Pocho Sosa recuerda su entrañable amigo: “Jorge era un tipo muy directo”

Pocho Sosa recuerda su entrañable amigo: “Jorge era un tipo muy directo”
Hermanos de la vida, Jorge y Pocho Sosa compartieron cincuenta años de amistad y escenarios.

El músico mendocino que compartió cincuenta años de trabajo y escenarios, lo define entre anécdotas y vivencias juntos. Además el testimonio de colegas y artistas mendocinos con los que trabajó.

“Como decía Facundo Cabral ‘Todo vamos al mismo lugar’”, dice Pocho Sosa ante la partida de su amigo y compadre Jorge Sosa.

Pocho Sosa vive a metros de la vereda donde el escritor y humorista se descompensó y encontró sus últimos suspiros. Con su voz cortada y en estado de quietud por la noticia, Pocho no imaginaba que esas calles y caminos que tanto recorrieron juntos, hoy sean testigos de la partida ineludible.

“Cuando me enteré de la noticia lloré mucho, estoy destrozado. La última vez que lloré de esta manera fue cuando murió mi padre hace 20 años”, confiesa acongojado al teléfono.

Es que el sentimiento es fuerte y compartido; además de compartir el apellido fueron cinco décadas de canciones, poemas, escenarios, estudios de radio y giras por todo el país. Una vida de amistad y música juntos.

A finales de los ‘60 y en la década del ‘70, Pocho Sosa, Jorge Sosa y Damián Sánchez conformaron una yunta creativa que en el mundillo del folclore llamaron “Los Tres Mosqueteros”. Sin querer, se transformaron en las nuevas voces y poetas del cancionero cuyano, de donde surgió la mítica canción “El Otoño en Mendoza”.

“Son cincuenta años de estar juntos en escenarios, en espectáculos, en radio, de compartir la vida. Porque con Damián Sánchez por la década del ‘60 y ‘70 nos llamaron Los Tres Mosqueteros. Fue el momento en que empecé a cantar las canciones que ellos componían”.

-¿Cómo lo define?

-Fue un tipo muy directo, muy fiel a sus pensamientos, de esos amigos que te decían las cosas como son. Y si había diferencias o discusiones se saldaron. Él siempre te decía lo que sentía. Y una de las cosas más lindas que recuerdo de Jorge es cuando me ofreció ser padrino de su hijo más chico, Alé. Y eso me emocionó mucho, porque no cualquiera te elige padrino de sus hijos. Somos compadres y tenemos muchos momentos vividos. Él fue el que me llevó a la radio y jamás me imaginé que iba a tener un programa de radio, gracias a esa experiencia en radio Nihuil.

Era un tipo muy alegre, defendía su obra, sus poesías, sus monólogos. Por ahí te pedía que escucharas sus monólogos y si no te gustaba algo, él lo defendía a muerte. Era un tipo muy directo, que no te mentía nunca.

Los Sosa y Damián Sánchez vivieron inolvidables momentos en el folclore cuyano y nacional, que los llevó a participar de festivales, conciertos y giras en todo el país. Sin duda fueron los herederos del Nuevo Cancionero Cuyano, que supieron darle voz y vida a las costumbres regionales.

Los Sosa: casi una vida juntos en el escenario

Creo que con Jorge y Damián Sánchez dejamos un legado lindo, porque tomamos la posta del nuevo cancionero. Fuimos un poco los bebés de Armando Tejada Gómez, Tito Francia. Hay una anécdota muy linda con Armando Tejada Gómez cuando hicimos juntos una temporada en Villa Gesell. Y el Armando siempre le decía a Jorge: “Vos me robaste una poesía… me robaste el otoño”, recuerda entre risas las vivencias con grandes poetas de la cultura y donde Jorge Sosa supo hacerse su lugar.

En julio de 2019 presentaron uno de sus últimos espectáculos juntos. Se trató de “Serenata para la tierra de uno”, un show con canciones de diferentes regiones de nuestro país, con Cuyo como protagonista. En dicha presentación en el teatro Independencia, la dupla estuvo acompañada del dúo de guitarras Palma Sandoval, y fue una de las últimas oportunidades que ambos subieron al escenario mayor de Mendoza.

El recuerdo de amigos y colegas

En su extenso derrotero, Jorge Sosa compartió escenario con músicos y humoristas mendocinos. Y en los últimos 15 años, conformó una dupla creativa junto al actor Daniel Aye, con quien estrenaron distintos espectáculos de humor como “Humor de necesidad y urgencia”, “Los Candidatos”, “El Zonda los amontona” y el reciente show “A defender la Alegría”.

Se fue el referente de Mendoza, de nuestra cultura, de una generación de artistas. Un tipo talentoso increíble y lo triste es que se va de repente y no podemos hacer nada. Lo lindo es recordarlo de la mejor manera. Lo recordaré con alegría, de haber laburado más de 15 años a su lado y haber aprendido de todo, realmente lo vamos a extrañar”, dijo Daniel Aye dolido por la partida de su amigo y colega.

Ambos conformaron una de las duplas humorísticas de la escena mendocina.

El dúo Los Cumpas, referentes del humor en Mendoza compartió varias veces el escenario junto a Sosa, con espectáculos recordados como “La Vendimia del Ajuste” y el último “Trapos son los viejos”, una de las últimas apuestas de los hermanos Franklin y Oscar Henriquez, con Jorge Sosa y Daniel Aye.

“Fue uno de los hacedores que siempre colaboró e hizo espectáculos por pura vocación. Era un creativo total, muy buen compañero de trabajo, se divertía en todos los shows, la pasaba bien. No creo que haya tenido envidia de alguien. Y por sobre todo les dio espacio y lugar a todos. Trabajó con la mayoría de los artistas de Mendoza y fue un tipo con un gran corazón, de los pocos que conocí en el ambiente artístico de la provincia. Los espectáculos que tenemos con él son memorables, pero el que más recuerdo fue “La Vendimia del Ajuste”, en el 2001, con los tres dúos. Y lo escribió él, con la asistencia artística de Fernando Ramírez. Y si no me equivoco fue el mejor show de humor integral que hicimos”.

Los Cumpas, Jorge Sosa y Daniel Aye en 2019 volvieron a compartir el escenario del teatro Mendoza.

Otro de los músicos que se acopló a Sosa fue Lisandro Bertín. El guitarrista y cantante mendocino en numerosas oportunidades trabajó con el poeta y lo recuerda con mucho cariño.

“Jorge fue un padre de la vida y un compadre del camino, no se guardó generosidad conmigo. Compartió todo y me dio la posibilidad de compartir la música, el arte, la poesía. Jorge me regaló muchas poesías para que yo musicalizara. Y eso demostraba su cariño, su afecto, su generosidad, su confianza en la posibilidad de que yo pudiera compartir música con él. Agradezco a la vida la posibilidad que tuve de compartir gran parte de mi corto camino con él”.

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