martes 26 de enero de 2021

La adaptación a serie de "Parasite" que produce HBO es uno de los proyectos más esperados.
Espectáculos

Películas que se adaptan a series: ¿funcionan o no?

¿Es posible hacerlas y que no pierdan la cuota de sorpresa? ¿Vale la pena “netflixizar” clásicos? Analizamos cuatro casos que demostraron que sí, y uno que falló desde el principio.

La adaptación a serie de "Parasite" que produce HBO es uno de los proyectos más esperados.

Entre los proyectos que quedaron frenados por la pandemia, hay uno que especialmente llamó la atención: el de la serie de “Parasite”. Parece que fue hace un siglo, pero no. El 9 de febrero se entregaron los Oscar 2020 y, como recordamos, el filme del surcoreano Bong Joon-ho hizo historia, al ser el primero de habla no inglesa en ganar Mejor Película, a la vez que fue la primera en llevarse el doblete de esta categoría y Mejor Película Internacional (una categoría que seguramente ya debería revisarse).

El caso es que estos “parásitos”, que a principios de este mes llegaron también a Netflix, hicieron saltar todo por los aires. Especialmente en las salas estadounidense, que de repente se preguntaron de qué trataba esa película que se alzaba inesperadamente con el mayor trofeo de Hollywood. No pocos habrán quedado atrapados por la valla de sus prejuicios.

Por eso salió la industria a querer occidentalizar rápido el asunto. Casi instantáneamente al fenómeno, se anunció que este año HBO iba a hacer una miniserie sobre la película. Claro que el coronavirus todavía no era una amenaza en esta mitad del mundo...

Producida por Adam McKay, tendrá al propio Bong Jong-ho como guionista, lo que garantiza de entrada calidad en los libros. Y el surcoreano fue también quien, en su momento, dio una reflexión sobre por qué a veces las películas se vuelven series, que es el tema de esta nota.

“Con el cine, estás limitado a un tiempo de ejecución de dos horas. Pero había tantas historias que pensé que podrían pasar entre las secuencias que ves en la película y algunas historias de fondo para cada personaje. Tenía muchas ganas de explorar esas ideas libremente con una película de cinco o seis horas. Entonces, con la serie de televisión para ‘Parasite’, creo que podremos crear una película expandida de alta calidad”, dijo a The Hollywood Reporter.

1-"Westworld" (HBO)

Y una película expandida de alta calidad es lo que logró HBO con esta serie, basada en dos películas de los años setenta de ciencia ficción: “Westworld” (1973), dirigida por el también escritor Michael Crichton, y “Futureworld” (1976). Ambas fueron pioneras en los efectos especiales: una fue la primera en usar imágenes creadas en 2D, y la segunda en imágenes 3D.

Es claro que esta historia pedía una revisión aggiornada. Ambientada en un parque de diversiones futurista, en donde se invita a los visitantes a vivir aventuras junto a autómatas que los guían, esta historia de Crichton tiene la misma premisa que otra novela suya archiconocida y también llevada al cine, “Parque jurásico”: un parque temático en el que sus criaturas, que a la vez son la última evolución tecnológica, se convierten en el peligroso enemigo.

La serie, que fue producida entre otros por Jonathan Nolan, fue estrenada en 2016 y tuvo dos temporadas más. ¿Y por qué decíamos que necesitaba una revisión? Primero, para hacer justicia a los efectos visuales que merecía, y que ahora son posibles con técnicas digitales. Y segundo, para traer al presente una historia necesaria en esta era de distopías e Inteligencia Artificial.

Ya en la segunda y tercera temporada, “Westworld” no pudo sostener el interés y fue en decadencia, abusando de la fórmula que la hizo exitosa. Aun así, es uno de los pocos casos en la que la serie superó a la película original .

2- “Fargo” (Netflix)

Acá había un riesgo enorme: ¿Cómo igualar la maravillosa película de los hermanos Coen? ¿Cómo imaginar un “Fargo” sin Frances McDormand? Sencillamente intentando hacer otra cosa.

El productor y guionista Noah Hawley sabía que si la idea era volver a la comedia negra de 1996, se iba a enredar en una telaraña de odiosas comparaciones. Por eso decidió borrar el rastro de la historia original (un vendedor de autos que contrata a unos delincuentes para matar a su esposa millonaria) y armar casi de cero otra intriga. Para descontextualizar más la referencia, situó los nuevos hechos en el 2006.

