuestra cultura.

Y aunque el verano transita los últimos días y la pandemia achicó el circuito, estos eventos continúan iluminando la agenda cada semana.

Un lugar de convite y baile

Desde hace dos décadas, Pato Poblet organiza un clásico del tango en la ciudad, la milonga al aire libre de la plazoleta Vergara y es uno de las reuniones que volvió en febrero tras conseguir la habilitación.

“En un comienzo se demoró muchísimo y recién en febrero comenzamos con la habilitación de las milongas. Al principio en los lugares cerrados asistían pocos milongueros, después fue cambiando y la gente se animó. En cambio en los lugares al aire libre hoy más convocatoria”, comenta la bailarina y organizadora de esta propuesta gratuita donde asisten unas cuarenta parejas de baile cada viernes.

La consigna es bailar con barbijo y respetar la distancia entre cada pareja.

Esta tendencia se fue multiplicando en toda la provincia y hoy los departamentos del este, el sur y el Valle de Uco cuentan con eventos permanentes al aire libre y salones, para que los bailarines amateur y profesionales tengan un lugar de encuentro con el tango.

“El circuito de las milongas al aire libre en los últimos años se extendió a varios departamentos. El origen de la milonga fue en capital y en la actualidad hay en Godoy Cruz, Guaymallén, Luján, San Martín, San Rafael, Rivadavia”.

Con el tiempo, el interés por el tango suma adeptos y hoy tanto músicos como bailarines jóvenes se animan a ser protagonistas de la milonga dejando de lado el prejuicio de que es un espacio para adultos.

“Al comienzo asistían bailarines de entre 40 a 60 años, en cambio ahora bajó la edad y hay un público joven, adolescente e incluso hay escuelas de tango para niños. La edad promedio es de 30 a 50 años. Esta temporada los adultos mayores están más retraídos porque se cuidan por la pandemia, pero algo a destacar es que aumentó el interés por tomar clases en todos los departamentos”, puntualiza Pato Poblet sobre la adhesión de la gente al tango.

A diferencia del tango de salón y competitivo, la milonga es un punto de aprendizaje, diversión, disfrute, que sirve para gastar la suela de los zapatos y vivir el verdadero sentimiento de la danza de arrabal. En el circuito actual, cada evento propone lo suyo para dejar conforme al público y que vuelva cada semana. En el verano y con pandemia de por medio, los espacios al aire libre tomaron preponderancia y son los predilectos por los bailarines. La mayoría son eventos independientes, pero los municipios también se hacen eco del fenómeno y organizan diferentes ciclos.

“La vuelta a la milonga fue muy emocionante, porque todos estaban ansiosos por volver. A pesar de los protocoles que se respeta y a veces puede resultar molesto el uso del barbijo, la gente asiste”, cuenta Pepe Pagano musicalizador y parte de la organización de la Milonga La Jodida en Chacras de Coria, un espacio autogestivo que lleva ocho años en Luján de Cuyo.

Esta modalidad se expande en toda la provincia cientos de parejas disfrutan cada fin de semana del encuentro popular.

Buena música y el abrazo como terapia

La Milonga Tango Art, Estudio Zona, Pipistrela Tango y las Milongas a Cielo abierto, son algunos de espacios organizados por maestros tangueros que en la última década han impulsado el circuito con clases de tango para principiantes y milongas.

De miércoles a domingo se multiplican los eventos en cada rincón de la provincia, con propuestas para todos los gustos, que los amantes del género difunden por las redes sociales y grupos de WhatsApp.

Pero la música es uno de los factores principales a tener en cuenta a la hora de elegir una milonga. Con pistas o artistas en vivo, lo fundamental es que conviva el tango clásico y moderno para atraer al público adulto y joven, además de difundir a los nuevos exponentes de la música ciudadana.

“Todo lo hacemos con pasión y hay otros factores que hay que tomar en cuenta, desde recibir a la gente hasta interactuar con el público. Otra cuestión es la buena música, poner temas que les gustan a todos. El milonguero no va a comer, pero le gusta tomar algo mientras baila para acompañar el momento o una comida, siempre teniendo algo accesible y bueno. Para que vaya el público joven hay que poner un tango moderno y nuevo, eso atrae. Por ahí los veteranos son más reticentes, pero hay que cambiar ese aspecto y difundir las orquestas nuevas”, detalla Pagano sobre su experiencia en el espacio de Chacras de Coria.

El amor por el tango se multiplica en las distintas generaciones y hoy los curiosos que tomaron clases para probar y vivenciar de que se trata, son los que cada semana tienen asistencia perfecta en la milonga.

“El tango se convierte en una pasión, en una forma de vida. Comencé con una clase para probar y no deje nunca más. Hace años había solo un par de milongas, y todo los milongueros nos reuníamos allí una o dos veces por semana, pero yo esperaba con ansias que llegue el domingo para ir a bailar”, cuenta Alejandra Ruíz (36) que baila y transita la milonga desde los 19 años.

Hasta el año pasado el circuito de milongas creció notablemente y de lunes a lunes, cada noche se encendían las luces de la pista y Mendoza se vestía de arrabal. En la actualidad, los milongueros y organizadores se adaptan a las circunstancias para no perder esos espacios y que el tango como danza no pierda su lugar.

“Para mí la milonga es un punto de encuentro, con amigos y conocemos a más personas que los mueve la misma pasión, el poder bailar y disfrutar del tango. La milonga es mi lugar en el mundo, me siento cómoda, es mi cable a tierra, se termina convirtiendo en una necesidad”, sentencia Alejandra sobre su amor por el tango y el atractivo de la milonga.

Circuito milonguero en Mendoza

Milonga al Aire libre. Viernes a las 20.30, en la plazoleta Vergara (Belgrano y Arístides, Ciudad).

Milonga La Jodida. Domingos, a las 20 (clases de tango) y 21.30 hs, Teatro Leonardo Favio (Frente a la plaza de Chacras de Coria).

Zona Tango. Milonga y música en vivo. Miércoles, a las 21.30, en Perú 1779 (Ciudad).

Clases de Tango en el Rosedal. A cargo de Ansuya Difonso “Papirusa Tango”. Miércoles a las 20, en el Parque General San Martín.

Tango en la Terraza. Miércoles, a las 20.30, en las Terrazas del Hyatt (Chile y Sarmiento, Ciudad).

Milonga y clases en el Patiecito. Domingos, a partir de las 20, en Paso de los Andes 781, Ciudad.

Milonga La Auténtica. Jueves, en Tango Club (Villanueva).

Milonga a Cielo Abierto. Domingos, a las 20, en San Martín.