domingo 9 de mayo de2021

Un año sin el Festival del Viña: tres anécdotas para tenerlo presente
Espectáculos

Un año sin el Festival del Viña: tres anécdotas para tenerlo presente

Es las primera vez en 60 años que la fiesta de la canción se suspende, por lo que el tan temido Monstruo dormirá unos meses más. Tres anécdotas que marcaron el festival: desde Xuxa al gaviotazo de Enrique Iglesias.

Un año sin el Festival del Viña: tres anécdotas para tenerlo presente

Parece mentira: este 2021 es el primer año en el que el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar no se realiza. El monstruo, el público más grande e impiadoso de Latinoamérica, dormirá al menos hasta el próximo año, y la Quinta Vergara permanecerá con las luces apagadas.

El festival cumplió 60 el año pasado, desde ese 21 de febrero de 1960 que se dio a conocer para convertirse en la fiesta veraniega del Pacífico. Desde entonces, todas las últimas semanas de febrero fue el evento musical más importante del continente, televisado en toda Latinoamérica y con un alcance de otras millones de personas más.

Las últimas ediciones habían sido memorables, por la convocatoria y por las estrellas invitadas: el año pasado, Ricky Martin; y el anterior había marcado el renacer de los Backstreet Boys (un año después, antes de la cuarentena, habían hecho delirar a los argentinos en el Campo Argentino de Polo). En la competencia folclórica, además, nuestro país venía con buena racha: en 2019, se había consagrado Destino San Javier. El año pasado, Nahuel Pennisi.

La pandemia de Covid-19 llegó dramáticamente a Chile y ya en noviembre, en una muestra de preocupación por la salud pública y la sensatez, la alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, acordó con las dos señales de televisión locales (con quienes tiene a cargo la organización) la suspensión del evento.

A lo largo de historia, el festival de Viña, como ícono cultural del Continente, también fue sumando anécdotas, curiosidades y sobre todo muchos escándalos. No en vano el público, tan exigente, se ganó el apodo de “monstruo”. Recordamos tres historias que marcaron el festival.

Enrique Iglesias lastima a la platea

Un artista se debe a su público, dicen. Pero lo que hizo el hijo de Julio en el 2000 fue demasiado literal: cuando le entregaron la Gaviota de Plata, ese premio emblemático que se instauró en 1969, no tuvo mejor idea que lanzarlo a la platea, para “devolverlo” a sus fans.

Enrique venía de grabar discos súper exitosos y de actuar en el Super Bowl, lo que marcó su internacionalización al mercado inglés. En febrero, iba a tener en Viña su consagración en Latinoamérica: su show fue precedido por una verdadera locura por parte de sus fanáticas, que festejaron sus piruetas sobre el escenario. Al final, se puso la camiseta de la selección chilena de fútbol, aceptó un ramo de flores y corrió a través de las tablas y, en el momento menos pensado, lanzó su pesado premio como una forma de agradecimiento.

La idea tuvo pésimas consecuencias: nadie pudo atajarlo y, en cambio, hirió a dos asistentes. Cecilia Bolocco, quien era presentadora ese año, intervino incrédula: “¿Pero que haces, Enrique?”, lanzó intentando moderar la situación, ya salida de control.

Una de las fanáticas heridas subió al escenario para devolverle al cantante su Gaviota. Y así, entre un abrazo inesperado entre la fan y Enrique Iglesias, más una Cecilia Bolocco estupefacta que solo atinó a limpiarle la sangre del cuello a la mujer y una gaviota de plata que, literalmente, abrió las alas para volar por los aires, se terminó el romance del español con Viña del Mar: es decir, nunca más volvió.

El monstruo se ensaña con Xuxa

Lo que sucedió con la cantante y conductora brasileña ese mismo año 2000 es uno de los episodios más lamentables y a la vez confusos de la historia del festival. Para entenderlo hay que remontarse al debut de ella en ese escenario, justo diez años antes, en 1990, cuando se convertía en una de las animadoras infantiles más famosas del continente. Ese año su participación no fue muy bien recibida, pues actuó con un muy evidente playback, por lo que el Monstruo, rencoroso y de buena memoria, dejó pasar una década para tomarse una venganza.

En uno de los momentos más esperados del show, el público atacó con todo. Ella propuso jugar con el “Ilarié, oh oh oh”, cantando ella la primera parte y esperando que los demás respondiesen. Sin embargo, la situación se tornó confusa para la brasileña, porque empezó a notar que la respuesta que recibía no eran precisamente las tres graciosas exclamaciones, sino algo que no alcanzaba a descifrar y que encendía el ánimo en la platea y las gradas.

Cuando se acercó con el micrófono a alguien del público, que coreó muy claramente las sílabas “¡Chu! ¡Pa! ¡Ló!”, Xuxa quedó estupefacta. Rápidamente entendió el doble sentido y se mostró muy dolida. “Tiene doble sentido, entonces no me gusta”, dijo en su tierno portuñol. Poco después dejó el escenario visiblemente afectada, por lo que el presentador Antonio Vodanovic tuvo que salir a calmar las aguas y rogar por que ella volviera, lo que hizo, sí, pero muy dolida y confundida.

Le dijo al público: “Pensé que no me querían”, lo cual era probablemente cierto, pero su mar de llanto pareció suavizar al Monstruo. Después, cuando todo pasó, ella se mostró molesta y comprensiblemente decidió no pisar nunca más el festival.

El desastre que no fue

A causa de un berrinche de Ricardo Arjona es que se pudo evitar una tragedia en Viña del Mar. Esa es la conclusión de lo que pasó en la madrugada del sábado 27 de febrero del 2010, cuando un sismo de 8.8 de escala Richter azotó la región del Biobío.

Si el guatemalteco no se hubiera negado, su show, como artista principal, habría cerrado el festival esa noche, lo que habría acumulado a la mayor cantidad de gente en la Quinta Vergara hasta pocos minutos antes del sismo. El lugar no habría alcanzado a vaciarse de gente al momento en que el pánico sumió a todo el país.

Las coincidencias fueron fortuitas: la agencia del cantante no quería que terminara él muy tarde de actuar, y después de su show siguió el de la cantante colombiana Fanny Lu, que empezó con muy buenas energías pero se fue pinchando a medida que avanzaba. Sin el astro ya en la grilla, una gran parte del público se retiró. De hecho, pocos minutos antes del sismo, Arjona aterrizaba en su helicóptero en el Sheraton, donde vivió el sacudón con mucha seguridad.

En YouTube pueden incluso encontrarse videos de movileros que aun no terminaban de hacer su trabajo en los alrededores de la Quinta Vergara y terminaron registrando de casualidad uno de los terremotos más grandes de los que se tenga registro. Dejó un total de 525 muertos y 4 desaparecidos. Al día siguiente iban a actuar La Ley y Los Fabullosos Cadillacs, algo que finalmente nunca pasó.