martes 27 de octubre de 2020

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El músico y ex Vox Dei lanzó una versión de su tema "Presente" a 50 años del lanzamiento.
Espectáculos

“Presente”, de Ricardo Soulé, y la increíble historia de amor que dio vida a este hitazo del rock argentino

El legendario músico estrenó una versión de “Presente”, en homenaje a los 50 años de este clásico nacional. En esta charla habla del rock, de la cómo surgió esa canción y su otra pasión, la cetrería.

El músico y ex Vox Dei lanzó una versión de su tema "Presente" a 50 años del lanzamiento.
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Ricardo Soulé tiene un sueño y deseo recurrente, el de poder volar. Que su cuerpo tenga la potencia de un ave rapaz y pueda llegar bien alto, cerca de Dios. Ese pensamiento recurrente lo acompaña a diario y es parte de su filosofía de vida, de su forma de ver la existencia y también sentir la música.

A los 70 años, el ex Vox Dei celebra un aniversario redondo, el de la canción “Presente”, un emblema del rock nacional, que luego fue parte del lado B del disco debut “Caliente”, de la legendaria banda de los ’70. La letra la compuso a sus 17 años, luego de una ruptura sentimental con su novia Grace, su actual esposa, que como la canción son compañeros desde la juventud.

“Todo concluye al fin, nada puede escapar…todo tiene un final, todo termina” es la popular frase con la que comienza el tema que ahora versionan con su voz Ricardo Mollo, David Lebón, Chizzo Nápoli (La Renga), Elena Roger, Juanchi Baleirón, Gabriel Pedernera, Guillermo Vadalá y Mery Granados, en un homenaje a 50 años de la edición de un clásico del rock nacional.

Mientras disfruta del abuelazgo jugando con su nieto Filipo de casi dos años, al que ya le regaló un violín y de a poco le va tomando el gustito a la guitarra, como una afinidad inevitable de crecer con un abuelo músico, el multiinstrumentista y compositor acaba de estrenar esta versión de uno los temas más representativos de su extensa carrera.

-¿Cómo surgió la idea de grabar esta nueva versión?

-Es una iniciativa de la producción con la que vengo trabajando desde el año pasado, que junto a Nito Mestre, Litto Nebbia y Silvina Garré hicimos un cuarteto con el que tocamos en Buenos Aires, en Santa Fe e hicimos un disco. Al productor se le ocurrió hacer un homenaje a “Presente” invitando a músicos importantes del rock y la música. Y así se armó y se hizo de la manera que ahora se trabaja a kilómetros de distancia. Nunca lo vi a Mollo, ni a David.

-Esta canción lo acompañó a lo largo del camino, ¿hay alguna anécdota especial que recuerde?

-Anécdotas tengo cantidad, pero no pude deshacerme de ella desde que la escribí hasta el momento, porque siempre la gente la pide, la conoce y tiene un vínculo donde forma parte de la vida de muchas personas que no solo son del rock. Hace poco conocí a Facundo Saravia y me confesó muy emocionado que una de las primeras canciones que cantó fue “Presente”. Y que un Chalchalero cante Presente no sé qué más puedo pedir.

La canción "Presente" cumple 50 años y Soulé estrena una nueva versión, junto a músicos argentinos.

-¿Se considera un músico prodigio que a muy corta edad comenzó a componer canciones tan representativas para la música nacional?

-Sí. Me llevó tiempo reconocerlo y darme cuenta de esas cosas, porque los músicos estamos relacionados con el ego del artista y esa vergüenza de reconocer ciertas cosas. Pero es verdad comencé a escribir muy chico, incluso antes de Presente escribí los “Libros Sapensiales”. Y eso ahora que tengo 70 años me doy cuenta que no lo hacían todos los chicos. Y como fue un beneficio estar vinculado con la música de muy chico fue una cosa muy pesada de llevar.

El violín fue el primer instrumento que lo acercó a la música. Y en plena adolescencia escribió canciones memorables del rock nacional.

-También hay una tendencia generacional que se repite en varios músicos de su época es la relación con la música, pero desde el lado académico.

-A mí no me dieron oportunidad en mi casa, me agarraron de las pestañas y me mandaron a estudiar música de una. No tuve posibilidad de rascar la guitarra como se decía de manera peyorativa. Por ejemplo, a mi profesora de violín le molestaba mucho que yo quisiera tocar la guitarra. Pero en ese momento mis tíos maternos eran muy tangueros. Y yo los veía tocar la guitarra y me encantaba. Y se le comentaba a la profesora y no quería saber nada. Por eso me costó meterme en el mundo de la guitarra por una cuestión académica y que más tarde explotó con los Beatles y el rock.

-Lo llamativo es que la lírica de esa época sigue vigente, ¿Creés que este momento es clave para que se genere un quiebre en ese aspecto de la música?

