sábado 26 de septiembre de 2020

La ex vedette de 62 años, contó en Canal Nueve la gravedad de su estado de salud.
Espectáculos

Susana Romero: la morocha que en los ‘80 rompió el cánon de la belleza nacional

Alejada hace varios años de los medios, la actriz y vedette fue operada en dos ocasiones y lucha por su vida. El perfil de una figura que dejó las cámaras por un camino espiritual.

La ex vedette de 62 años, contó en Canal Nueve la gravedad de su estado de salud.

Las nuevas generaciones quizá no la conozcan, pero la actriz y vedette argentina Susana Romero marcó un hito en la televisión de los ’80 y ’90. Su popularidad creció como compañera en la pantalla de Alberto Olmedo en el ciclo “No toca botón”, junto a Javier Portales. Su relación con el humorista fue muy estrecha y es fuente de consulta cada vez que se recuerda al rosarino.

Pero tras cuarenta años de camino en el teatro y la televisión, Susana Romero se fue alejando de a poco de los medios y buscó otro camino, cerca de la espiritualidad y la defensa de los animales, lejos de las luces de la pantalla y la marquesina de la revista. Hoy la bella mujer de 62 años transita uno de los momentos más duros de su vida. En plena pandemia fue hospitalizada y operada dos veces por problemas cardiacos.

Luego de varios diagnósticos errados, la actriz fue sometida a dos intervenciones quirúrgicas en plena pandemia y se encuentra recuperándose en su casa, lejos de sus dos hijas que no la pueden visitar para evitar el contacto.

“Tuve dos operaciones de corazón complicadas. No me siento bien, me falta el aire, estos días no me ayudan y la soledad tampoco. Ayer y hoy fueron los peores días, hay otros días en los que zafo”, comentó en un audio telefónico que fue difundido en el programa “Confrontados” conducido por Mariana Calabró.

Más allá del post operatorio lógico que debe realizar, al parecer la morocha tiene una parte de la arteria carótida semitapada, lo que le impide respirar con normalidad.

 “Estoy en plena recuperación, me falta todavía porque encontraron también que tengo una parte de la carótida semitapada. Es todo por el estrés, porque no fumo, no tomo nada”, agregó sobre las causas de la enfermedad, dado que tiene una buena alimentación, es vegana y siempre mantuvo una vida sana.

Pese a todo, en apenas un mes y medio sufrió dos operaciones importantes, para salir adelante. Aunque siente la soledad en este momento crucial y no le permite recuperar su estado anímico, golpeado por los problemas de salud que la aquejan hace tres años.

“Hace más de tres años que vengo con problemas y cada vez peores porque nadie daba en la tecla. Pensaban que era un tema óseo y otras cosas, menos lo que tenía. Con los estudios, me dijeron que no tenía nada en los huesos y que quizá fuera algo cardíaco. Y salió que sí, tengo un soplo en el corazón de toda la vida. Tengo el 76 % de las arterias tapadas, y también la femoral de las piernas, más el corazón y la carótida”, detalló sobre el cuadro que padece y tras las intervenciones quirúrgicas espera recuperarse.

Fiel a su carácter sincero y con las palabras justas, Susana Romero afirma que está viva de milagro.

“No sé cómo seguía respirando, ya me tendría que haber muerto mucho antes. Me quisieron hacer tres by pass y me negué. Entonces, me hicieron cinco stent en las piernas. Me tuvieron que coser las arterias. Tomo muchos remedios, estoy harta. El médico me obligó a hacerme la segunda operación. Yo no me quería operar más. Cada una duró seis horas. Estoy tan cansada... Y me hice las dos operaciones en el medio de la pandemia, con apenas un mes y pico de diferencia. Pero bueno, sigo respirando. Hasta cuando, no sé”, afirmó desahuciada por el momento crítico que transita.

Y algo que no le juega a favor es la soledad. Afirma que está acostumbrada a estar sola, pero siente la distancia de sus dos hijas, fruto de su matrimonio con Abel Jacubovich. “Mis hijas me llaman todos los días, mi hija de España y mi hija que vive acá me manda lo que necesita para que no salga a comprar. De lejos, me cuida un montón, y hace lo que puede. El tema bravo es a la noche. Tengo el botón antipánico, pero si me caigo redonda en el piso, no puede abrir nadie. No quiero pensar. Me dijeron que tenga una enfermera pero no quiero, estoy acostumbrada a estar sola”.

De chica Olmedo a artista plástica

Con tan solo 15 años, Susana Romero fue coronada Miss Argentina, en el certamen conducido por Nicolás Pipo Mancera. Con 12 votos a favor, la bella morocha representó al país en el concurso celebrado en Atenas y tras obtener el sexto lugar, a su regreso al país comenzó una exitosa carrera como modelo y actriz.

Susana Romero luego de sus éxitos televisivos se alejó de las pantallas y se volcó a la vida espiritual y la pintura.

Deslumbraba en las pasarelas de moda a fines de los ’70 y comienzos de los ’80. Pero dueña de una gracia particular, fue lo que llamaban en esos años una chica Olmedo, convirtiéndose en la compañera del ciclo “No toca botón”, que el comediante rosarino hacía junto a Javier Portales con total éxito hasta 1987. Romero junto Silvia Pérez y Beatriz Salomón marcaron un momento del programa y este fue el gran suceso para la impactante morocha.

Fue en 1986 que debutó en teatro junto a Olmedo en la recordada obra “El negro no puede”. Y de ahí su estrecha relación de amistad y trabajo con el humorista fallecido.

En esos años se la vinculó sentimentalmente con el tenista Guillermo Vilas, pero el romance duró solo unos meses. Aunque se la vinculó con otros deportistas, luego de la muerte de Alberto Olmedo siempre fue un mito si realmente hubo un romance entre ambos.

“No estuve enamorada de Alberto Olmedo, él de mi dicen que sí. Por lo menos eso me contó Pepe Parada que tenía unas cartas escritas por él. Alberto era muy seductor con todas las mujeres y si eran nuevas, mucho más. Yo siempre lo llevaba por el lado del humor”, confesó años atrás en una entrevista sobre su estrecha relación con el actor y humorista.

La Negra como la conocen en el espectáculo continuó su camino como actriz y conductora en distintos ciclos como “Tucholandia”, “Movete” o “Sos mi vida”, novela con Natalia Oreiro en Canal 13.

Una de las obras de Susana Romero que experimenta con el expresionismo y el hiperrealismo

Pero en paralelo y como ocurrió con muchas figuras de su generación, se volcaron a un camino espiritual y lejos de los escándalos. En 2008 publicó “El amor después de la pena”, donde describe un proceso de experiencias milagrosas y un camino místico, que la llevaron a volcarse de lleno a la fe. Además relata sobre una serie de abusos que sufrió en manos de su tío en la infancia.

Vegana por convicción y defensora de los derechos del animal, su carrera como artistas plástica fue exitosa y se destacó en el hiperrealismo. Trabajó con distintos colectivos y expuso en varias galerías importantes, lo que le permitieron hacer un camino en la pintura, faceta que mantiene en la actualidad.