Pero “Fargo”, la serie estrenada en 2014, sí comparte elementos con el original, como el humor negro y la intención de mostrar las andanzas de un grupo de policías del “lejano” interior de Estados Unidos. Además, cuenta con excelentes actuaciones.

Y otro acierto más: las dos temporadas que siguieron propusieron nuevas historias, derivadas de la original, pero sin intentar estirar demasiado lo que no se puede.

3-"Bates Motel" (Amazon Prime Video)

Otra adaptación riesgosa y bien resuelta. De hecho, más que de adaptación, deberíamos hablar de una verdadera “reinvención” de “Psicosis” (1960).

Los guionistas la tenían difícil. No solo porque la obra de referencia es una de Alfred Hitchcock, sino porque la propia narración original se sustentaba en un misterio que no se resolvía hasta el final y resignificaba toda la trama.

En la era del spoiler, pretender hacer lo mismo habría sido un fracaso. Por eso esta serie, que se extendió en cinco temporadas entre 2013 y 2017, decidió enfocarse ya no solo en la ineludible trama policial, sino en revelar desde el principio la identidad del psicópata y hacer justamente de esa identidad el punto central que hay que explorar.

Si en las películas suelen quedar gérmenes de historias que merecen ser desarrolladas, como dice Bong Jong-ho, la de Norman Bates era una. Por eso el dramático pasado y la evolución psicológica de este criminal son un punto importante de la serie, protagonizada por Freddie Highmore y Vera Farmiga. Y una perlita: recomendamos la recreación de la escena de la ducha que inmortalizó Janet Leigh; pero en la serie, la actriz es Rihanna.

4- “Cobra Kai” (YouTube y Netflix)

Bueno, esta serie no es estrictamente una adaptación, aunque sí una inesperada secuela en formato de serie. La original saga de “Karate Kid” (seis películas, de 1984 a 2019) había tocado fondo, empecinada en repetirse a sí misma.

Afortunadamente alguien se dio cuenta que, más que conocer nuevos niños karatekas, el público quería saber qué pasó con Daniel LaRusso y Johnny Lawrence. Y además, que el target ya no eran los niños, muy ocupados siguiendo el Universo Marvel, sino los adultos a los que “Karate Kid” les marcó la adolescencia.

Estrenada originalmente para el servicio premium de YouTube en 2018, la serie fue adquirida por Netflix y, con sus dos temporadas en el catálogo, se convirtió en el último mes en uno de los fenómenos de la cuarentena.

Esta secuela partió del gran acierto de continuar la historia original (la que todos teníamos en mente), en lugar de aludir a las repetidas reversiones que hubo después. Y como un puñetazo al corazón de los nostálgicos, convocó a los mismos “niños” de aquel 1984, Ralph Macchio y William Zabka.

Pero también los guionistas supieron que no solo tenían que mostrar el después de la legendaria pelea entre ambos, sino plantear todo un tributo al clásico, hecho de frases, guiños y sutiles intertextos (sin olvidar a Pat Morita, el señor Miyagi, quien falleció en 2005). Además, apuntaron el homenaje con una sensible puesta en perspectiva sobre la vida, los afectos y el paso del tiempo.

Un golazo: esta serie demostró cómo los clásicos del cine pueden sobrevivir muy bien en otro espacio, otro tiempo e incluso otro formato.

5- “Snowpiercer: Rompenieves” (Netflix)

Esta adaptación de la película de Bong Jong-ho estrenó en Netflix en mayo y, aunque se renovó para una segunda temporada, hay que decir que dejó con sabor a poco.

Partió de un error de base: no entender que la fabulosa película del surcoreano, conocida también como “El expreso del miedo” (2013), funcionaba como una metáfora perfecta y breve de un mundo aberrante. Y en su brevedad, de hecho, estaba el poder del mensaje.

La película era uno de esos (no muy comunes) casos en los que la forma y el contenido se correspondían. En el que el medio también era el mensaje: un tren posapocalíptico en el que “los del fondo” van descubriendo, vagón tras vagón, la Matrix en la que habitaban.

La serie descarrila totalmente al no respetar esa opacidad de la trama original. Al no darle significados a los diferentes espacios de ese tren, la serie extirpa todo misterio. No queda sorpresa ni nada por descubrir.

Con unos guionistas sin suspicacia, esta poderosa historia perdió su elemento más importante y tuvo que refritarse en subtramas débiles, hasta quedar convertida en una pobre versión distópica del Orient Express de Agatha Christie.