-Lo que pasó con nosotros es que somos los continuadores de una línea literaria, filosófica, lingüística que se desencadena en la Perla del Once. Es donde nace un movimiento literario con Macedonio Fernández como abanderado y toda la troupe que giraba en torno de él, como Borges, Marechal. Y cuarenta años después el movimiento incipiente del rock se sitúa en el mismo sitio y evocando a estos personajes de la literatura. Entonces somos descendientes de ellos, desde el punto de vista ideológico y geográfico. Y eso es muy difícil de saltar.

Pero a medida que pasó el tiempo, los gobiernos militares, o gobierno autoritarios que llevaron todo hacia lo material, la cotización del dólar, cosas que no tienen nada que ver con la cultura, fueron distrayendo a la juventud. Entonces esta juventud tiene muy poco de ejemplo y paradigma como para seguir. La lírica de hoy pinta de cuerpo entero el mundo que vivimos que es la vacuidad, de la banalidad por antonomasia, la expresión de nuestra música actual. Ellos no hacen más que mostrar la música que corresponde a la época en la que vivimos. Lo que pasa es que estamos esperando un quiebre en la música, esperamos que aparezca algo post pandémico y patee el tablero.

-¿Cómo ves el fenómeno que se dio con los Redonditos de Ricota y el camino solista del Indio Solari?

-Nosotros tuvimos contacto directo con La Cofradía de la Flor Solar. Yo soy un admirador de La Cofradía y son mis amigos, con los cuales toqué. Y luego varios de los que tocaron con Solari fueron músicos míos también. De alguna manera el vínculo es de primera mano. Pero una de las características que más define el fenómeno es que el show se produce abajo del escenario no arriba. Los que hacen el show es el público y no Solari. Creo que Solari pasa a un segundo plano cuando se golpean en el público, como eje del acto artístico. El acto artístico consiste en generar un acto de violencia, en contra posición a lo que eran nuestros conciertos donde la gente estaba sentada y dejaba que nuestro espíritu se elevara con la música, en un ambiente de paz y de camaradería.

Tampoco ellos son creadores de eso. Es consecuencia de un mundo de violencia, hay un grado de frustración muy grande en ese público. La obra de Solari pasa a un segundo plano sin desmerecer su música, él es el motivo por el cual se agrupan y termina la responsabilidad. Yo creo que se pierde la parte sustancial de la obra de Solari.

En agosto pasado y con una función online estrenó el documental “Peregrino”, realizado por Néstor Rodríguez Correa, que recorre la vida de Ricardo Soulé. Pero no solo su camino artístico, la ruptura de Vox Dei y su trabajo solista. Si no que descubre al hombre curioso, familiar y amante de las aves y la cetrería, una disciplina que cultiva desde su juventud.

-¿Cómo surge la pasión por la cetrería?

-Mis tíos además de cantar tango eran locos por los pajaritos. Tenían una pajarera grande en Villa Urquiza. Ahí éramos vecinos de Spinetta y yo no lo sabía, también de Litto Nebbia. Y me empecé a meter en el tema de los pajaritos, pero agarré para el lado de las palomas con la colombofilia, de muy chiquito a los 9 o 10 años. Pero habían días que las hacía volar y aparecían las aves rapaces que yo no sabía lo que eran. Y eso me quedó en la cabeza hasta que nació Pamela, mi segunda hija, tenía 25 años y apareció una nota en una revista sobre la cetrería. Y empecé a leer sobre el tema y me contacté con una autoridad en el tema acá en la Argentina, que hoy es una autoridad mundial. Y a partir de ese momento empecé a trabajar con los halcones y no dejé nunca de volar pájaros.

-¿Qué le despierta la atención de ese mundo?

-Lo que más me atrae es el vuelo. Porque algo que me gustaría hacer es volar, sino volar con mi cuerpo. Me acuerdo que de chico cuando dejaba de llover, los gorriones que estaban en la ciudad empezaban a dar esos chillidos y volar de una pared a otra. Y yo fantaseaba con hacer lo mismo y nunca dejé de pensar en esa capacidad de los pájaros de poder volar. Y creo que lo de la cetrería está vinculado con una criatura que puede volar.

-¿Tiene algún proyecto?

-Estoy escribiendo un libro que empecé a escribir en Sevilla cuando nació mi primera nieta. Pero como soy medio remolón voy de a poco. Aunque ahora avancé bastante y tengo la esperanza de que a fin de año pueda tenerlo terminado. Es un libro que habla de mi vida, de mi familia, de la música. Podría ser una biografía y también está vinculado a ciertas reflexiones que hago. Hoy por ejemplo estuve escribiendo sobre el tiempo, lo que significa el tiempo para cada uno, que es algo que está relacionado con nuestro cuerpo y espíritu. Y muy poco que ver con el calendario.

-Si algo no dejó de hacer es reflexionar de una manera filosófica sobre lo que vivimos.

-Sí. Aprovechando el pasado, presente y futuro, pero acercándonos hacia la eternidad. Que es a lo que apuntamos. Desgraciadamente tengo unos cuantos compañeros, amigos y gente conocida que falleció por el coronavirus. Y a mí me gusta pensar en la eternidad, que no los dejó de ver para siempre si no que en algún momento no muy lejanos nos vamos a volver a encontrar.