miércoles 28 de octubre de 2020

Susana Bombal, una referente femenina de la literatura y la cultura mendocina.
Sup. Cultura

Susana Bombal, ciudadana del mundo

La especialista ahonda en la literatura de esta importante figura para la cultura mendocina.

Susana Bombal, una referente femenina de la literatura y la cultura mendocina.

“A Susana Bombal”

“Alta en la tarde, altiva y alabada, /cruza el casto jardín y está en la exacta/ luz del instante irreversible y puro/ que nos da este jardín y la alta imagen/ silenciosa. La veo aquí y ahora,/ […] / o descifrando el mágico alfabeto/ de las estrellas de otras latitudes/ o aspirando una rosa en Inglaterra/ […]”. Jorge Luis Borges (El otro, el mismo)

Susana Bombal (1902-1990), se nos presenta como una auténtica “ciudadana del mundo”, e inevitablemente unida a la figura de Jorge Luis Borges, quien fue su amigo y mentor literario, y la inmortalizó en versos inolvidables. Del mismo modo, la escritora dejó como legado su voluntad de perpetuar la memoria del amigo en su residencia sanrafaelina, a través de la construcción de un laberinto, con diseño de Randoll Coate, que contiene los principales símbolos evocadores del universo literario borgeano Quizás por ello, la producción literaria de Susana Bombal ha quedado relegada en la consideración del gran público, que ignora la originalidad y relevancia de esta escritora, quien transita un rumbo literario alejado por igual del realismo y la narrativa fantástica, y que se revela como conocedora de las modernas técnicas novelísticas que entraban en vigencia en la literatura en la segunda mitad del siglo XX.

Susana Bombal nació en Buenos Aires el 16 de diciembre de 1902. Perteneció a una antigua familia mendocina: su abuelo, Domingo Bombal Ugarte, fue once veces gobernador interino de la provincia de Mendoza. Su abuela paterna, Nemesia Videla, murió en el terremoto que destruyó Mendoza en 1861 junto con sus tres hijas pequeñas. Se salvó milagrosamente Domingo Evaristo Bombal, padre de Susana, por encontrarse debajo de su cuna en el momento del sismo.

En 1866, Domingo Bombal se instaló en una finca distante “diez leguas” de la ciudad de San Rafael, construida como una estancia de frontera fortificada, y que Susana bautizará luego como “Los Álamos”. La madre de Susana Bombal, -Susana Hughes- era hija de galeses que llegaron a Buenos Aires para la construcción del ferrocarril. Esto hará que Susana hable y escriba el inglés con total naturalidad. Su padre murió en 1908, dejando a Susana Hughes, viuda con tres niñas pequeñas, razón por la cual decidió instalarse en Buenos Aires y arrendar la finca de San Rafael. La educación de Susana Bombal fue esmerada. Aunque no asistió a colegios, recibió clases particulares  de música, canto, pintura y escultura. Contrajo matrimonio en 1928 con Mauricio Harilaos. Regresaron a San Rafael y restauraron la finca familiar. Se separaron en 1951.

Entre 1957 y 1977 desarrolla su labor literaria junto con una intensa vida social ligada a lo intelectual y cultural; Susana transformó la estancia familiar en un refugio de poetas y artistas en los años 40. Además de Borges, en aquella casona se hospedaron Manuel Mujica Láinez, Raquel Forner, Raúl Soldi y Héctor Basaldúa, entre otras personalidades. En la residencia se conservan obras de arte que reflejan esta amistad, como un tapiz confeccionado por Norah Borges o un mural pintado por Basaldúa otros.

Antes de escribir y publicar textos de ficción, Susana Bombal se desempeñó como traductora de poetas latinoamericanos al inglés. Publicó regularmente en la revista inglesa Poetry, de la British Poetry Association, con aportes de traducciones propias de poemas de Leopoldo Lugones, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Silvina Ocampo, Ricardo Molinari, Ezequiel Martínez Estrada, Manuel Mujica Láinez, Alfonsina Storni y Jorge Luis Borges. También fue colaborada del suplemento cultural de La Nación, en el que publicó cuentos breves, reseñas y críticas, y, en Mendoza, de la revista Versión. Dio conferencias y ofreció audiciones culturales en Buenos Aires, en varias provincias y en la BBC de Londres. Fue vocal de la junta directiva del Centro Argentino del PEN Club Internacional durante tres períodos

Murió en Buenos Aires en octubre de 1990.

El laberinto de Borges en la Finca Los Álamos de San Rafael, actual paseo turístico y cultural de casi dos hectáreas que remite a la relación entre Susana Bombal y el gran escritor argentino.

Su obra literaria es relativamente escasa y se compone de los siguientes títulos: Tres domingos, (1958), novela breve con prólogo de Jorge Luis Borges y una viñeta de Norah Borges; El cuadro de Anneke Loors (1963, cuentos); La predicción de Betsabé (1970); Los lagares (1972); Confidencias en el jardín (1977, cuentos); y Morna (1960, Teatro), que se publicó también en inglés bajo el título Green Wings (1959) y mereció el Premio Municipal de Teatro Inédito.

Su obra discurre con soltura por diversos géneros literarios, del mismo modo que por diversos paisajes y ambientes sociales; como señala Ana Beatriz Alonso de Giglio, “La predicción de Bethsabé (1970) y Los Lagares (1972) transcurren en espacio mendocino y, aunque no manifiestan rasgos particulares de la llamada literatura 'regionalista o ‘de intención regional’ sí podemos incluirlos, por su tratamiento del espacio, por su revalorización de las tradiciones y costumbres locales y la caracterización del paisaje humano en el canon de la literatura regional” (2009: 64).

El cuadro de Anneke Loors, por su parte, es un conjunto de siete relatos de extensión diversa, dedicados a conocidas personalidades del mundillo literario y cultural de la época, como Jorge Luis Borges, su amigo entrañable; Adolfo Mitre, periodista y hombre de letras o Eduardo Mallea, que fue durante varios años director del suplemento cultural de La Nación. En esta colección encontramos muchos elementos para establecer algunas constantes de la narrativa de Susana Bombal: en primer lugar, la centralidad de la figura femenina, en distintos roles o situaciones, pero generalmente responsable de la focalización narrativa; la sugerencia de amores contrariados o matrimonios desavenidos; la alusión antes que la exposición directa; la postulación de destinos simétricos; los sueños, visiones y pesadillas como motores de la trama o los recuerdos que afloran constantemente y son responsables de constantes superposiciones temporales, al igual que las premoniciones; y la clave religiosa, junto con los símbolos, en particular las connotaciones significativas que adquieren algunos espacios.

Finalmente, la obra teatral Green Wings (en su publicación original) o Morna, en su versión en español se ubica en el interior de la biblioteca de Old Manor, una mansión inglesa. La didascalia inicial describe un ambiente con “muebles confortables y sobrios” y “algunas antigüedades”; sobre la chimenea, “cuadro antiguo que representa un antepasado de la familia” (1960: 9), del mismo modo que en “El cuadro de Anneke Loors”, elementos que en su conjunto componen un ambiente sencillo pero a la vez refinado, digno marco de las tramas que en ellos se desarrollan, protagonizadas generalmente por mujeres cuyos conflictos sentimentales proporcionan, casi sin excepción, la materia narrativa.