domingo 29 de noviembre de 2020

Silvio Rodríguez
Espectáculos

Silvio Rodríguez estrena un disco y se lo dedica a siete amigos fallecidos

El trovador más popular lanza hoy un nuevo disco, después de cinco años de silencio. Se trata de “Para la espera”, que solo tendrá formato digital y que dedicó a algunos amigos muertos recientemente, como Marcos Mundstock.

Silvio Rodríguez

El trovador se puso la guitarra al hombro y está de regreso. Su último disco, “Para la espera”, se puede escuchar íntegro desde hoy viernes, solo en plataformas digitales. Así, a tono con el streaming que mueve hoy el mundo, es que Silvio Rodríguez tramó su vuelta. Y es la primera vez que lanza, además, un disco sin formato físico. Ya no hay carne, solo sonido.

Aun así, quiere que “Para la espera” se difunda por todas partes. Quiere que los cubanos, por ejemplo, lo escuchen, lo bajen, lo copien, lo graben, lo pasen de mano en mano y de casa en casa. “Quiero regalarles este disco a los cubanos”, aseguró en una entrevista al diario La Tercera, una de las pocas que dio estos días.

Todo anuncia que es un disco distinto. “Amoríos”, del 2015, había sido creado con vientos de banda jazzera, mientras que ahora nos encontraremos (como atestigua el single “La adivinanza”) con la simpleza primigenia de sus canciones, con la dulzura acústica de su guitarra. Además, se trata de un disco que traba amistad con la muerte. Se lo dedica a siete amigos fallecidos, y en la gráfica lo vemos a él mismo tumbado boca arriba con su instrumento, en lo que algunos quisieron ver una analogía con un ataúd. ¿Sobreinterpretación? Quizás, aunque Silvio no es alguien que se ahorre metáforas y guiños.

En este disco, de 13 canciones (10 de ellas totalmente inéditas), el cantautor toca también bajo, percusión y se hace sus propios coros y apoyos, como los silbidos de “Aunque no creo, veo que me alejo”.Por lo que adelantó, hay en él profusión de historias y homenajes. Desde “Conteo atrás”, que nos cuenta de alguien que debía tomar un tren y lo pierde, hasta “Noche sin fin y mar”, un tema que tiene una gran relación emotiva con él. Recordò que en 2017 su amigo Luis Eduardo Aute –fallecido en abril- estaba en coma y cuando él fue a visitarlo al hospital se puso a cantarle esta canción. Y despertó, como por obra de un milagro.

Hay también canciones oníricas, como “Modo frigio”, que transcribió directamente desde un sueño. “En general —dijo—, el disco está hecho de canciones que, aunque haya sentimientos afines, son muy distintas entre sí, y eso es algo que me complace. Eso y que no hay violencia. Son canciones introspectivas, suavecitas; aunque nunca me gustaron las canciones bonitas”.

Un mundo nuevo

Silvio Rodríguez pasa la pandemia igual que todos, con barbijo y preocupación. Sin embargo, confiesa que a la guitarra la tiene guardada. Prefiere pintar, escribir, atesorar momentos con su familia y, aunque no lo crean, atender personalmente su blog Segunda Cita.

Musicalmente, se empapa de música académica, canciones antiguas y grupos como Emerson, Lake & Palmer. Hallazgos que lo inspiran. El covid-19, por su parte, le motiva reflexiones como esta: ““Hay muchos pensadores de distinto calibre y tendencias reflexionando sobre lo que estamos viviendo. Yo personalmente no creo que el mundo vaya a cambiar mucho. Vamos a tratar de volver a ser nosotros, para bien y para mal. Ya estamos mal acostumbrados y mal hechos, y hay muchos intereses con poder. Sí creo que es posible que todo esto nos ayude a reflexionar sobre la libertad y la transparencia”.

El integrante de Les Luthiers falleció el pasado 22 de abril.

A los amigos

Entre marzo y abril de este año, Silvio Rodríguez despidió a siete amigos. Distintas situaciones, distintas edades, países diversos, pero la misma tristeza. Entre ellas, la que nos tocó más cerca fue la de Marcos Mundstock, actor y humorista inolvidable, a quien definió como “un imprescindible de ese monumento a la inteligencia que es Les Luthiers”.

Los otros son Aute, Tupac Pinilla, Juan Padrón, César López, Luis Sepúlveda y Óscar Chávez. A ellos está dedicado “Para la espera”, en cuyas notas de presentación lamenta: “Excelentes creadores que el mundo ha perdido”. Ojalá la suerte de epitafio augure uno de sus mejores discos.